Aristóteles, Política (1253a):

"Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."

lunes, 12 de enero de 2009

La nieve te da sorpresas

Es un sábado, pero me despierto temprano. El equipo de fútbol-7 de mi hijo tiene un derbi en el pueblo de al lado. Se acostó anoche nervioso y deseoso de que llegara la hora. En el baño noto una claridad sospechosa entrando por la ventana. Sus temores, los del animalito futbolista, se han cumplido. La negra noche nos ha cubierto con un manto blanco. El partido está en el aire, pues el fútbol modesto no puede luchar contra los elementos.

Lo despierto y me protesta... "pero si hoy es fin de semana...". Bajamos al garaje y... la puerta automática no abre. Se ha salido algún artilugio y, tras luchar con ella y los nervios de mi pequeño lateral derecho, logro abrirla manualmente.

Nos metemos en el coche y... no arranca. La batería. La batería que cambié... el jueves. Batería nueva y no arranca cuando tenemos el derbi en media hora. Si la nieve no lo impide. Llamamos a su amigo, vecino, para que nos lleve. Se ha ido hace cinco minutos. Llamo a mi hermana, que vive cerca, para pedirle prestado el coche. Mi cuñado habla de los problemas que tiene cuando tiene que arrancar en frío. Corremos hasta su casa, a -4º, y nos encontramos el Daewoo cubierto de nieve. Entramos y... ("trata de arrancarlo, por Dios, trata de arrancarlo")... tras lucha titánica logro ponerlo en marcha. Ahora el problema es que no veo ni jota, pero eso es lo de menos...

Tengo que recorrer cuatro kilómetros y distingo el resto de coches por la sombra que veo a través del parabrisas, mientras mis manos nerviosas y sus manos pequeñas tratan de limpiar al menos mi ángulo de visión. Hielo, nieve, vaho. Lo peor son las rotondas. Pero si bajamos la ventanilla, aparte del fresquito, percibimos si viene alguien a embestirnos o no...

Llegamos al pueblo. Poco más de mil habitantes hace ocho años. Casi ocho mil hoy. El área metropolitana crece, la ciudad decrece. Tras perderme cuatro veces en sus vericuetos buscando el campo de fútbol y tras consultar por tres veces a distintos indígenas que siempre lo veían muy fácil ("todo recto"), conseguimos llegar, a falta de quince minutos para la hora del partido.

Pero nos dicen que el partido se ha suspendido. La nieve cubre el campo. -3º y nos deshinchamos. Charlamos un poco con los amigos respectivos y volvemos al coche. Deshacemos el camino y, cuando nos vamos a bajar, el futbolista descubre que la mochila con las botas nuevas de Papá Noel, la equipación del club, etc., se ha quedado en la nieve, donde fue depositada para permitirle participar en las escaramuzas de proyectiles blancos. Vuelta al lugar. La mochila roja nos espera sentada en un banco solitario sobre el manto blanco.

Llegamos a casa finalmente todos: coche prestado, mochila, futbolista, chófer, guantes, abrigos... Me derrumbo en el sofá un momento y enciendo la tele esperando la confirmación. Pero nada de nada, amigos.

10 comentarios:

Llave tercera dijo...

Hola animal.
Me llama la atención que hemos coincidido en el tema de las dos últimas entradas, aunque con puntos de vista un tanto diferentes. Eso sí, como siempre, te expresas mucho mejor que yo. Se nota quién es de ciencias y quién de letras.
Me alegro de que al final apareciera la mochila. Y de que el lateral derecho pudiera disfrutar, en lugar del partido, de la nieve, que como novedad no está mal.
Un abrazo.

El Valín dijo...

Tiene usted más cosas en común con Sarah Palin de las que cree. Ella es una hockey mum, usted un football dad. Si es que no quedamos rojos.

Maripuchi dijo...

Me recuerda a nuestra historia del otro día con el tranvía... jajajaja qué jartá a reír!!!
Besos para los dos sufridores "blancos"... jajajajaja

Dardo dijo...

No sé como podéis aguantar esos fríos. Creo que me moriría; por aquí hemos estado a 0 grados y casi, casi que he entrado en hibernación (sin salir de casa y con la calefacción al máximo).

Eres todo un padrazo. ¿Pero tu "animalito" no era portero?. Saludos. Y me alegro también que apareciera la mochila.

animalpolítico dijo...

Llave tercera, me gusta tu modestia, pero no estoy de acuerdo contigo (¡qué raro!). No se nota nada quién es de ciencias y quién de letras...

Un abrazo

animalpolítico dijo...

¡A ver si los rojos no tenemos hijos! Eso sí, convendrás conmigo que el lipstick le queda mejor a Sarah Palin que a mí...

animalpolítico dijo...

Maripuchi, reirse de las desgracias ajenas no es muy cristiano...¡ah!, calla, que tú eres apóstata... (y monárquica...)

animalpolítico dijo...

Dardo: a la fuerza, ahorcan. Esta mañana ha nevado por cuarta vez en lo que va de curso. Eso sí, luego a empezado a caer agua nieve y se ha preparado un buen chocolate.

Pero ayer fue peor. Alcanzamos los -8º y la temperatura no subió de 2º a lo largo del día.

Qué quieres que te diga, me gusta el invierno. Para un buen maragato como yo son precisamente estas inclemencias las que crean carácter.

El otro día estaba jugando al tenis con mi amigo a -1º. En pantalones cortos y, como concesión extraordinaria a la prevención de gripes, etc., jugué con manga larga. Te juro que sudé bien y que, en el fragor de la batalla, no tenía ningún frío. Luego llegas a casa, te das una ducha muy caliente (al principio la piel rechaza el agua caliente, luego la agradece), y quedas como un reloj.

J. G Centeno dijo...

Sois unos quejicas por cuatro copos de nada.En Alpedrete os queria yo ver

animalpolítico dijo...

¿Alpedrete? ¿Y qué tal Combarros, en las faldas del Teleno, en la maragatería, de donde proceden mis genes paternos?