Aristóteles, Política (1253a):

"Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."

martes, 20 de noviembre de 2007

Impuestos somos todos

Los fragmentos de tablas de arcilla del código de Hammurabi hallados en la antigua Babilonia, indican que ya en el año 3800 a. de C. los censos se llevaban a cabo para hacer un cálculo aproximado de los futuros ingresos proporcionados por los impuestos para que "el fuerte no pueda oprimir al débil y la justicia acompañe a la viuda y al huérfano". El sentido comunitario de los atenienses de la época clásica hizo que el Tesoro Público fuese una especie de bolsa común para distribuir bienes entre el pueblo. Los ciudadanos acomodados que asistían a los juegos de las fiestas oficiales debían dar dos óbolos para que los pobres pudiesen disfrutar igualmente de los espectáculos.

No soy economista ni me interesa la economía de manera especial. Sólo como un modo de poder escudriñar cómo nos va a ir a todos en el futuro inmediato, o como una herramienta para poder afrontar las políticas sociales que considero necesarias. En el debate reciente acerca de los impuestos siempre pienso lo mismo. Es mi vertiente política irredenta.

¿Por qué se llaman impuestos? Porque se imponen a los ciudadanos. ¿Con qué intención? Con la intención de que el estado disponga de los recursos para afrontar los servicios que proporciona a los ciudadanos, sin distinción de clase.

¿Por qué es un progreso en la historia de la convivencia política y social? Porque acceden a los servicios que proporciona el común incluso el sector de ciudadanos que, sin los impuestos, no tendría recursos para llegar a ello.

¿Quiénes son los enemigos tradicionales de los impuestos? Los que los pagan y no necesitan los servicios públicos. Los que más tienen.

¿Qué objetivos tiene el liberalismo o el neoliberalismo? La 'libertad'. No tener que pasar por la 'imposición' del estado. Ser 'libre' de no pagar. ¿Y los que necesiten los servicios públicos? "Están jodidos", en expresión gráfica de reciente exposición pública.

¿Nos gusta pagar? Supongo que no. Pero muchos puestos de trabajo son precisamente creados con dinero público. Como el mío. O el del policía, el médico, el cartero, el ferroviario, el funcionario de hacienda, el del diputado, el ministro, el alcalde... Y muchos ciudadanos se benefician de la contratación de obra pública o de la adquisición de bienes, etc. Yo aceptaría gustoso una subida de impuestos que viniera acompañada de un incremento del gasto público en políticas sociales.

Y todos contribuimos a esa hucha común. Si fuera perfecto el sistema cada uno en el nivel que le corresponde según sus ingresos, y sin fraudes. Pero hay fraudes, hay incorrecciones, hay tramos, hay sectores que siempre se escaquean, lamentablemente en muchos casos quienes más tienen. Y luego está la demagogia. El arte de llevar al demos al huerto del timo de la estampita.

¿Qué intereses defiende quien propone una reducción dramática de la recaudación? ¿los de los mileuristas? ¿o serán estampitas?

17 comentarios:

Gracchus Babeuf dijo...

Bien como defensa genérica de los impuestos. Pero hay dos tipos de impuestos:

Los Directos Progresivos, como el la Renta, que Rajoy quiere reducir, en los que cuando a mayor ganancia o mayor renta, mayor es el porcentaje que se aplica.(Si el pobre paga un 10%, el rico un 40%)

Los impuestos planos indirectos, como el IVA. El tipo es fijo. El 16% para todos, seas rico o pobre.

Si reduces impuestos progresivos, das un mayor peso a impuestos que no tienen en cuenta la capacidad económica del contribuyente.

Por lo tanto, beneficias al rico y perjudicas al pobre.

Por esto son de derechas. Y algún economista del PSOE también es de derechas, atendiendo a este criterio.

La Constitución impone que el sistema fiscal será, genericamente, progresivo. Pero ¿quien hace caso a la Constitución?

animalpolítico dijo...

Estoy plenamente de acuerdo contigo en que la reducción del IRPF es una medida de derechas, que beneficia al que más gana, porque suele, además, tener como consecuencia una subida de los impuestos indirectos, que no discriminan el nivel de ganancias del contribuyente.

Está claro, Gracchus. La Constitución sólo vale para blandirla como interesa cuando interesa. Para darle con ella en la cabeza al oponente.

Blanca dijo...

