Aristóteles, Política (1253a):

"Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."
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viernes 14 de diciembre de 2007

Lanzarote no oye

Como sabéis, en esta vieja ciudad, de rancio, duro y frío carácter mesetario, acorde con el clima, tenemos un alcalde de apellido subtropical que ha ganado cuatro veces las elecciones locales con mayoría absoluta. Ganó cierta relevancia en la política nacional del PP del comienzo de la legislatura por la resistencia desmesurada al traslado de ciertos legajos a Cataluña, ya sabéis, coqueteando incluso, de modo preocupante, con posiciones neofranquistas. Sus modos son habitualmente peculiares, como puede dar fe, por ejemplo, el líder local del PSOE, Fernando Pablos, al que ningunea e insulta de modo habitual, un mequetrefillo sociata que, total, es profesor de matemáticas en la universidad. El mismo talante ha mostrado con quienes, por dos veces, han sido capaces de reunir cerca de 40.000 personas en la plaza mayor, suficientes, por cierto, para elegir un nuevo alcalde.

He dedicado periódicamente entradas a tan noble paladín de la charrería, en las que me ha resultado difícil ocultar alguna valoración, aunque lo he intentado, que conste. En esta ocasión, tenemos suerte. Os presento un vídeo que se comenta solo (por cierto, el concejal alto del principio me vendió hace años mi primer coche en la Ford... ¡si lo llego a saber! ...). Es un poquillo largo, pero no tiene desperdicio. Especialmente esclarecedor es el último minuto y medio. Apabullante. No os quiero robar más tiempo...


jueves 15 de noviembre de 2007

¿Fascista?


En los comentarios de mi entrada Odín de Borbón del sábado pasado, me comprometí a tratar más despacio el concepto fascismo asociado a la figura de José María Aznar, presidente del gobierno español entre 1996 y 2004 y en gran medida responsable del PP moderno, el gran partido político que ha sabido aglutinar con métodos más o menos acertados a las distintas opciones políticas de centro derecha y de derecha extrema de la España contemporánea, con la notable excepción de los nacionalismos periféricos. La cuestión surge a propósito de la calificación del presidente venezolano, que ha llamado a Aznar fascista varias veces ya.

El fascismo (del italiano fascio, 'haz' y su plural fasces, a su vez del latín fasces, pl. de fascis) es en ciencia política un término preciso acuñado en referencia a un haz de 30 varas (una por cada curia de la antigua Roma) atados de manera ritual con una cinta de cuero rojo formando un cilindro alrededor de un hacha. Aunque originalmente era el emblema de los reyes etruscos, fue adoptado igualmente por los monarcas romanos y pervivió luego durante la república y parte del imperio. Este símbolo de poder, enraizado como vemos en el pasado glorioso de la antigua Roma, es el nombre originalmente italiano de una ideología y un movimiento político totalitario que surgió en la Europa de entreguerras (1918-1939) en oposición tanto a la democracia liberal (el sistema político que representaba los valores de los vencedores en la Primera Guerra Mundial, como Inglaterra, Francia o Estados Unidos, a los que considera "decadentes") como al movimiento obrero tradicional (anarquista o marxista, este último escindido a su vez entre la socialdemocracia y el comunismo, que desde 1917 tenía como referente al proyecto de estado socialista que se estaba desarrollando en la Unión Soviética). Radicalmente contrario a ambos, se presenta como una tercera vía.

El fascismo como doctrina exalta la idea de nación frente a la de individuo o clase; suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único y los localismos en beneficio del centralismo. Utiliza hábilmente los nuevos medios de comunicación y el carisma de un líder en el que se concentra todo el poder. Aprovecha los sentimientos de miedo y frustración colectiva para exacerbarlos mediante la violencia, la represión y la propaganda, y los desplaza contra un enemigo común (real o imaginario, interior o exterior), que actúa de chivo expiatorio frente al que volcar toda la agresividad de forma irreflexiva, logrando la unidad y adhesión (voluntaria o por la fuerza) de la población. Es expansionista y militarista.

El concepto de régimen fascista puede aplicarse a los sistemas políticos autoritarios de la Europa de entreguerras y a los que se imponen por todo el continente durante la Segunda Guerra Mundial; de un modo destacado y en primer lugar a la Italia de Benito Mussolini (1922) que inaugura el modelo, seguida por la Alemania de Adolfo Hitler (1933) que lo lleva a sus últimas consecuencias, y cerrando el ciclo, la España de Francisco Franco (desde 1936) que se prolonga mucho más tiempo y evoluciona fuera del periodo (hasta 1975 al menos). El fascismo en la Alemania nazi o nacional-socialismo añade un componente racial, adoptado en un segundo momento por el fascismo italiano y el resto de movimientos fascistas o fascistizantes, para los cuales el componente religioso es mucho más importante, tanto que Trevor-Roper ha podido definir el término Fascismo clerical (entre los que estaría el nacionalcatolicismo español).


La componente social del fascismo pretende ser interclasista: niega la existencia de los intereses de clase e intenta suprimir la lucha de clases con una política paternalista, de sindicato vertical y único en que trabajadores y empresarios obedezcan las directrices superiores, como en un ejército. Tal es el corporativismo italiano o el nacionalsindicalismo español.

Se considera al fascismo un movimiento de derechas ya que los aliados del fascismo históricamente han estado en las clases económicas más poderosas y en los sectores tradicionales y conservadores. El fascismo es un movimiento "totalitario" en la medida en que aspira a intervenir en la totalidad de los aspectos de la vida del individuo, y no permite la disidencia. Se caracteriza por ser anticomunista, antiliberal, oponerse a la democracia de partidos, a la pluralidad y a la variedad. Promueve la unidad de la Patria, ante todo. Postula en lo económico un tipo de capitalismo corporativista. El fascismo desdeña las instituciones del Estado republicano y sustituye el voto como expresión de la voluntad popular por las expresiones masivas de apoyo al líder. El líder es casi divino y su liderazgo no es racional: "Führer", "Duce", "Caudillo", etc.

El alzamiento nacional del 18 de julio de 1936 supuso en España la conjunción más o menos duradera de intereses de los falangistas, el partido fascista español, junto con los tradicionalistas católicos, la Iglesia, el ejército y en definitiva los sectores más conservadores de la sociedad. Durante los primeros momentos el decisivo apoyo prestado por los regímenes fascistas italiano y alemán, junto con la ausencia de apoyo paralelo de las democracias burguesas occidentales al bando republicano, supusieron una clara inclinación de la balanza militar. El tardío, tibio y caro apoyo soviético no supuso a la larga contrapeso suficiente. Ya durante la guerra se aplicó, por parte del bando leal a la república, el término "fascista" al bando rebelde (autodenominado "nacional"). Era un término perfectamente apropiado. Las características del régimen levantado poco a poco en torno a la figura del "caudillo" eran fascistas en un alto grado, al menos en sus apoyos internacionales y en la simbología más externa. Porque la vertiente social del fascismo no gozó de mucha atención nunca por parte de Franco. La derrota de los regímenes fascistas en la 2ª guerra mundial supuso un paulatino alejamiento por parte del camaleónico Franco de todo lo que sonara en Occidente a fascismo. Se alineó con las posiciones del tradionalismo católico español, e hizo hincapié en el anticomunismo, algo que le acercaba a la Europa y los EEUU de los años previos a la guerra fría.

Pero el régimen seguía siendo totalitario, caudillista, militarista, centralista, todas ellas características definitorias de fascismo. Se convirtió en una especie de fascismo sui generis, adaptado a los intereses de quien siguió siendo Caudillo por la gracia de Dios hasta su muerte.

En la actualidad con frecuencia se usa el término "fascista" para referirse a la extrema derecha y a las ideas de corte racista y autoritario. En general, se suele denominar "fascista" a todo el que intenta imponer por la fuerza su criterio sobre el de los demás. Y existen seguramente toda una serie de derivaciones y usos semánticos semejantes, de tipo secundario.

