Aristóteles, Política (1253a):

"Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."

martes, 9 de enero de 2007

Memoria histórica


Nadie tiene que convencerme de que ambos bandos cometieron excesos en la Guerra Civil. Ya lo sé. Tengo una opinión formada acerca del grado en que cada uno de los dos fue miserable.

"Memoria histórica". Un concepto interesante. Como muchas ideas intrínsecamente buenas se llenan de connotaciones negativas si no se conducen como a uno le gusta: no a la guerra, nunca mais, proceso de paz, memoria histórica. Conocer nuestra historia, recordarla es bueno. Yo aprecio mucho el conocimiento de la historia. Y es un objetivo inexcusable de la historia el ser seria, ajustada, científica, completa. "Memoria histórica" engloba también los esfuerzos por recuperar la óptica de los perdedores de la guerra. Los vencedores tuvieron 40 años para explicarse y llenar el país y las iglesias de monumentos "por los caídos por Dios y por España". Y otros 30 después en los que esas placas no se han quitado. Ninguna. Ni se han puesto otras "por los otros caídos".

Este verano conocí a un arqueólogo de la Univ. Autónoma de Madrid. Trabaja en un proyecto de "Arqueología Forense" que está exhumando cadáveres de asesinados durante la guerra en cunetas, cementerios, etc. Ahora están trabajando por la zona de Cuenca. Cada día conviven con testigos, hijos, nietos, viudas, que llevan toda la vida luchando porque se honre a sus muertos, en muchos casos, como sabes, muertos del odio más absurdo: haber sido alcalde, haber sido votante socialista, haber sido sindicalista, haber tenido una discusión con el cura, no ir a misa, etc. Dice mi colega que ha sufrido una depresión relacionada con la emoción de los familiares y todo el proceso. Encontrar los restos de una madre con su hijo, etc. ¿Hace mal a alguien atender a los deseos de las familias? ¿recuperar su memoria? ¿por qué una viuda de una ajusticiado en zona republicana tiene el nombre de su marido en la pared de la iglesia y está mal que una viuda de la otra zona quiera recuperar el cadáver (en una cuneta) y el nombre de su marido? ¿hace mal a alguien mi colega? Pues en una ocasión en que fue entrevistado por la SER, al día siguiente recibió todo tipo de insultos ("arqueólogo del rencor") del amigo Jiménez Losantos, quien no tuvo siquiera el gesto de intentar enterarse de qué hacían exactamente. Para empezar no sólo han exhumado muertos republicanos.

2 comentarios:

ersone dijo...

quiza se trate más que de recuperar la memoria histórica (hay más libros escritos sobre la guerra civil española que sbre casi cualquier otro conflicto), de recuperar la memoria "personal" y familiar, íntima de aquellas familias que no saben donde están enterrados sus familiares. Pero también hay mucho miedo a limpiar las fachadas dde los pueblos de españa de los nombres que representan sólo a un bando. Y eso no es apelar a la memoria, sino a la justicia.

animalpolítico dijo...

Pero ambas cosas no son incompatibles. Se puede perfectamente hace investigación histórica "tradicional" y se puede "apadrinar" y facilitar todo tipo de esfuerzos de recuperación de la memoria de las familias de los represaliados. Para dignificar su sufrimiento y mitigarlo en la medida de lo posible con la justicia de la que hablas con toda razón.
A un tiempo, ante la profusión de pseudo-historia neofranquista los historiadores deben esforzarse en mantener el control de la verdad y las universidades, las editoriales y las autoridades educativas deben velar por el conocimiento histórico, cortando el paso en la medida de lo posible a la propaganda. Malo es, eso sí, que el PP, que gobierna en la mitad de las comunidades autónomas, se entregue a la causa de los revisionistas, como Aznar. Ya vemos lo que sucede con Telemadrid. En Salamanca el equipo municipal está constantemente con comportamientos y argumentos claramente neofranquistas...
Las comunidades autónomas, no lo olvidemos, tienen bajo su control el sistema educativo de sus territorios.