Cuando oigo a algún político que van a bajar los impuestos, o como ahora rifa en la tómbola el PP, quitarlos a una parte de la población, me echo a temblar, aparte de enfadarme mucho, pero mucho.

Porque no solo sirven para todo lo que has expuesto, por lo tanto necesarios e imprescindibles en el desarrollo del estado de bienestar, sino para el simple funcionamiento de cualquier Estado.

Los que más tienen son los que tradicionalmente más han escaqueado. Los profesionales liberales porque tienen más oportunidad. Los empresarios o ricos herederos, porque hacen todas las trampas que la ley permite y alguna que no permite, o simplemente se llevan el dinero a paraísos fiscales, como los deportistas, artistas o cualquiera que tenga mucha pasta.

Debe ser que como antigua funcionaria de Hacienda tengo mucha sensibilidad hacia cualquier forma de fraude o insolidaridad, pero me sale sarpullido cada vez que alguien mienta eso de bajar o quitar impuestos.

Y claro, los que no tienen el más mínimo deseo de mantener los avances sociales que tanto trabajo han costado conseguir, tienden a hacer desaparecer las cargas impositivas. De esa manera, los ricos riquísimos podrán comprarse el jet, el yate o la casa más grande y el que no tenga medios, que arree...

Maripuchi dijo...

Os recomiendo encarecidamente la lectura del libro "Conversaciones sobre economía, mercado y convivencia", de Carlos Taibo y José Luis Sampedro.
Muy, pero que muy esclarecedor.

Dicho lo cual, es ciertamente repugnante jugar con los impuestos porque, como bien decía Blanca esta mañana... aunque nos sobrara a los españoles, que no es así, con los impuestos también se destinan ayudas para los afectados por el tsunami, o el terremoto de Perú, o campamentos de refugiados en Darfur... en fin...

Que el PP da mucho mucho ajquito (y algunos economistas del PSOE, como dice Babeuf, también).

Gonover dijo...

Cuestión de esperar un tiempo, que gane el PP las elecciones (está por ver), rescatar esta entrada y ver que, tal vez, el ogro no sea tan ogro. A lo mejor, incluso, dicen la verdad y no hay gato encerrado.

animalpolítico dijo...

Si el PP ganara las elecciones (que Dios no lo quiera, que espero que no) podrían pasar dos cosas:

1) que no cumpla la promesa, con que ¡vaya morro!

2) que sí la cumpla, con lo que la caja pública tendrá menos recaudación, algo que rechazo frontalmente.

Por cualquiera de los dos caminos prefiero que no tenga la ocasión. Sí, ya sé que se me ve el plumero.

Pero creo que con la función reequibriladora del estado no se juega. Es mi opinión.

Paco dijo...

Yo también prefiero que no tengan la oportunidad de demostrar si iban en serio o no, aunque como ya he dicho, yo no me creo lo de la bajada de impuestos.

Dardo dijo...

Animal; como yo sí he sentado el precedente en varias ocasiones de darte la razón, hoy tengo mucho interés en sumarme completamente a tu reflexión por muchas y diferentes razones. Intentaré complementar algo a lo que tú con tu estilo tan claro y accesible has apuntado.

Un Estado y Sociedad modernos son impensables sin un sistema tributario justo y potente (prefiero utilizar este término al de sistema impositivo por lo que tú precisamente apuntaste y yo luego quiero matizar).

Con anterioridad a nuestras actuales organizaciones estatales modernas, el grueso de los gastos estatales se financiaban con cargo al propio patrimonio real. Sería así con cargo al propio producto del patrimonio e incluso a la propia venta del patrimonio como se sostenían los gastos. Esta es la diferencia básica entre la Hacienda del Estado absoluto y anteiror y las Haciendas modernas. Se operó un tránsito desde una hacienda patrimonialista a una hacienda sostenida principalmente por tributos (tasas, impuestos y contribuciones especiales).

El término "impuestos", tú como filólogo lo sabes mejor que yo, tiene una connotación negativa. Incluso el mismo término "tributario" conecta con esta semántica. En la historia antigua los pueblos vencidos eran "tributarios" de Roma (la "tribu" el pueblo romano le "imponía" unas cargas). Este significado odioso es el que ha pasado a nuestra tradición.