Aparte de que se ha llamado la atención sobre artículos de juventud (1969, 1979) en los que parece coquetear con tesis o actitudes políticas propias del franquismo, el propio José María Aznar López en el 2000, cuando ya era presidente, en declaraciones a ABC, refiriéndose a su abuelo, el falangista Manuel Aznar Zubigaray confiesa: "no puedo negar que su influencia en mi manera de pensar y actuar ha sido decisiva, incluso determinante. Es verdad que colaboró con entusiasmo con el Generalísimo Franco. Es verdad también que en nuestra Guerra Civil se sumó con indisimulado entusiasmo al bando que le era más familiar y que se dice que más o menos fue el sublevado. Es verdad que ocupó cargos de responsabilidad en el régimen anterior (...) Pero también y eso me emociona recordarlo es el mismo que escribió un libro apasionante que he releído hasta sabérmelo de memoria y cuyo nombre lo dice todo: "Historia Militar de la Guerra Civil". Os lo recomiendo. Es muy ameno y cuenta con detalle lo que sucedió en lo que él llamaba con acierto "nuestra guerra de liberación". "Generalísimo", dice. "Con acierto", dice. "Con acierto", dice el "liberal clásico". "Con acierto"...

Hay hoy una tendencia manifiesta en el PP de recoger, como el coche escoba, los rescoldos del franquismo sociológico, los ciudadanos en mayor o menor grado conformes o tolerantes con el régimen fascistoide del "caudillo" (recordemos las palabras recientes de Mayor Oreja que definía el período como 'un período de extraordinaria placidez'), que podemos detectar en una resistencia llamativa a condenarlo, y una proclividad obvia a la minimización de los graves daños causados a la sociedad española. En la última rueda de prensa tras el Consejo de Ministros antes del verano de 2003, Aznar, presidente democrático del gobierno de España, tuvo el gesto absolutamente insólito de recomendar la lectura del pseudo-historiador neofranquista Pío Moa, heredero de éxito de las tesis de la línea de propagandistas del régimen desde el biógrafo hagiográfico Arrarás, pasando por Ricardo de la Cierva y llegando al fenómeno mediático de hoy, en que somos testigos de un verdadero renacimiento, con Moa y Vidal en lugar destacado, capaces de influir en medios como la COPE, en editoriales de El Mundo del otrora 'progre' Pedro J., la 'muy libre' Telemadrid, y políticos punteros del primer partido de la oposición.

José María Aznar, su FAES y su guardia pretoriana (Acebes, Zaplana, Mayor Oreja, Aguirre) representan, para mí, una derecha española que no reniega del todo del franquismo, que lo asume y lo quiere privar de sus supuestos pecados originales, para cargarse de legitimación ante la izquierda que tenía, en origen, la fuerza del antifranquismo de su lado. La guerra alomojó sería en realidad culpa de la república, en particular de los socialistas, que la iniciaron en Asturias en 1934, y la democracia es algo que alomojó tenemos gracias a Franco que puso las bases de la dorada transición que hoy traiciona Zapatero y la izquierda estalinista y radical que representa...

El PP no es totalitario porque respeta el juego democrático básico. Aspira a controlar el poder por métodos democráticos, aunque recurra, de modo a mi entender especialmente obvio en la última legislatura, a lo que sea para conseguirlo. A los más sucios ardides y falsos debates (la supuesta rendición a ETA, el queremos saber la verdad del 11-M). La mentira, la manipulación, el ataque masivo a la figura, la persona de un líder que convierte en chivo expiatorio y enemigo público (ZP). La lucha antiterrorista. La política exterior. La moral de la moral. La ruptura de España. Pulso en el poder judicial. Conspiranoia. Hipernacionalismo centralista excluyente e intolerancia ante los nacionalismos periféricos.

Iglesia. Patria. Dios. Moral. Caudillismo. Militarismo (Irak). Medios de comunicación (o de intoxicación). Inmigración. Denigración del oponente, amigo de ETA y de los islamistas. Antisemitismo (los árabes también son semitas).

El gobierno democrático de Aznar tuvo un papel oscuro durante su última legislatura, en una asonada militar en Venezuela. Un golpe de estado contra el presidente democrático de la república bolivariana. El populista y grosero Chávez. Que será lo que queramos, pero era el líder democrático de una democracia soberana. Los venezolanos son los que eligen a su gobierno. No los demás. A mí, por ejemplo, me encantaría poder votar en las elecciones de EEUU. Pero votan ellos. Igual que sucede en el Caribe. Hoy hay una clara deriva peligrosamente próxima a lo totalitario en Venezuela. Pero esto es harina de otro costal. Las acciones (no demostradas a mi entender) del gobierno de Aznar en vísperas del golpe de estado son sospechosas. Las acciones (conocidas) del gobierno de Aznar tras el golpe de estado (reconociendo rápidamente al nuevo 'régimen') son bochornosas. No podemos pedir que se borren de la memoria de las víctimas de aquella intentona. Chávez tiende al totalitarismo, parece. Pero ha sido elegido democráticamente de modo claro y con apoyo popular masivo. No es desde luego un gorila, ni un primate o un antropoide como de modo burda e inaceptablemente racista le llama el talibán de la mañana. Pero tampoco es precisamente un politólogo. Ha aplicado a Aznar un apelativo, fascista, que no considero apropiado de modo preciso. Sólo si fascista es un mero sinónimo de "político de derecha extrema" (que no de extrema derecha), podríamos llegar a aceptar pulpo como animal de compañía.

Por mi parte yo definiría a Aznar como un político, de corte democrático, de derecha radical, aunque fue capaz de aglutinar a toda la derecha, hasta la más moderada, en torno a 2000, disfrazado de cordero en el viaje nunca concluso de la vieja AP al centro político, al espacio dejado libre por UCD y que nunca han terminado de dominar (y menos tras la involución de los últimos tres años). Muestra tendencias al caudillismo, usa de modo exagerado del nacionalismo centralista y no se detiene ante casi nada (11 a 14 de marzo de 2004) en su lucha política, sin cuartel, por el poder. Ha trasladado al tablero de la monarquia parlamentaria y democrática ciertas retóricas del franquismo, cuya cara quiere lavasr, y en ese sentido, para mí, muestra claras actitudes que yo llamaría 'neofranquistas' o 'neocon' mejor que fascistas. Porque creo que bebe de las fuentes del tradicionalismo español que corre por sus venas y a su vez de los manantiales del pensamiento neocon norteamericano.

Para mí Aznar es el primer y principal responsable de la deriva enloquecida de la vida política y mediática de nuestro país, de la fase enfermiza en que hemos entrado desde las 7:40 am del 11 de marzo de 2004. Sólo espero que el 9 de marzo de 2008 permita que las aguas vuelvan a su cauce. Y creo que el único modo de lograrlo es que el PP reciba una severa derrota, y que sus líderes y apoyos sociales comprendan que éste no es el camino.

sábado 29 de septiembre de 2007

Banderita tú eres roja...

La Vexilología es el estudio de las banderas en su sentido más amplio. Es una disciplina auxiliar de la historia, aunque hoy día se entiende también su relevancia como parte de la semiótica. La palabra Vexilología viene del latín "vexillum", bandera, y el griego "logos", conocimiento. Se trata de una ciencia joven, desarrollada principalmente a partir de la segunda mitad del Siglo XX, cuando el alemán Ottfried Neubecker comenzó a denominarla "Flaggenkunde". Pero sería el norteamericano Whitney Smith, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Boston, quien le daría el impulso definitivo, al acuñar el término en inglés, vexillology, en 1957, y publicarlo en papel por primera vez en 1958. El término fue aceptado posteriormente por la Real Academia Española, gracias a la gestión de la Sociedad Española de Vexilología.

Allá por la tierra mora
allá por tierra africana
un soldadito español
de esta manera cantaba:
Como el vino de Jerez
y el vinillo de Rioja
son los colores que tiene
la banderita española
la banderita española
Cuando estoy en tierra extraña
y contemplo tus colores
y me acuerdo de mi España
mira si yo te querré.(…)
Banderita tú eres roja
banderita tú eres gualda
llevas sangre, llevas oro
en el fondo de tu alma.
El día que yo me muera
si estoy lejos de mi Patria
sólo quiero que me cubran
con la Bandera de España (…).

En la historia y en la política españolas hemos visto muchos diálogos para besugos, es cierto. Pero que en el S. XXI, con lo que ha llovido, volvamos de nuevo a darnos navajazos dialéctico-vexilológicos, es lo que menos esperaba, la verdad.

