Aristóteles, Política (1253a):

"Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Lo juro por Dios, mi general


"Los hombres formaron en la Plaza Mayor de Bolea, en el frente de Huesca. El general Urrutia, jefe de las fuerzas nacionalistas, había ordenado que todo hombre que no estuviera de servicio en primera línea formase en la plaza. La noche anterior habían detenido a un vecino del pueblo del que se sospechaba que ayudaba a cruzar las líneas a los nacionalistas vascos que guarnecían el angosto corredor que penetraba en Huesca. El estado mayor estaba seriamente preocupado ante el gran número de vascos que se pasaban al enemigo, desertando del ejército en el que se habían ingresado voluntariamente o a la fuerza tras la derrota de Euskadi. Sin duda en Bolea había civiles que colaboraban en las deserciones que tenían lugar cada noche. Los republicanos les incitaban a hacerlo utilizando altavoces desde sus posiciones, que estaban sólo a un par de kilómetros.

Al mediodía, mientras la tensión crecía entre los hombres formados en la plaza, el teniente Juan Málzaga, un industrial bilbaíno que se había alistado voluntariamente en el ejército nacionalista tras la caída de Bilbao, vio cómo el general llegaba galopando a la plaza. Montaba un espléndido caballo cuya crin estaba adornada con la bandera española y le acompañaba su estado mayor. Los recién llegados detuvieron sus monturas con gran ruido de cascos. El oficial que mandaba a los hombres formados en la plaza ordenó cuadrarse. Sin desmontar del caballo, el general mandó que sacasen al preso del cuartel de la guardia civil. El preso era un hombre viejo que vestía pantalones de pana. "¡Que dé un paso al frente el soldado que denunció a este hombre!", gritó el general. El soldado, un navarro cuyo padre había sido asesinado por los "rojos", se había presentado la noche anterior en la unidad del teniente Málzaga para denunciar al lugareño ante el oficial que mandaba su batería. El soldado dio un paso al frente. "A sus órdenes, mi general." El general bajó la vista hacia el soldado y el preso.

" "Soldado, ¿crees en Dios?" "Sí, mi general." "¿Juras por Dios?" (había un silencio sepulcral en la plaza, donde aparte de los soldados estaban todos los habitantes del pueblo)... "¿Juras por Dios que has dicho la verdad?" "Lo juro, mi general." "Que el preso sea ejecutado..." "

Inmediatamente se formó un piquete de ejecución. El oficial que mandaba la batería de Málzaga, un capitán falangista, se hizo cargo del piquete. La procesión se puso en marcha hacia el cementerio. Detrás iban todos los del pueblo, incluyendo a los parientes del preso, a cuyo lado caminaba el cura.

"Colocaron al viejo contra la pared blanca del cementerio. El piquete ocupó su posición. De repente, el viejo reaccionó por primera vez. "¡Me cago en Dios! ¡Viva la república!", gritó. Sonó la descarga y el hombre se desplomó. Pero tan grande era su vitalidad que cuatro tiros de pistola que el oficial le disparó no consiguieron acabar con él. El viejo seguía haciendo esfuerzos para levantarse. Finalmente, el capitán consiguió rematarlo... No podía reponerme de la impresión que me había causado lo sucedido. Porque un individuo lo ordenase, a otro hombre se le podía colocar contra un muro y fusilarle. Entonces me acordé del cadáver de uno de nuestros soldados al que un par de días había matado una mina antipersonal. Cuando un soldado levantó el cadáver por los brazos y otro por las piernas, cada cual sostenía la mitad del cuerpo. Éstas son las dos imágenes que se me quedaron grabadas de esta guerra... esta increíble imposibilidad de hallar el medio de que la gente de este país se entienda y conviva. La civilización se mide por la capacidad para el compromiso y no por la idea española de que uno debe defender sus ideales hasta la muerte..." ".

Ronald Fraser Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la guerra civil española, Barcelona, 2001, 653-655.

25 comentarios:

Naveganterojo dijo...

Bueno.....la verdad,no se que decir,me he quedado un poco descolgado,por aquel entonces un juramento por un dios del ya se duda,(yo ni siquiera creo que exista),era suficiente para asesinar a una persona.
Me queda una duda,¿ese soldado que juro, estara en su cielo o en su infierno?.
Me decanto por lo ultimo

M.Angel dijo...