Pero aquí mismo se observa algo valioso. Hoy nuestra tribu (observa como el ente público que se dedica a esto se denomina "Agencia Tributaria") es el conjunto de ciudadanos nacionales y extranjeros que viven y residen en este territorio que llamamos España. Y son los tributos precisamente las sumas de dinero para sostener los gastos públicos (las necesidades colectivas) de este pueblo.

Cuando hablas de imposición quisiera complementarlo con la idea de "necesariedad" más que con la de "coacción por muy legal y legítima que ésta sea".

Y es que lo mismo que en la ciencia física se habla de la "ley de la gravedad" y nadie discute que si yo dejo caer un cuerpo éste tiende a caer al suelo y no a ascender al cielo; también en la ciencia económica existe lo que se denomina "ley de la escasez" y aplicado a las "necesidades básicas" de toda sociedad (máxime en las complejas sociedades del siglo XXI) nos obligan (lo mismo que la señalada ley física) a proveer todo un sistema (un conjunto de normas y sobretodo de principios -igualdad, legalidad, solidaridad, etc- ) que impidan el colapso de la convivencia.

La Hacienda Pública me dijo en su día un profesor mío es una bomba aspirante y expelente de riqueza.

Sin embargo, amigo, aunque comparta tu crítica a ciertas teorías contra la Hacienda sostenida fundamentalmente con una amplia red de tributos; es lo cierto que tradicionalmente han sido los países de filosofía liberal y conservadora los que han tenido una amplia conciencia fiscal y donde se han establecidos potentes Haciendas (Inglaterra, Estados Unidos) . Y es que precisamente suprimir los impuestos sería temerariamente anarquista. El mismo Adam Smith dedica su libro V de su obra de "La riqueza de las naciones" a hablar de los ingresos del soberano o del Estado, de lectura necesaria para más de un confesado liberal donde claramente expone como uno (de tres) de los deberes fundamentales del soberano el de mantener y edificar obra pública y ciertas instituciones públicas.

La cuestión, Animal, sería hacer más potente nuestra Hacienda Pública más que subir impuestos. Se pueden bajar los impuestos siempre que no peligre el sostenimiento de ciertos gastos ineludibles para mantener una sociedad digna. La clave sería en un mejor conocimiento de las bases imponibles que están ocultas en algunas tradicionales bolsas de fraude. Tal vez (como dice -y sin que sirva de precedente- IU) se haya quedado algo corto el Plan de Prevención del Fraude Fiscal.

¡Que hoy se vaya a la cárcel por ciertos delitos menores y que la drefaudación salga tan barata es de considerar!. No quiero que nadie vaya a la cárcel, pero al menos como en Dinamarca donde te hacen civil y mercantilmente la vida imposible como se te ocurra la gracia de aprovecharte de los recursos y hacerte el listo y no pagar.

Un apunte para la esperanza. Como siempre los niños. Me han mandado un memorándum del Instituto de Estudios Fiscales con una noticia alentadora sobre nuestra juventud a veces tan denostada por nuestros propios prejuicios: En un concurso de redacción para chichos de primaria en Aragón un niño de la epo finaliza su redacción con este interrogante: Señor Defraudador, ¿si Hacienda somos todos, Vd. quién es?.

Sr. Gracchus. La progresividad debe predicarse de todo el sistema tributario. Precisamente las últimas reformas en la imposición directa de la renta de las personas físicas han deformado mucho el inicial diseño comprensivo del impuesto. Es verdad que esto lo hizo Aznar. Pero le quiero señalar algo importante. El IRPF inicial (no en teoría) pero sí en la práctica ha descansado sobre las clases medias y bajas. No en vano España es un país donde más que el régimen de gananciales algunos matrimonio han escogido la sociedad limitada (SL) y así tributan al tope del 15%. No le digo nada de lo comentado acerca de las bolsas de fraude y el todavía imperfecto conocimiento de las bases imponibles en algunos sectores.
Me imagino que no desconoce que el IVA tiene tres tipos (16, 7 y 4%) y que algunas prestaciones de servicios, adquisiciones y consumos están exentos; esto, perdóneme, también es un camino de justicia porque todo esto se hace por la cuestión de la capacidad económica. Tanto a Animal como a Vd. les quiero apuntar que los juicios a veces los tenemos que poner en relación con la realidad. Al fin y al cabo la justicia hay que aplicarla a todo el ciclo financiero (ingresos -gastos) y si en el sistema de ingresos pesa un poco más el IVA que el IRPF (que recuerde cae sobretodo en las clases trabajadoras) pero luego el gasto se reorienta a una mayor redistribución, digo yo que tal vez de podría matizar la crítica a una filosofía tributaria que visto lo visto quisiera aprovechar la potente recaudación de ciertos impuestos.