Las señas de identidad de la tribu han dado pie a mucha sangre en la historia de la humanidad. La lengua, la religión, la nación, la bandera no valen una gota de sangre más. Como muchos españoles crecí en un entorno en el que la democracia española estaba también creciendo, haciéndose mayor a mi alrededor. Aprendimos el valor de la libertad. Aprendimos el valor de la igualdad, el respeto, la tolerancia, el diálogo, la resolución pacífica de conflictos, los límites de la libertad...

Los últimos años han sido descorazonadores. Yo creía que todos nos habíamos hecho mayores y que discusiones de galgos o podencos se habían quedado atrás. Pero no. Unos nacionalistas continúan con su infantil guerra de banderas. Y los otros nacionalistas siguen con su infantil guerra de banderas. A ver quién es más traidor a su nación. A ver quién es más amante de la suya. A ver quién mea más alto.

El principal aporte filosófico-ideológico y conceptual de un nuevo partido asistido por poderosos intelectuales es... 'banderita tú eres roja', el remake, porque "nuestra bandera" no es sólo "una tela".

viernes 14 de septiembre de 2007

Nacionalismo invisible

La palabra "nación" es de origen latino. Es un substantivo derivado del verbo 'nacer'. Una 'nación' está así pues compuesta por una serie de individuos que 'comparten su nacimiento'. Al menos desde el punto de vista etimológico.

Una doctrina política que se centre de modo prioritario en el concepto 'nación', en lo que últimamente se ha venido llamando 'lo identitario', dejando en un segundo plano otras preocupaciones de los gobernantes o aspirantes a tales, considerando prioritaria la clasificación 'nacional' de los ciudadanos sobre su bienestar social o económico, sanitario o educativo, puede llamarme, así, 'nacionalismo'.

La RAE, en su diccionario, define nacionalismo como:

1. Apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece.
2. Doctrina que exalta en todos los órdenes la personalidad nacional completa, o lo que reputan como tal sus partidarios.
3. Aspiración o tendencia de un pueblo o raza a constituirse en estado autónomo.

Es evidente que el nacionalismo catalán, el vasco, el gallego, encajan bien en la tercera definición. Pero, ¿quién encaja bien en las dos primeras?

¿Quién está todo el día con que si España se rompe? ¿quién crea polémicas diarias sobre la 'persecución del castellano' en Cataluña? ¿a quién le preocupan tanto las banderas que ondean en los ayuntamientos de no sé dónde como para preguntarle al presidente en el Senado? ¿quién centra su política un día sí y otro también en la falta de entrega del oponente político a la causa 'nacional'? ¿quiénes se autoproclamaron 'nacionales' en la Guerra? ¿quiénes ha acusado durante décadas a los demás de 'antiespañoles'? ¿quién se abraza a la bandera y al himno de modo excluyente en las recurrentes manifas contra el gobierno (que no se puede llamar de España paradójicamente)? ¿no es 'nacionalismo' centrar el debate en estos asuntos?

Pues bien, este nacionalismo español (también llamado españolismo) tiene una característica curiosa: se niega como nacionalismo, se presenta como no nacionalista. Los nacionalistas son los otros. Ellos no. Por ello puede demonizar a diario el propio concepto de 'nacionalismo', como algo ajeno, provinciano, limitante, alicorto.

En algo puedo estar de acuerdo. El nacionalismo es provinciano, limitante, alicorto. Todo el nacionalismo. Todo. Todos. Todos. Todos.

Titular de portada de El Mundo hoy: "DESAFIO NACIONALISTA. Grupos de independentistas queman la imagen del Rey en su visita a Gerona". Podéis imaginar dónde se ponen los acentos.
Editorial de El Mundo de hoy: EL PSOE NO ES CAPAZ DE QUE SUS AYUNTAMIENTOS PONGAN LA BANDERA. Se trata (y no lo he leído) de mostrar a los lectores que el PSOE es poco español.

Editorial de ABC de hoy: El español crece, a pesar del Gobierno. Sin necesidad de más comentarios.


Libertad Digital: 1ª noticia (a las 21:24) Un manifestante amenazó de muerte al PP delante de la Policía durante la Diada (los 'nacionalistas' son malísimos y lo español está perseguido en Cataluña); artículos de 'opinión': Cataluña. Ira sin libertad; Las neuronas nacionalistas ("Son los amantes del adoctrinamiento y la uniformidad, del pensamiento y sentir únicos, como los nacionalistas").

En veinticuatro horas Rajoy ha culpado a Zapatero de la dimisión de Imaz (nacionalismo moderado perjudicado) y de la quema en Cataluña de una foto de los reyes por independentistas republicanos. No sólo es 'malo' el 'nacionalismo'; es tan tan tan malo que contamina a quien es comprensivo, pacta, dialoga o 'da alas'. Si el 'nacionalismo' es malo, Zapatero está contagiado. Ergo, españolito que vienes al mundo, no puedes votar a los socialistas. Porque son antiespañoles.

¿Nacionalismo invisible? El de los otros, digo...

miércoles 8 de agosto de 2007

El "verdadero" pueblo español

Cardenal Gomá
Sobradamente conocida es la predilección de la jerarquía de la Iglesia Católica Española por las opciones políticas más conservadoras. La cuestión viene de lejos y es perfectamente comparable a lo sucedido en otros países de mayoría católica, europeos y americanos.

Recientemente Prodi en Italia y Zapatero en España han vuelto a sentirlo en sus carnes. Todos hemos sido testigos en los últimos meses de cómo respetables obispos iban de manifa contra el gobierno democrático de España, o de cómo un día sí y otro también encuentran ¿razones? para oponerse a todo lo que decide la mayoría social o a todo lo que alomojó está planteándose abordar. Sin que haya ningún caso precedente de algo parecido cuando el gobierno ha estado en manos de opciones conservadoras (ya sean éstas democráticas o totalitarias, es decir, toda la historia de España salvo los momentos contados en la 2ª república, y del 82 al 96, y del 2004 hasta hoy). Junto a ello, la Iglesia patrocina ese ejercicio de centrismo extremo que atiende al nombre C. O. P. E., y que desvela a los pañoles de bien los arcanos de las reuniones masónicas de Moncloa.

De todos es sabido también el papel que tuvo en la Guerra el anticlericalismo larvado en muchos sectores del pueblo español. Con el estallido de la sinrazón y la violencia de la Guerra entre hermanos de hace setenta años, entre seis y diez mil religiosos murieron a manos de la represión en el bando republicano, en la inmensa mayoría de los casos descontrolada. Todos sabemos de la mucha sangre inocente derramada bien lejos de los frentes de batalla, en un lado y en el otro, motivada por odios viscerales y una sed animal de infligir dolor al semejante.
En ese contexto, altos jerarcas de la Iglesia tomaron partido. Tomaron partido al lado del "verdadero" pueblo español, claro. En contra del gobierno legítimo y democrático, pero "por la libertad" de los españoles de bien... ¿? Sería bueno que alguno nos definiera "libertad". Como en "Libertad Digital", quizá. Quizá quiera ello decir "libertad" de unos pocos de imponerse por la fuerza de las armas a la mayoría. Ésta es la relevancia de hablar de "verdadero" pueblo español, como hace el Cardenal Primado Gomá en su carta pastoral titulada "El caso de España", de 1936, "creyendo interpretar el sentir del Episcopado y del verdadero pueblo español"...

La guerra que sigue asolando gran parte de España y destruyendo magníficas ciudades no es, en lo que tiene de popular y nacional, una contienda de carácter político en el sentido estricto de la palabra... Esta cruentísima guerra es, en el fondo, una guerra de principios, de doctrinas, de un concepto de la vida y del hecho social contra otro, de una civilización contra otra. Es la guerra que sostiene el espíritu cristiano y español contra este otro espíritu, si espíritu puede llamarse, que quisiera fundir todo lo humano, desde las cumbres del pensamiento a la pequeñez del vivir cotidiano, en el molde del materialismo marxista. De una parte, combatientes de toda ideología que represente, parcial o integralmente, la vieja tradición e historia de España; de otra, un informe conglomerado de combatientes cuyo empeño principal es, más que vencer al enemigo, o, si se quiere, por el triunfo sobre el enemigo, destruir todos los valores de nuestra vieja civilización... Estaba España ya casi en el fondo del abismo, y se la quiso salvar por la fuerza de la espada. Quizás no había ya otro remedio...