Sin palabras.......

Sigurd dijo...

La mera idea de lo que debió ser la Guerra Civil para nuestro país me llena de una tristeza y desazón inenarrable.

Permítanme que comparta con ustedes tres horrores más de Guerra:

* A pesar de su juventud, Juan Duarte (Málaga, 1912), supo ser firme y valiente hasta el final. Ordenado diácono en marzo de 1936, estaba de vacaciones en casa de sus padres cuando le sorprendió la persecución. Permaneció escondido en una especie de semisótano del piso de entrada hasta que una vecina lo delató y fue secuestrado y llevado a la cárcel de Álora por unos milicianos. Allí le torturaron con corrientes eléctricas, clavándole agujas en el cuerpo. Los milicianos intentaron hacerle blasfemar y renegar de su fe, pero no lo consiguieron. Cuando le proponían que dijera «¡Viva el comunismo!», él gritaba: «¡Viva Cristo Rey!». El martirio final llegó en noviembre de 1936, cuando le rociaron con gasolina y le prendieron fuego en el arroyo Bujía (Álora-Málaga). Tenía 24 años. Durante varios días continuaron disparando al cadáver hasta que fue enterrado en el mismo arroyo. Meses después, sus restos fueron trasladados al cementerio de Yunquera, tenía las piernas partidas y estaba destrozado. Es uno de los mártires más jóvenes de la persecución religiosa.

* Entre las religiosas sacrificadas en Barcelona, la que figura con más relieve es la entonces General de las Carmelitas de la Caridad, Apolonia Lizarraga (Navarra, 1867). La persecución religiosa le sorprendió en la casa generalicia de Vic, donde se preocupaba por encontrar refugio para sus religiosas, en especial las novicias y las Hermanas enfermas. Fue la última en abandonar la casa y se escondió en varias casas de amigas, pero en septiembre de 1936 fue hallada por los milicianos y encarcelada en la checa de San Elías (Barcelona). Su terrible muerte se conoce por boca de un testigo que oyó a los milicianos relatar cómo la Madre había sido aserrada viva y sus restos arrojados a los cerdos. Era, probablemente, el 8 de septiembre de 1936. Tenía 69 años.


* El hermano Francisco Magín (Tarragona, 1915) fue detenido en julio de 1936 y llevado, junto al hermano director Raimundo Eloy, al cementerio de Balsareny. Al apearse del coche, el hermano Francisco pidió que lo dejaran rezar de rodillas. Dijo entonces el Director: «Ánimo que ya se acaba esta miserable vida y vamos a empezar otra eterna y feliz», a lo que contestó el hermano, «Ánimo, que ya nos traen la palma del martirio». Cuando preguntaron al hermano Francisco si quería morir de frente o de espaldas dijo: «A Cristo, tirad aquí». Rechazó por tres veces las insinuaciones de una miliciana y ella gritó que lo mataran por haberla despreciado. Antes de matarle, le amputaron los genitales y mientras se desangraba, gritaba vivas a Cristo Rey. Le remataron a tiros de perdigones. Tenía 21 años.

Parece mentira que estuvieramos haciéndonos estas cosas hace 70 años. Da miedo. La sinrazón humana da miedo.

Los sueños de la razón crean monstruos.

animalpolítico dijo...

Navegante:

Yo no sé si estará o no en el cielo. No conozco a esa persona. Y no sé si hay cielo. Sé que el soldado navarro es a la vez víctima y verdugo.

Qué pena.

animalpolítico dijo...

Sigurd:

Nadie cuestiona, yo al menos no lo hago, que hubiera víctimas en ambos lados. Pero mi entrada era para que reflexionáramos sobre el asunto, no para acumular más y más historias o para ir directamente al "y tú más". Esto nos empobrece y nos distancia. De hecho mi historia es narrada en primera persona por un teniente VOLUNTARIO del ejército de Franco.