Un saludo a tod@s.

Gracchus Babeuf dijo...

Señor Dardo, gracias por su atención. Es una alegría leer un análisis no basado en el revanchismo entre bandas.
Sólo he escrito que la "tendencia" a una imposición indirecta "tiende" a ser regresiva.
Es cierto, Dardo, que hay medidas de gasto público capaces de buscar el reequilibrio de todo el conjunto. Conozco las diferencias de tipos de IVA, pero estamos escribiendo en un blog donde más de tres párrafos, enojan, y debemos resumir, e incluso, simplificar. Un saludo afectuoso.

Dardo dijo...

De nada Sr. Gracchus. Le significo que a mi no me va a tener nunca en ninguna revancha; aunque entre en polémica por mis ideas.

Tiene razón en que la progresividad juega más en el ámbito de los impuestos sobre los beneficios; pero quise poner la óptica en todo el ciclo financiero donde es fundamental el destino del gasto público que es precisamente la finalidad de los ingresos.

Ha hecho bien en tirarme de las orejas; abuso demasiado de la indulgencia de nuestro apreciado Animal. Pero es que en ciertos blogs me encuentro muy a gusto; casi más que en el mío propio. Cordiales saludos.

animalpolítico dijo...

Pues yo agradezco a Dardo su siempre informada y pausada prosa.

Se aprende de ella. Gracias por la con-tribu-ción...

Saludos a todos

Sigurd dijo...

Iba a señalar el error de atribuir al liberalismo la idea de "fuera los impuestos" y veo con agrado que Dardo ya lo ha hecho,por lo que me ahorro el rollo con la tranquilidad de que no lo habría podido decir mejor.

La idea de "impuestos fuera" va más con teorías minarquistas o directamente con lo que se conoce como anarco-capitalismo.

No acabo de entender el desprestigio que acarrea el término "liberalismo" con todo lo que le debemos a sus ilustres pensadores.

Rebajar los impuestos a los más desfavorecidos económicamente no tiene por qué ser malo, ni afectar a la recaudación. Depende del efecto que tenga la medida, y creo que el globo sonda de Rajoy está todavía por definir.

El aumento del mínimo exento de IRPF que aprobó el Gobierno Aznar no implicó una reducción en la recaudación, por ejemplo.

Yo creo más conveniente la rebaja fiscal que la subvención (sobre todo con lo que se le viene encima al grueso de familias españolas entre el Euribor y el aumento del IPC), aunque esta última igual da más réditos electorales.

¿Tiene sentido el cheque bebé con igual valor para cualquier familia con independencia de sus rentas?

Saludos.

PD: Con independencia de que se rebajen los impuestos, debemos recordar que estos no son un tope a nuestra solidaridad, sino un mínimo. Cada uno puede donar al Estado todo lo que guste, y todo lo que le dicte su moral o convicciones al respecto.

Aitor Lourido Rodríguez dijo...

estupendo artículo que suscribo enteramente.

en fin, la propuesta dice mucho de lo que es el PP y la derecha. Y de qué pasaría de que llegaran a la Moncloa.
estos son como Sarko: hay que trabajar, COMO DIOS MANDA. pero que trabajen los curritos de siempre, y a los ricos y los pedazo de empresarios, pues les bajo el tipo máximo o les rebajo el impuesto de sociedades.

la derecha JAMÁS piensa en términos sociales. y la pantomima esa de que a menos impuestos, más inversión, porque es más barato invertir, aparte de que muchos economistas dicen que no es cierto, me hace gracia: si dicen que ahora la economía va fatal, es más, que VA A IR A PEOR, ¿cómo piensan que la inversión va a crecer? Es incoherente. para que haya más inversión no solo hacen falta impuestos bajos, sino una economía con bases de crecimiento, y según los peperos eso no ocurre ahora.

a no ser que ellos, si ganan, saquen la barita mágica y todo mejore. seguro que conseguirían el petróleo de oferta a 15 dólares el barril, no te jode...

repito, gran artículo. representa al sentido común. felicidades.

