Aristóteles, Política (1253a):

"Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."

lunes, 9 de abril de 2007

Érase una vez


Érase una vez un joven cochero que conducía con dificultad un carromato con un tiro formado por un grupo de caballos desbocados. El pasaje, 44 individuos asustados, estaba en sus manos. De su habilidad con las riendas dependía que el destino de todos no acabara en la cuneta o en el fondo de un precipicio...

A cada curva el vértigo era mayor y la sensación de tortazo inminente iba aumentando por segundos.

Otro cochero, viejo, relegado, envidioso y resentido, aprovechaba la dramática circunstancia para minar la confianza del pasaje en las habilidades del cochero en quien todos habían depositado su confianza. No soportaba no llevar ya las riendas. ¡Ay, la adrenalina que alimentaba su cerebro en los buenos viejos tiempos, cuando era él, el mejor cochero de la historia, el niño bonito de los viajeros! ¡Qué maravilla la brisa en su rostro, el látigo en los caballos, las riendas en sus firmes manos! ¡El destino común en diez sólidos dedos! ¡Las comilonas con otros cocheros del reino, los pies sobre la mesa y el habano entre los labios!

Una curva más y muchos viajeros vomitando. Otros rezando. Todos asustados. Y el viejo cochero tirándole zapatos viejos al cochero joven, a su rostro, a sus manos. Improperios e insultos. "¡Nos vas a matar a todos!, ¿no ves que así no se puede conducir?, ¿por qué provocas a los caballos?, ¡los has envalentonado!, ¿por qué te rindes a su voluntad?, ¿por qué no les obligas a detenerse?, ¿qué pacto secreto tienes con ellos?, ¡quieres romper el carromato y a nosotros partirnos la crisma!". Y lindezas semejantes, como "es ya inaplazable una respuesta clara del cochero sobre los contactos con los caballos antes y después del comienzo del viaje", porque "aquí ha habido un alto el fuego negociado de forma bilateral y una de las partes ha sido el cochero". "Los viajeros tenemos derecho a saber desde cuándo el cochero ha mantenido contactos con los caballos" (palabras en cursiva modificadas sobre el original del cochero resentido). Que los caballos relinchan, la culpa es del joven cochero. Que corren más, es el cochero que los ha animado, que corren menos, es el cochero que les ha prometido algo (más alfalfa o el almuerzo de todos).

Otra curva y el cochero resentido toma su viejo látigo y castiga las manos que nos llevan a todos. La sangre brota de las manos jóvenes. Los dedos duelen. Cada vez es más difícil combatir a un tiempo con los caballos y resistir los ataques de la retaguardia. Los insultos, los latigazos. Cualquier cosa que pueda facilitar la recuperación de las riendas, aun a costa de un batacazo.

¿Nos estrellaremos? ¿Nos gobernarán los caballos? ¿Recuperará el sillón el cochero resentido? ¿Seremos testigos mudos los pasajeros? ¿Os hace falta un glosario?

6 comentarios:

AF dijo...

Todo un John Ford haciendo política entre Génova y Moncloa.

Enhorabuena por el post cinéfilo, don Animal.

Maripuchi dijo...

No lo creo. Creo que el cochero joven terminará jubilando forzosamente al cochero viejo. Nos quedan aún un par de curvas.
Bienvuelto,animal!

Naveganterojo dijo...

Se te olvidan unos protagonistas,los indios,esos indios que van persiguiendo al cochero joven para ver si destroza el carro,esos indios veran que el cochero joven es mas valiente que el viejo y ayudaran al joven a continuar viaje otros 4 añitos.
Saludos.

Scout Finch dijo...

El cochero viejo y resentido terminará hartando a los viajeros con sus predicciones de agorero y éstos le echarán del carro.

Me alegro de que hayas vuelto ya. Se te ha echado de menos.

¡Saludos!

animalpolítico dijo...

Gracias por apoyar al cochero joven y gracias por simpatizar con los indios, ya está bien de que los buenos sean siempre los mismos...

Scout, yo también he echado de menos los ratos aquí delante y vuestra compañía.

Loc@ dijo...

¿Continuará? Verdaderamente ya estamos hartos de tanta "película"
Besos, muchos, para todos. PAQUITA