Quede, pues, por esta parte como cosa inconcusa que si la contienda actual aparece como guerra puramente civil, porque es en el suelo español y por los mismos españoles donde se sostiene la lucha, en el fondo debe reconocerse en ella un espíritu de verdadera cruzada en pro de la religión católica, cuya savia ha vivificado durante siglos la historia de España y ha constituido como la médula de su organización y de su vida."

Gomá, y esto le vendría bien repasarlo a Pío Moa y a sus iletrados seguidores, reconoce, como es obvio, que el Alzamiento fue... un alzamiento contra el gobierno de España. Y trata de desautorizar a la mayoría social con la peregrina pamplina de las ideologías extranjeras, ajenas al genio hispánico. Sí, la justicia social, la libertad y la democracia. Como hoy Educación para la Ciudadanía...

Parece que los nazis alemanes y los fascistas italianos no eran tan extranjeros como los comunistas rusos. En cualquier caso, también se hace eco de las justificaciones franquistas preferidas...

1. En realidad el golpe evitó la revolución bolchevique que estaba en ciernes (y no en plena vigencia como dice Moa): "Nadie ignora hoy que para los mismos días en que estalló el movimiento nacional había el comunismo preparado un movimiento subversivo. Un golpe de audacia en que debía sucumbir todo cuanto significase un apoyo, un resorte, un vínculo social de nuestra vieja civilización cristiana. La religión, la propiedad, la familia, la autoridad, las instituciones básicas del antiguo orden de cosas debían sufrir el tremendo arietazo de la revolución, organizada para destruirlo todo y para levantar sobre sus ruinas el régimen soviético. Cinco años de propaganda, de tolerancia inconcebible, de organización, de acopio de material de guerra permitían presagiar el estallido casi a plazo fijo."

2. Los republicanos son criminales sanguinarios, asesinos de gente de la Iglesia y de derechistas significados. A ello dedica varios párrafos. Para luego refutar las acusaciones de crímenes en el bando franquista: "Quien acusa debe probar. No se demostrará un solo hecho que importe para el ejército nacional un crimen por motivo religioso. Si lo hubiese, debería imputarse a un error particular o a un celo reprobable." De hecho, por cada muerte violenta en retaguardia en el bando republicano hubo tres en el otro. Sin que nadie pretenda que unas muertes justifican las otras. Bueno, él quizá sí lo justificaba.

Lo de la "cruzada", término supuestamente glorioso con el que referirse a la Guerra, lo usó con fruición la jerarquía eclesiástica, como el obispo catalán de Salamanca, Plá y Deniel, autor de la jugosa carta pastoral de 1936 titulada "Las dos ciudades", y de la infame expresión "plebiscito armado" con la que pretendía dar carta de autoridad moral y justa a la victoria con las armas ante la mayoría social. Porque, por si alguien lo ha olvidado, el 16 de febrero de 1936 el Frente Popular, amplia coalición progresista, había ganado unas elecciones democráticas en las urnas.

La deslegitimación de las mayorías sociales de progreso por parte de la jerarquía eclesiástica continúa en nuestros días. Hay cambios sustanciales. Afortunadamente. Pero muchas retóricas y reflejos perviven. Lamentablemente.

jueves 19 de julio de 2007

CEDA el ppaso



Uno de sus máximos dirigentes de la CEDA fue el salmantino José María Gil-Robles y Quiñones. Era un partido de ideología clerical conservadora. Significativamente, al comenzar la Guerra, muchos de sus militantes y dirigentes se integraron en Falange Española, como es el caso del cuñadísimo Ramón Serrano Súñer.

Como escribe Ricardo Robledo en su recién y interesantísima monografía (Esta salvaje pesadilla. Salamanca en la guerra civil española, Barcelona, 2007, p. xvi) "entre los objetivos de la CEDA sobresalía el de "contener" la sustitución de la enseñanza religiosa por la escuela pública, "devolviendo la tranquilidad a las familias y a las Congregaciones docentes". Gil Robles, educado en el colegio de los salesianos, ya había dejado claras sus intenciones en junio de 1933 al tildar la ley de congregaciones de "tiránica, persecutoria, ...". (...) Y su compañero Cándido Casanueva iba más lejos al exigir a las mujeres católicas salmantinas un rencor cotidiano a gotas:

Tenéis la obligación ineludible de verter todos los días una gota de odio en el corazón de vuestros hijos contra la Ley de Congregaciones y sus autores. ¡Ay de vosotras si no lo hacéis!"

La iglesia católica estaba pasando de controlar de modo casi absoluto la Educación a tener que convivir con una educación pública que seguía normas y leyes definidas por el poder del estado, como la de Congregaciones, de 1933. Ponía los cimientos de una educación pública y laica. Partidos derechistas como la CEDA estaban radicalmente en contra. La jerarquía usaba todo su poder para "defenderse". Son momentos de gran desmesura, no sólo retórica. Tanto de defensores como de detractores de la laicidad. Es una de las causas principales de que la Iglesia se viera identificada por todos con la derecha política en los años sucesivos. Algo difícilmente sorprendente.

Omitiré ahora la cuestión del alineamiento de la Iglesia durante la Guerra, la posguerra, el franquismo o la transición. En realidad, ya he hablado de ello en otras entradas (Laicidad y democracia; El clamor; La "neutralidad" de la Iglesia al desnudo; Plebiscito armado;
Memoria histórica; Muertes de retaguardia en la Guerra Civil). Hoy sólo quiero recordar las campañas de la jerarquía de la Iglesia en contra del actual gobierno de España a lo largo de la legislatura, en temas 'de conciencia' (matrimonio homosexual, EpC) y simplemente políticos (Estatuto catalán, ETA, trasvase del Ebro...).

Un ejemplo es la reciente campaña contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía. A propósito de ello recogeré las recientes palabras de Monseñor Cañizares, arzobispo de Toledo: «Colaborar en la implantación de la nueva asignatura es colaborar con el mal». La frase es de una desmesura semejante a las pronunciadas en los años 30 y me recuerda bastante a la del Cedista antes recogida. Como también otras palabras suyas: "Creo que por parte de los centros con carácter propio debe haber desobediencia civil, además de la objeción de conciencia de los padres. Y no solamente un padre católico, sino cualquier ciudadano aunque no tenga ninguna creencia, porque invade el terreno de los padres, invade el terreno de la conciencia. El Estado no tiene capacidad ni poder para hacer eso".

Es evidente que hoy es sólo retórica, aclaro. Pues la Iglesia no tiene detrás o a su lado hoy por hoy un ejército y un cuerpo social susceptible de tirar por la calle del medio y solucionar a tiros lo que las urnas les denieguen. Afortunadamente, algo hemos avanzado. Pero los reflejos que quedan en las palabras a veces son muy sombríos.

Monseñor Cañizares, el mismo que consideraba la unidad de España "un bien moral", el que no dice si es un bien moral proteger el anonimato de pederastas, el que no se manifestó contra la Guerra de Irak pero sí contra el matrimonio homosexual, el que defiende a la COPE como baluarte de "la verdad", el que luego habla de "relativismo moral", razona, con respecto a EpC, que “el Gobierno ha traspasado sus propias competencias y los límites de los derechos y libertad de los padres y de los alumnos, así como de la libertad religiosa y de conciencia”, pues “el Estado no puede suplantar la sociedad como educador de la conciencia moral”, ni arrogarse “un papel de educador moral”.

Aparte de reclamar para sí la representación de "la sociedad", de cuestionar "quién es el gobierno para...", es casi graciosa la contraposición que hace Monseñor entre "estado" y "sociedad". En una democracia, las decisiones legislativas son tomadas por los representantes del pueblo, luego me encantaría que alguien pudiera explicarme (dado que Cañizares no creo que esté entre mis queridos lectores) dónde está la dicotomía que él establece. Salvo que "estado" sea un eufemismo para "mayoría social democrática" y "sociedad" sea un cuasisinónimo de "Iglesia Católica y fieles".