J. G Centeno dijo...

Es conveniente, de vez en cuando, abandonar las cifras macroeconómicas, y pisar la realidad. ¿Va a aumentar el consumo por el hecho de que los que ganan 16000€/año o menos dejen de tributar? Seamos serios, para que aumentase el consumo, y de paso la recaudación por impuestos indirectos, habría que rebajar la tributación a aquellos que tienen más ingresos (hablando siempre de renta) que son los que más y mejor consumen, y siguiendo con el mismo argumento habría que rebajar el impuesto de sociedades y otros que gravan los beneficios empresariales, esto último, además de aumentar el consumo de los empresarios, en tanto que individuos, favorecerá el aumento de los ingresos de los asalariados y la creación de nuevos empleos, lo cual, en último término volvera a favorecer un aumento del consumo, y por tanto otro factor de aumento recaudatorio. El argumento, muy querido por los partidarios del liberalismo en lo económico, tiene un pequeño problema del que, no siendo, como nuestro animal político, economista, desconozco las causas y la solución, y no es otro que, de forma tozuda, contradecir en todos los términos a lo que ocurre en la realidad. Es cierto que las reducciones de impuestos reactivan la economía, así ocurrió en el Chile de Agusto Pinochet que aplicó las recetas ultraliberales de Milton Fridmann y su escuela de Chicago, pero esa reactivación solo produce un desmesurado aumento de las desigualdades sociales y una merma de la calidad de los servicios públicos. Esa es la realidad, tozuda, como suelen ser realidades. No sabemos, no lo sabe el propio Rajoy, la cuantificación de la medida que propone, pero en cualquier caso eximir de impuestos directos a los que ganan menos de 16000 € al año, no es principio una medida regresiva, siempre claro que está, que fuera acompañada de un aumento notable de las rentas más altas, fuertes gravámenes sobre los grandes patrimonios, impuestos especiales sobre las sociedades instrumentales, esas que se crean, Dardo ha hecho una alusión, con el exclusivo fin de gestionar el patrimonio de unidades familiares, y cualesquiera otras medidas que obligue a pagar más a los que más tienen, no tengo la menor idea de lo que tributan a la Hacienda Pública Amancio Ortega o Emilio Botín, pero estoy seguro de que por mucho que sea, será mucho menos de lo que en justicia deberían, y no porque comentan irregularidad alguna, simplemente se aprovechan de una legalidad, creada para su beneficio. Y esto no creo que lo vaya a hacer el Pp.

animalpolítico dijo...

El liberalismo no defiende la abolición de los impuestos. Ni el PP. Defiende la disminución de lo público, el adelgazamiento del estado. Reagan, Thatcher, Bush.

Y lo defiende en aras de la 'libertad' de los contribuyentes.

Pero un estado más 'delgado' es un estado más débil, incapaz de hacer frente a sus obligaciones sociales, absolutamente irrenunciables desde una posición ideológica progresista.

Que le pregunten a los americanos en qué estado se encuentra todo lo que depende de la inversión pública tras dos o tres décadas de neoliberalismo rampante. Las grandes infrastructuras viarias (autopistas, puentes) se vienen literalmente abajo. La seguridad social universal y gratuita no existe. La educación pública cuasi-gratuita hasta la universidad no existe.

Ése es el modelo. ¿Lo queremos?

animalpolítico dijo...

Yo a Rajoy y al PP no los menciono en la entrada.

El cheque-bebé no es progresista, pues aunque ayuda a quien lo necesita, de paso también ayuda a quien no.

Pero es exactamente lo mismo que los impuestos indirectos, que tampoco discriminan. Los de la gasolina me cuestan a mí igual que a Emilio Botín.

En la SER alguien razonaba el otro día que sí lo son, porque los impuestos de matriculación de un Mercedes son superiores a los de un utilitario. ¡Hay que ser caradura! ¡Pues claro!

Pero si Botín compra un Mercedes le cuesta el impuesto igual que a mí... SI COMPRO UN MERCEDES, ¡no te jode! (con perdón, es una expresión propia de nosotros, el populacho).

El Valín dijo...

Con un razonamiento parecido al escuchado por usted en la SER me intentaba convencer el otro día un amigo de la progresividad del impuesto sobre carburantes. Aducía que los ricos pagaban más porque los Mercedes, BMW, etc. consumen más. Y se quedaba tan ancho.