Aristóteles, Política (1253a):

"Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."

viernes, 5 de junio de 2009

La derecha obrera

Dardo, para mí "derecha" es un sinónimo de todos aquellos sectores sociales reaccionarios que se han opuesto siempre a cualquier cambio, a cualquier progreso, porque conservando el status quo de cada momento les iba bien. En ese sentido, si en cada tiempo histórico su posición hubiera salido triunfadora, no seríamos siquiera Oliver Twist, sino que aún formaríamos parte de una sociedad esclavista como la de la antigua Grecia o Roma.

Recientemente, del XIX en adelante, los propietarios descubrieron que un modo de ganar dinero era que los pobres pudieran comprarse zapatos. Hoy nos compramos DVDs y utilitarios. La sociedad de consumo sigue beneficiando, más que a nadie, a quienes más tienen, que no son los asalariados por muy alto salario que tengan, sino los grandes empresarios.

Yo no hablo de lucha obrera en este contexto porque no creo que los avances sociales se deban sólo a esto, que tiene un alto componente mítico. Pero nunca aceptaré que los progresos sociales se deban a la benevolencia del capitalismo occidental, que, si alguna característica tiene es su inmisericordia. No es el capitalismo quien da cobertura social, derechos políticos, subsidios de desempleo, asistencia sanitaria o educación pública gratuita. No es el capitalismo: son los esfuerzos de grupos sociales y políticos progresistas que, derramando sangre (generalmente y de modo especial la suya) durante décadas, han logrado arrancar a la bestia algunos compromisos correctores. Pocos aún.

A esto se le puede llamar lucha obrera, si quieres, pero esto no significa que los del andamio o la fábrica hayan sido guías del cambio. Han sido motor del cambio, que es distinto. Y a esto me refiero, implícitamente, con la entrada anterior. A que la batalla está perdida si los trabajadores deciden apoyar políticamente a los que defienden de modo vergonzante el apoyo a los que tienen más. Una reducción de impuestos no beneficia especialmente a quien paga un 12% de su sueldito pero pierde con ello coberturas sociales que necesita. Beneficia a quien paga más, mucho más. Un sector público más pequeño beneficia a quien más tiene, que no necesita la ayuda del estado y en cambio se encontraría en la tesitura de tener que pagar impuestos para ayudar a otros.

El PP con los parados y la reducción de impuestos, a un tiempo, perennemente en la boca es una paradoja para mí hipócrita y risible. En fin, ¿qué subsidios habría si las políticas anheladas por el capital se hubieran podido implementar en toda su extensión y sin compromiso alguno del XIX en adelante?

4 comentarios:

fogarsconnection dijo...

Bueno, no soy Dardo, pero si me permites participar en el intercambio de argumentos,me parece que ambos teneis razón. En parte.

Es indudable que la conquista del estado del bienestar (o como queramos llamar a los avances conseguidos con sangre, sudor y lágrimas) históricamente son fruto exclusivo de la lucha obrera, en todas sus vertientes. Y a mí no me importa llamarlo así, pues durante décadas solo esa lucha consiguió sacar al obrero del estado de semi-esclavitud en el que malvivía en las fábricas de los amos del capital.

No lo es menos, sin embargo, esa paradoja perversa que los adalides del capitalismo esgrimen de manera habitual. Allí en donde se pusieron en marcha experimentos comunistas, la masa obrera no ha experimentado ninguna mejora digna de elogio. Más bien al contrario, baste recordar las condiciones laborales en China, por ejemplo.

Los ejemplos son múltiples y las excepciones muy pocas, hay que reconocerlo.

Yo tengo una teoría al respecto:

Creo que, con el tiempo, esas personas que en paises capitalistas conocemos como tiburones medran sin escrúpulos hasta dominar el mercado, y, desde luego, se encargan de obstaculizar obsesivamente cualquier logro social culpabilizándolo de los males inherentes al sistema. Si hay paro la culpa es de la escasa flexibilización del mercado laboral, si hay inflacción la culpa es de los salarios desorbitados, si hay contratos basura la culpa es de (otra vez) de la escasa flexibilidad laboral, etc. Y eso vale tanto en época de recesión como en época de beneficios records y stock options obscenas.

Y esas mismas personas, si nacen en paises socialistas, soviéticos, o de economías estatales, son los que consiguen invariablemente auparse al vértice del monstruo burocrático y a menudo represor, encargándose con ahinco de mantener bajo raya los anhelos democráticos de los propios trabajadores.

Es decir, los mismos perros con los mismos collares, solo que aquí visten trajes de Milano y tiran de visa platinum y allí se sientan en el consejo de la revolución.

La única ventaja que poseen los trabajadores en los paises capitalistas es su derecho al voto, a la manifestación, a la huelga, y a la lucha por reivindicar esos derechos. Y eso no fue gratis precisamente.

Saludos

canuit dijo...

Los ricos aprenden más rápido que los pobres. Según la teoria de Dardo los exclavistas yankees deberian haberles dado los derechos a los negros sin una guerra civil.
Lo que si saben los ricos y los poderosos, es que no hay cosa más estúpida que un mileurista pillado por los huevos en esta sociedad de consumo. Lo mejor de todo es que los votan.
El Canuit

Dardo dijo...

Los esclavistas, Sr. Canuit, no eran los yankees (del norte), sino los confederados (del sur). La lucha por los derechos civiles es algo legítimo. No sé de donde saca Vd. que soy un quietista con las injusticias de ese tipo por ejemplo.

Dardo dijo...

Querido Animal. Estos días atrás no he podido publicar ningún comentario; por eso me decidé a hacer una entrada en mi blog.

Celebro que se haya solucionado el problema.

Recibe un cordial saludo.