¿Hay o no desmesura retórica?

miércoles 18 de julio de 2007

Ayer y hoy


Hace precisamente hoy ya, o sólo, 71 años, Francisco Franco Bahamonde se encontraba en Las Palmas de Gran Canaria. En las últimas horas de la víspera se había iniciado la rebelión en Marruecos. Como cuenta Paul Preston (Franco. Caudillo de España, Barcelona, 2004, 169) en primer lugar "se sublevaron las guarniciones de Melilla, Tetuán y Ceuta. A las 4 de la madrugada del 18 de julio despertaron a Franco en la habitación de su hotel para darle noticias. El coronel Luis Solans, el teniente coronel Seguí y el coronel Darío Gazapo habían tomado "en nombre de Franco" y arrestado al comandante militar supremo de Marruecos, el general republicano Gómez Morato. Yagüe había tomado el mando en Ceuta y los coroneles Eduardo Sáenz de Buruaga, Juan Beigbeder y Carlos Asensio Cabanillas se habían hecho con el control de Tetuán".

En fin, envalentonado por la situación, Franco emitió un comunicado por Inter-Radio de Las Palmas desde las 5.15 de la madrugada del 18. Creo que no tiene desperdicio para conocer el planteamiento de la derecha golpista ante las supuestas motivaciones del 'alzamiento'. Qué pena reconocer ecos contemporáneos.

"¡En pie, Españoles!

¡Españoles! A cuantos sentís el santo amor a España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la Patria, a cuantos jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la Nación os llama a su defensa. La Situación de España es cada día más crítica; la anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas; a tiro de pistola y ametralladora se dirimen las diferencias entre los ciudadanos que alevosa y traidoramente se asesinan, sin que los poderes públicos impongan la paz y la justicia. Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la población, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza y creando una situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores. Los monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias, obedeciendo a la consigna que reciben de las directivas extranjeras y con la complicidad y negligencia de los gobernadores de monterilla. Los más graves delitos se cometen en las ciudades y en los campos, mientras las fuerzas de Orden Pública permanecen acuarteladas, corroídas por la desesperación que provoca una obediencia ciega a gobernantes que intentan deshonrarlas. El Ejército, la Marina y demás instituciones armadas, son blanco de los más soeces y calumniosos ataques, precisamente por parte de aquellos que debían velar por su prestigio, y, entre tanto, los estados de excepción, de alarma, sólo sirven para amordazar al pueblo y que España ignore lo que sucede fuera de las puertas de sus villas y ciudades, así como para encarcelar a los pretendidos adversarios políticos.
La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total: ni la igualdad ante la Ley, ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad, cuando el odio y el crimen han sustituído al mutuo respeto; ni unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial más que por regionalismo, que los propios poderes fomentan; ni integridad y defensa de nuestras fronteras, cuando en el corazón de España se escuchan las emisoras extranjeras que predican la destrucción y reparto de nuestro suelo.
La Magistratura, cuya independencia garantiza la Constitución, sufre igualmente persecuciones que la enervan o mediatizan y recibe los más duros ataques a su independencia. Pactos electorales hechos a costa de la integridad de la propia Patria, unidos a asaltos a Gobiernos civiles y cajas fuertes para falsear las actas, formaron la cáscara de legalidad que nos preside. Nada contuvo la apetencia de poder, destitución ilegal del moderador, glorificación de las revoluciones de Asturias y Cataluña, una y otra quebrantadoras de la Constitución, que en nombre del pueblo era el Código fundamental de nuestras Instituciones.
Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas engañadas y explotadas por los agentes soviéticos se ocultan las sangrientas realidades de aquel régimen que sacrificó para su existencia veinticinco millones de personas, se unen la molicie y negligencia de autoridades de todas clases, que, amparadas en un Poder claudicante, carecen de autoridad y prestigio para imponer el orden en el Imperio de la libertad y de la justicia.
¿Es que se puede consentir un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al mundo? ¿ES que podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con proceder cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia?
¡Eso no! Que lo hagan los traidores; pero no lo haremos quienes juramos defenderla.
Justicia, igualdad ante las leyes, ofrecemos.
Paz y amor entre los españoles; libertad y fraternidad exentas de libertinajes y tiranía.
Trabajo para todos, justicia social llevada a cabo sin encono ni violencia, y una equitativa y progresiva distribución de la riqueza, sin destruir ni poner en peligro la economía española.
Pero, frente a esto, una guerra sin cuartel a los explotadores de la política, a los engañadores del obrero honrado, a los extranjeros y a los extranjerizantes, que directa y solapadamente intentan destruir a España.
En estos momentos es España entera la que se levanta pidiendo paz, fraternidad y justicia; en todas las regiones, el Ejército, la Marina y fuerzas de Orden Público se lanzan a defender la Patria.
La energía en el sostenimiento del orden estará en proporción a la magnitud de la resistencia que se ofrezca.
Nuestro impulso no se determina por la defensa de unos intereses bastardos ni por el deseo de retroceder en el camino de la Historia, porque las instituciones, sean cuales fuesen, deben garantizar un mínimo de convivencia entre los ciudadanos, que, no obstante las ilusiones puestas por tantos españoles, se han visto defraudadas, pese a la transigencia y comprensión de todos los organismos nacionales, con una respuesta anárquica, cuya realidad es imponderable.
Como la pureza de nuestras intenciones nos impide el yugular aquellas conquistas que representen un avance en el mejoramiento político-social, el espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestro pecho; del forzoso naufragio que sufrirán algunos ensayos legislativos, sabremos salvar cuanto sea compatible con la paz interior de España y su anhelada grandeza, haciendo reales por primera vez y en este orden, la trilogía: fraternidad, libertad e igualdad.
Españoles: ¡¡Viva España!! ¡¡Viva el honrado pueblo español!!"

Cerca de un millón de muertos después, más cuatro décadas de ausencia de libertades, una difícil transición y varios cambios de gobierno en democracia, incluyendo un frustrado golpe de estado, los progretarras siguen aborreciendo a España, a la que quieren romper, la Constitución es vulnerada, no hay libertad, ni igualdad ante la ley, se desgarra la patria, se ataca la religión y las buenas costumbres, las masas siguen engañadas por unos gobernantes que son la vergüenza nacional ante el mundo, hay "pactos electorales hechos a costa de la integridad de la propia Patria", y un gobierno que no quiere fraternidad, no quiere libertad y no quiere igualdad. No tenemos remedio.

martes 10 de julio de 2007

España se rompe

Tengo el día bastante cargado de trabajo, de modo que hoy lo que haré será recuperar una entrada de enero, cuando el blog estaba en pañales, que, en realidad, a su vez, es un texto que yo escribí en el fragor de la batalla político-mediática en torno al Estatut, hará ya dos años, quizá. El tema está siempre de actualidad porque el PP y sus mamporreros lo mantienen sobre la mesa. Creen que les favorece mantenerlo ahí. Yo también lo creo. Pero se les puede ir la mano y se les puede ver el plumero...
España, una, grande y libre. Hagamos un breve repaso de los momentos en los que la unidad de España "ha estado en peligro". Seguro que ha habido más casos, pero ahora mismo yo recuerdo estos:
a. Durante la república, con la concesión de una muy limitada autonomía a Cataluña y aún menor al País Vasco; los franquistas "nos salvan";
b. Al comienzo de la transición, con el diseño del estado de las autonomías, con aquello del "quesito en porciones", expresión muy popular entonces; también es la derecha quien agita el fantasma y busca rédito electoral, aparte de que, quizá, honestamente, crean en ello;
c. 1993-1996: Felipe González gobierna con el apoyo de CIU: en esta época Aznar inaugura una línea que están casi calcando ahora, con artículos de períodico, etc., que podrían volver a publicarse hoy y no lo notaríamos;
d. 1996-2000: Aznar gobierna con el apoyo de CIU y del PNV; la unidad de España "milagrosamente" ya no está en peligro, Aznar "habla catalán en la intimidad" y cede el 30% del IRPF; Fraga habla de "administración única";
e. 2000-2004: mayoría absoluta del PP, España está a salvo y además nos embarcamos en una estrategia de distanciamiento radical del PNV, cuya política define Aznar como "repugnante"; el PNV obtiene mayoría absoluta en el País Vasco. Nunca ha existido tal grado de confrontación entre una autonomía y el gobierno central, pero tenemos una bandera tamaño Guinness en la plaza de Colón;
f. 2004-07: Zapatero gobierna con apoyos de IU y de ERC; España vuelve a estar en peligro, al menos casi tanto como entre 1993-96 (o incluso como durante la Guerra Civil, que también provocó el PSOE coaligado con ERC, nos cuenta una nueva hornada de historiadores neofranquistas del gusto de la cúpula del PP); hay un entendimiento algo mejor con el PNV y el gobierno vasco, pero no importa, "España se rompe".

Analizando los datos yo veo una constante: la unidad de España sólo está a salvo si gobierna la derecha. O, si queréis, lo decimos de otro modo: cuando la derecha no tiene el poder utiliza el fantasma de la unidad de España contra la izquierda. Es una bandera (nunca mejor dicho) que ellos creen que les viene muy bien en la cosecha de votos por la España cañí. La derecha española ha sido y es nacionalista, y para definirse lo hace con frecuencia por contraste con los nacionalismos periféricos... a no ser que los necesite para gobernar.

Las fuerzas centrífugas y las centrípetas en el diseño de España podríamos decir que han venido actuando desde, si queréis, antes de los romanos. Los romanos se encuentran un país muy grande, para los estándares del momento, un verdadero mosaico cultural de gentes, lenguas y religiones muy diversas. La primera unión es la forzada por la conquista romana, de gran impacto en la formación de nuestra conciencia nacional, pues nos proporciona la lengua común. Pero hay aquí que puntualizar ya algo. Esta lengua común no alcanza a todos los rincones en un primer momento. No se impone en el País Vasco y, al fragmentarse en la Edad Media, deja de ser común en el resto. El latín tardío hispánico deja detrás el gallego-portugués, el leonés, el castellano, el aragonés, el catalánico (catalán, valenciano, mallorquín) y el mozárabe andaluz (y otros dialectos menores). Siguiendo la historia, tras la Reconquista, se sigue avanzando en una unidad política y social “nacional”. Un momento “estelar” es el matrimonio de Isabel y Fernando, que conllevará a la larga la unión de la España Atlántica (salvo Portugal, que se terminará perdiendo en el proceso) y la Mediterránea. Con el tiempo el leonés, el aragonés y el mozárabe andaluz desaparecen virtualmente (topónimos, modismos, tonos o dejes, etc. que dejan tras de sí son verdaderos fósiles lingüísticos) ante el empuje de consecuencias centralizadoras del castellano. Incluso en los confines peninsulares más alejados del castellano (Galicia, País Vasco y Cataluña-Valencia-Baleares), este dialecto neolatino hispánico se va asociando con el básico concepto de lengua común para una nación común y surgen (por inmigración o por progresiva adopción lingüística) bolsas cada vez más importantes de hablantes de castellano, empezando por las ciudades, en las zonas donde esta forma lingüística no es autóctona: Galicia, País Vasco, Cataluña, Valencia, etc. Un ejemplo paradigmático es Andalucía: la Reconquista implica movimientos de población y cambio lingüístico: lo que hablan hoy los andaluces es castellano fuertemente influido por un sustrato lingüístico diferente: el habla neolatina de los mozárabes andaluces, extinta.
Desde un análisis de los hechos simplemente histórico los cimientos de todo lo que discutimos hoy en torno a la idea de España ya estaban encima de la mesa cuando se casaron los Reyes Católicos. Seguimos en un proceso de tensiones centrífugas y centrípetas. Evidentemente, sólo es a partir del siglo XIX cuando estas cosas van tomando forma y definición política.
Según la RAE, fuente al parecer de autoridad política cuando interesa a ciertos políticos, una etnia, término de origen griego de significado próximo en Grecia, sería una “comunidad humana definida por afinidades raciales, lingüísticas, culturales, etc”. Una nación sería un “conjunto de personas de un mismo origen étnico y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. En este sentido, desde luego, para mí, y para el PSOE, España sí es una nación. Pero si aplicamos la misma definición, Cataluña también lo sería. Dejemos la política y veamos las definiciones de los términos. Hay muchos que ponen en duda que Cataluña sea una nación. Y también hay quien pone en duda que lo sea España, como Pujol cuando era socio del PP. A mí me gusta la definición de Tomás y Valiente: “España es una nación compuesta de naciones y regiones”. Cuando se redacta la constitución yo creo que la fruta no estaba madura para esto (aunque Tomás y Valiente estaba en el grupo) y se solucionó con lo de “nacionalidades”. Lo curioso es que el término “nacionalidad” no significa “nación pero un poco menos”. Significa “condición y carácter peculiar de los pueblos o individuos de una nación”. Es decir, yo tengo la nacionalidad española porque mi nación es España. Pero si decimos que Cataluña es una “nacionalidad” de España ¿es diferente a decir que, dentro de España, una de las nacionalidades es la catalana? Creo que no. Y si los catalanes tienen una nacionalidad particular además de la genérica española, ¿no es esto esencialmente lo mismo que reconocer que Cataluña es una nación? En este aspecto, ¿hay diferencias sustanciales entre el consenso del 78 y las discusiones actuales? Más allá del ruido mediático y del debate político más o menos oportunista.
La Historia ha evitado que Cataluña se haya llegado a convertir en una especie de “Portugal mediterráneo” o “Provenza subpirenaica” políticamente independiente. La nación española la ha englobado (fuerza centrípeta), pero el proceso, desde una perspectiva histórica, está “sin concluir”. Lo más probable es que concluya, pero hoy subsisten fuerzas centrífugas más o menos radicales. Éste es el contexto histórico real.
Para mí, lo más adecuado sería encontrar una fórmula satisfactoria para todas las partes, para una mayoría social amplia de todas las partes y del conjunto. “Anclar” esas regiones o nacionalidades o naciones o bandas de amigos o chundinfimpirolas en algo común: la nación española. Pero la convivencia, para poder darse, es mejor que no sea a gusto de una parte. Es mejor que sea a gusto de todos… o al menos de una inmensa mayoría. Los centrípetos podemos ser más o menos comprensivos con los centrífugos. Y viceversa. Yo creo que España es una nación, pero que debe asumir, comprender y reconocer las características peculiares de amplias zonas del territorio, pues no entiendo cuál es el derecho superior que los centrípetos tendríamos de imponer nuestro modelo. El arco mediterráneo, además, resulta que es de lo más pujante económica y demográficamente de nuestro país.

Una nación de naciones y regiones. Sí, habrá grupos que no se sentirán satisfechos y querrán la “independencia”, destruir la idea de nación española y desgajarse de ella. Pero esto sólo lo conseguirán si el resto de los españoles queremos. Los nacionalismos son las fuerzas, especialmente las más radicales. Las centrífugas, pero también las centrípetas más recalcitrantes. Para la RAE, nacionalismo es, en primer lugar, el “apego en los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece”. Pero esto lo suscribe cualquiera de nosotros. La segunda acepción es un poco más concreta: “doctrina que exalta en todos los órdenes la personalidad nacional completa, o lo que reputan como tal sus partidarios”. Ahí veo a Pujol, Carod o Ibarretxe, pero también veo a Aznar. La tercera acepción también la vemos con frecuencia: “aspiración o tendencia de un pueblo o raza a constituirse en estado autónomo”.

Creo que aún estamos buscando un equilibrio, un punto de acuerdo para una España en la que una muy amplia mayoría social, en Almendralejo y en Barcelona, en Mataró y en Ávila, en Hernani y en Vigo, Almería o Tenerife, esté a gusto, si no es posible que esté entusiasmada. De paso, si fuera posible, podríamos tratar de terminar con el terrorismo.

viernes 20 de abril de 2007

Desmemoriados

Cito de memoria del programa de TVE de ayer noche: "¿Qué opina usted, sr. Rajoy, de las banderas preconstitucionales que aparecen en sus manifestaciones?

-Nada, porque no las veo. Bla, bla, bla, manifestación muy bonita, bla, bla, la gente normal, bla, bla, bla. Y por cierto nadie dice nada de las muchas banderas republicanas en las manifestaciones de la izquierda, bla, bla, bla, la izquierda no me va a dar lecciones de nada."

Un pequeño detalle, señor Rajoy: exhibir banderas franquistas es un acto ilegal dentro de nuestro estado de derecho. Exhibir banderas republicanas, no.

Y como muchas veces las leyes son resultado de un legislador que ha utilizado la cabeza, esto se debe, sr. Rajoy, a que las banderas franquistas son símbolo de un estado totalitario y liberticida que causó mucho dolor en nuestra historia reciente (tan reciente que muchos de los que lo sufrieron aún están entre nosotros), y, por su parte, las banderas republicanas son un símbolo de un hermoso sueño de libertad y democracia ahogado a sangre y fuego por la fuerza de las armas.

Estoy harto de que algunos, para esconder (y no se preocupan de esconderlo mucho) su apoyo del o en el franquismo, equiparen, en el mejor de los casos, la España totalitaria del Generalísimo Franco con la España democrática de los años treinta.

Tras mi optimisto de ayer con la nueva Ley de la Memoria Histórica, hoy he hecho una breve cata en la COPE y en Ondacero, mientras desayunaba y en el breve trayecto en el coche al centro. En la COPE, con su hiperbolismo habitual, son prácticamente cómicos. Un contertulio, tras afirmar que sólo se repara a las víctimas de un lado, porque la memoria de los represaliados por los republicanos nadie la ha desagraviado nunca (¡¡!!), razonaba (¿?) que los juicios si los declaras ilegítimos, los declaras ilegales (¡!), y será todo ilegal al menos hasta la aprobación de la constitución en el 78, con lo que los juicios a los etarras entre el 75 y el 78, con los gobiernos de Suárez, la época en la que más juicios hubo (decía), serán ilegales y habrá que liberar a todos esos presos... Y remacha el líder: "todo se andará...".

En Ondacero el panorama es casi igual de desolador. Llaman menos la atención por las formas, pero Carlos Herrera (a quien se ofreció un puesto en las listas municapales del PP sevillano) es igual de partidista. Hay un contertulio que defiende la posición de los socialistas... más o menos. En este programa oigo, sin que nadie lo debata, que la reparación es sólo para algunos, los de un lado, porque no se habla de las víctimas del bando republicano (¡¡!!).

Sólo en la SER escucho una explicación relativamente ajustada a la realidad de la ley y a la historia. Amigos, es muy simple. Lo que sigue es mi versión, resumida y ceñida a los hechos, huyendo de las valoraciones o de las opiniones. El franquismo es un régimen totalitario que acabó con un estado democrático. Logró el poder por la fuerza de las armas. Los republicanos sólo pudieron intentar la defensa de la legalidad; las democracias occidentales se lavaron las manos, sólo los rusos ayudaron algo. El ejército de África dirigido por Franco, con la ayuda inestimable e imprescindible de los nazis de Hitler y los fascistas de Mussolini, se hizo con el poder político de España y lo retuvo hasta la muerte del dictador. A su muerte, sus herederos pactaron con la resistencia democrática un nuevo régimen, la Monarquía democrática y constitucional en la que vivimos.

Id a la iglesia de cualquier pueblo. Veréis en ella una placa o un monolito, generalmente cubierta con un poco de verdín o de musgo. Grabados en piedra, y con el apoyo moral de la iglesia, veréis allí los nombres de "los caídos por Dios y por España". Estos "caídos" son los buenos, la gente normal. Ellos fueron en la mayor parte de los casos, por supuesto, víctimas inocentes. Pero SU MEMORIA YA HA SIDO REPARADA (véase la imagen, aquí al lado, de Lorca, Murcia, en 1939). Los franquistas tuvieron cuarenta años para contarnos que ellos eran los buenos. Y nos lo contaron hasta la saciedad (bueno, yo tenía diez años a la muerte de Franco). Saliendo de Madrid hacia acá, hacia el noroeste, cerca de El Escorial, uno ve desde la carretera de La Coruña una enorme cruz, a mano izquierda, entre las montañas. Es el monasterio del Valle de Los Caídos, un noble y faraónico mausoleo dedicado a nuestro Caudillo por la gracia de Dios, y al simpar José Antonio Primo de Rivera. Sigue siendo punto de peregrinación anual de los falangistas, que siguen siendo un partido legal, como bien sabe el PP.

Las placas en las iglesias, el monasterio madrileño, etc., parece ser, no dividen a los españoles. Su propia existencia se obvia, como si fueran elementos del paisaje o la historia de los suevos. Pero si alguien plantea una reparación moral de las víctimas de los juicios políticos de la represión franquista, divide a los españoles, genera odio, e insulta a las víctimas "del otro lado" (¡!). Una pequeña precisión que le hubiera dicho en persona a la contertulia de Ondacero: los franquistas represaliaron en juicios políticos ¡hasta 1975! Por su lado, los republicanos, único régimen legítimo en 1936, como mucho pudieron incurrir en represalia pseudo-jurídica e ilegítima entre 1936 y 1939. Sería difícil deslegitimar su estado, agredido por un ejército levantado en armas, pero, aunque se pudiera, HAY QUE RECORDAR QUE ESTO SE COMENZÓ A REPARAR DE MODO INMEDIATO en las distintas ciudades españolas según iban cayendo en manos 'nacionales'. Estoy terminando de leer Trece Rosas Rojas, la dramática historia de treces chicas, increíblemente jóvenes (18-29 años), fusiladas, entre otros cientos de personas, de modo 'legal' por la España de Franco en 1939, escasas semanas después de la caída de la capital. ¿Su crimen? Se les acusaba de haber sido simpatizantes de la causa republicana, y/o de ser militantes socialistas o comunistas (de JSU).

Afirmar que esta Ley "divide a los españoles" sólo tiene una posible interpretación; acusan a la ley de división, pero la única que se trasluce con su actitud es la que ellos quieren mantener viva, la que divide a los españoles en dos grupos:
  1. aquellos que consideran que el franquismo fue un régimen totalitario que usurpó el poder por la fuerza, represalió a inocentes sin garantías jurídicas e impuso una dictadura durante cuatro décadas y
  2. aquellos que consideran que el franquismo no fue un régimen totalitario, no usurpó el poder por la fuerza, no represalió a inocentes sin garantías jurídicas y no impuso una dictadura durante cuatro décadas.
La única conclusión que puedo sacar es que quienes se presentan en contra de esta ley son los portavoces del franquismo, los abogados de la España nacional.

En Europa se acaba de acordar que el negacionismo, negar el holocausto y los crímenes nazis, es un delito. Aquí, negar o cuando menos edulcorar el franquismo y denigrar a la II República está de moda, supone éxito de ventas editoriales, te convierte en autor prestigioso, asegura audiencias radiofónicas, cuenta con el apoyo implícito y explícito de la cúpula de la religión mayoritaria y un partido político lo considera rentable electoralmente.

martes 27 de marzo de 2007

Justificando, exculpando, legitimando, minimizando

Quisiera llamar la atención sobre el parágrafo 2. a del artículo 9 de la Ley de Partidos Políticos, que podéis leer en la entrada anterior. Pensad ahora en la recomendación que hizo en 2003 (en rueda de prensa tras el último consejo de ministros antes del verano) J. M. Aznar del neofranquista Pío Moa, el mayor justificador, exculpador, legitimador o minimizador vivo que conozco de los atentados contra la vida o la integridad de las personas perpetrados por las fuerzas franquistas durante la Guerra y los años siguientes. Pío Moa, por cierto, también fue invitado y reverenciado por el ilustre alcalde de esta supuestamente culta ciudad de Salamanca en 2005 con motivo del multitudinario acto de desagravio de los ofendidos por el "expolio" socialista de los documentos del Archivo Histórico Nacional (Sección Guerra Civil) sito en nuestra ciudad, documentos por cierto que las fuerzas de Franco "recopilaron" de distintas instancias catalanas durante la Guerra, para mantener la información "más cerca", "más a mano", para las duras tareas represivas a las que el Caudillo se enfrentaba.

Y ahora quiero recoger, sin mayor comentario, un texto que me produce una enorme tristeza y que he conocido en Photospain:

"Desenterrar la memoria

La tarde del 28 de junio de 2002 dos siluetas avanzaban por la comarcal 623, cerca de Piedrafita de Babia (León). Eran Asunción Álvarez e Isabel González con un ramo de flores para sus hermanos muertos en 1938. Su destino era una fosa común junto a la carretera. Unos doscientos metros después de Piedrafita se adentraron en un campo: "Todo esto es la fosa. Desde aquí y hasta allí, debe tener unos seis metros de lado, más o menos. Allí los acribillaron a todos; uno se escapó y le dispararon, y está enterrado en una finca allí enfrente", nos explicaron. En 1936 el golpe triunfó en León. Los hermanos de Asunción e Isabel partieron a Asturias, leal a la República, y se enrolaron en el Ejército. Cuando un año después cayó el principado en manos fascistas, volvieron a casa y se entregaron a las nuevas autoridades, convencidos de que su condición de soldados los protegería. Pero se equivocaban: fueron recluidos en el Ayuntamiento; un grupo armado se los llevó de madrugada y nadie los volvió a ver. Probablemente fueron fusilados y enterrados cerca de Piedrafita, sin constancia oficial alguna de su muerte. Así, se quiso eliminar también su recuerdo y se alargó indefinidamente el dolor de sus familiares, que nunca pudieron concluir el duelo. Finalmente, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica abrió la fosa en el verano del 2002. La excavación se realizó con voluntarios de todo el mundo: forenses, antropólogos y arqueólogos vascos, checos, polacos, madrileños... Todo se hizo con el máximo rigor científico, pese a la ausencia de financiación oficial. Al final se hallaron siete cuerpos, todos de varones, que presentaban un orificio detrás del cráneo (el tiro de gracia). Durante la semana de la excavación, decenas de hombres y mujeres que se habían mantenido en silencio durante cuarenta años de dictadura y veinticinco de democracia contaron a pie de fosa las atrocidades de la represión. Y es que en Piedrafita no solo se recuperaron huesos, sino también la memoria: cada palada rompió un silencio.

Montse Armengou y Ricard Belis. Las Fosas del Silencio. Plaza & Janés 2004."

viernes 16 de marzo de 2007

Ruedas de molino

José María Aznar presentó ayer el libro Qué piensan los ‘neocon’ españoles, del GEES (Grupo de Estudios Estratégicos) que contiene diversos artículos publicados en los veinte años de existencia de este think tank conservador, nos informa El Plural.com.
Aznar, profesor de Georgetown en sus ratos libres, le ha cogido gusto a esto de enseñar al que no sabe y precisó que él no es neocon, porque no proviene de la izquierda: “Yo soy un liberal clásico”, dijo. Para ser neocon (abreviatura de neoconservador), “es preciso provenir o haber militado en algún momento en las filas de la izquierda”, nos instruye Aznar.
El caso es que el señor Aznar o está muy mal informado o tan acostumbrado a que los españoles nos chupemos el dedo y comulguemos a diario con ruedas de molino, que nos quiere hacer pasar pulpo por animal de compañía.
Lo diré clarito. Para ser neocon NO HAY QUE SER UN EX-IZQUIERDISTA ARREPENTIDO O ILUMINADO como Jiménez Losantos. Neo- en este término quiere decir que son "los nuevos conservadores", no que sean "nuevos en esto de ser conservadores". Ya sé que es sutil, pero seguro que si se esfuerza, señor Aznar, usted también captará la diferencia. En la teoría política los neocon NO SON izquierdistas reciclados. En modo alguno.
El neoconservadurismo es una ideología marcada por los objetivos políticos e ideas de "los nuevos conservadores" americanos. La novedad respecto al conservadurismo clásico estadounidense (que a veces se confunde con el liberalismo, ¿a qué me sonará esto?) consiste en la promoción de una política exterior norteamericana más influyente, especialmente bajo las administraciones de Ronald Reagan (1981-1989) y George W. Bush (2001- ). Comparados con los conservadores tradicionales de EEUU, los neoconservadores se diferencian por su postura moralmente agresiva hacia el extranjero (imposición de valores absolutos e intransigencia usando como premisa la creencia estadounidense de tener una superior autoridad moral), por el conservadurismo social, y una mayor aceptación del estado del bienestar. Ahora el término se utiliza sobre todo para describir a los que apoyan una política global agresiva contra el islamismo radical y el terrorismo islamista.
El caso es que el mismo Aznar, durante su intervención, también recomendó firmeza frente a Al-Qaeda, pero como si sobre la "firmeza" tuviera él derechos de patente. En relación a la petición integrista de una retirada de las tropas de Afganistán, alertó: "Si se cede, no debe sorprender que el próximo paso del chantaje de los terroristas sea la implantación de la ley islámica en parte de nuestro territorio". Sin exagerar ni nada, sin anestesia.
Señor Aznar, es usted un neocon de libro, lamento informarle, por si le sirve de algo la percepción política de este humilde animal. Y esto en el mejor de los casos. "Alomojó" es usted simplemente un con nostálgico del franquismo, como parecen sugerir sus gustos literarios (Pío Moa). Es usted tan liberal como Jiménez Losantos o Aguirre. Tanto como el que suscribe buen driblador futbolístico. Nada. Nothing. Zero. Tan centrista como Zaplana (que se encuentra en el centro mismo de la derecha extrema...). Es usted neocon con tendencias filo-falangistas, que le vienen seguramente de su abuelo, por respetable tradición familiar (no como la del abuelo de Zapatero, un rojo que alomojó se dejó fusilar por los salvadores de la patria para que ZP llegara a la Moncloa y con quien los liberales clásicos desean que se reúna pronto su nieto). Véase aquí a qué aludo.
Decía usted, salvador de las Azores, en declaraciones a ABC en el 2000, refiriéndose a su abuelo, el falangista Manuel Aznar Zubigaray: "no puedo negar que su influencia en mi manera de pensar y actuar ha sido decisiva, incluso determinante. Es verdad que colaboró con entusiasmo con el Generalísimo Franco. Es verdad también que en nuestra Guerra Civil se sumó con indisimulado entusiasmo al bando que le era más familiar y que se dice que más o menos fue el sublevado. Es verdad que ocupó cargos de responsabilidad en el régimen anterior (...) Pero también y eso me emociona recordarlo es el mismo que escribió un libro apasionante que he releído hasta sabérmelo de memoria y cuyo nombre lo dice todo: " Historia Militar de la Guerra Civil ". Os lo recomiendo. Es muy ameno y cuenta con detalle lo que sucedió en lo que él llamaba con acierto "nuestra guerra de liberación".
"Generalísimo", dice. "Con acierto", dice. "Con acierto", dice el "liberal clásico". "Con acierto"... Y la FAES, qué curioso, parece un acrónimo de Fa-lange Es-pañola. Lo que tiene el subconsciente, la publicidad subliminal, el ciclo de la historia y llevar bigote.

La Falange con Rajoy


La Falange y las Juventudes Unificadas del Foro de Ermua han declarado que se suman a la manifestación de este sábado en Pamplona por el Gobierno de UPN-CDN, la marca Navarra del PP, bajo el lema "Fuero y libertad. Navarra no es negociable". Los socialistas han pedido al presidente de la Comunidad Foral la suspensión de la marcha.
El presidente de Navarra, institución que convoca la marcha, Miguel Sanz, el mismo que con motivo de la tregua de Aznar en el 98 dijo que “Navarra sabrá ser generosa”, señala hoy que “existe una inquietud social porque Navarra ha estado, sin comerlo ni beberlo, en el centro del debate desde el inicio del proceso de negociación del Gobierno y ETA-Batasuna” y ha afirmado que “han sobrado los silencios del Ejecutivo”.
A las 17.00 horas del sábado, estarán UPN, PP, Falange y Foro de Ermua. La “alineación” da que pensar.
Por su parte, los socialistas navarros se han comprometido, informa la Cadena SER, en una declaración solemne, a "no proponer, y votar no, a cualquier propuesta de incorporación, total o parcial, institucional o funcional, de Navarra en el País Vasco", en palabras del candidato del PSN, Fernando Puras. No sé si será suficientemente explícito para algunos, pero me parece un error que lo hayan declarado así sólo porque la oposición de los molinos de viento se lo ponga en la agenda. Mª Teresa Fernández de la Vega ha dicho hoy: “Mañana [el PP] se manifiesta contra el Gobierno otra vez por un fantasma que no exista. Navarra no está en cuestión, no es negociable. Los fantasmas que quiere agitar el señor Rajoy son eso, fantasmas”.
Entonces, ¿por qué tienen que pronunciarse los socialistas? ¿porque Otegi lo pide? ¿porque el PP diga que "alomojó" ZP quiere traicionar a los navarros? Pero en fin, afortunadamente, yo no tengo que decidir.

sábado 10 de marzo de 2007

El falangista