Si quieres lo diré de modo más claro. Aparte de las muertes en el frente de batalla de una guerra (iniciada con un golpe de estado militar responsabilidad del bando luego llamado "nacional"), en retaguardia y sin ningún tipo de garantía jurídica murieron entre 40.000 y 60.000 españoles en territorio republicano (casi 7.000 de ellos religiosos) y en torno a 130.000 a manos de los "nacionales" durante y después de la guerra. De ello hablo más despacio en una entrada antigua.

El problema es que durante varias décadas ya (desde 1939 hasta hoy) las víctimas del bando vencedor han sido homenajeadas hasta la saciedad, han sido en muchos casos beatificadas, tienen placas recordatorias en las iglesias, y lugar de honor en la memoria colectiva de los buenos españoles.

En cambio las víctimas de los perdedores, además de bastante más numerosas (hasta 3 por cada una de las otras), nunca han visto su nombre reparado. Muchos miles siguen en cunetas y fosas comunes. La iglesia no los acoge en su seno. En algunos casos ayuntamientos modernos (Valencia) han destrozado zonas de fosas comunes. Y cuando un tímido gobierno democrático de izquierdas plantea una ley que ayude a recordarlos y dignifique y colabore en la búsqueda y recuperación de los cuerpos de las víctimas, etc., la Iglesia y la derecha política, social y mediática, monta en cólera, hace demagogia, miente y tergiversa. Pero se va de excursión a Roma a actos de beatificación masivos de víctimas de los "rojos".

La COPE hace campaña durante meses contra la ley de memoria histórica. Pero con motivo de la beatificación masiva se dedica durante días y días a recoger historias como las que tú has traído hoy.

Así no vamos a ningún lado.

Estos días Falange Española ha anunciado que el día del aniversario próximo de la muerte de Primo de Rivera, asesinado POR LOS SOCIALISTAS (¡¡¡¡!!!!) harán no sé qué conmemoraciones. Por si acaso se han hecho pocas, será.

animalpolítico dijo...

Perdón, me corrijo (vid. mi vieja entrada). Son:
-40.000 a 60.000 muertos a manos republicanas.
-130.000 a manos "nacionales" durante la guerra.
-40 o 60.000 más a manos "nacionales" después de la guerra.

Pepéinverecundia dijo...

Gracias por abrirlo de nuevo a los que no tenemos cuenta en Google.Pero he llegado tarde, usted ya le ha contestado por mí. No en vano, me repetiré.
Las tristes, desgraciadas y crueles historias de la Guerra Civil son tan tristes, desgraciadas y crueles para ambos bandos que no caben "peros". La gran diferencia es que mientras unos honraron a sus muertos durante 36 años con todos los honores y aún hoy suben a los altares con todo merecimiento; otros ni siquiera saben donde yacen sus antepasados y ni se quiere oír hablar de ello. Esa es la reconciliación para algunos.
Y ¿Si la razón hace o construye monstruos, la fe qué esculpe, santos?

AF dijo...

Comprendo muy bien el ansia de paz que lleva a resaltar el diálogo y el compromiso como medios prioritarios de resolución de conflictos. Yo mismo los prefiero a cualquier otro, entre otras cosas porque me considero mucho más dotado para dialogar que para disparar.

Pero no nos pongamos la venda en los ojos. No nos limitemos a decir la frase bonita y esperar que, sea como sea, la realidad se adapte a nuestra bienintencionada apuesta por la palabra.

La Guerra Civil española, como tantas otras guerras, se produjo por algo muy sencillo de entender: la firme decisión de una clase social de no ceder sus privilegios y su poder, sino, antes al contrario, reinstalarlos en lo más alto y dejar bien claro que si ellos habían mandado hasta entonces de manera absoluta era porque lo merecían y porque tenían de su lado a la fuerza del cielo y a la de la tierra.

Todos los despropósitos que la izquierda pudo hacer antes del 18 de julio de 1936, así como las tropelías que cometió durante la propia guerra, son producto de un montón de razones: el miedo, la ignorancia, el odio... y seguro que en muchas ocasiones, la mala fe.

Pero las cosas no podrían haber sido de otro modo porque, para ello, habría sido imprescindible que los humildes consintieran en seguir siéndolo. Y daba la casualidad de que estaban en una época en la que justo se trataba de lo contrario: de dejar de ser sumisos y tratar de coger por la fuerza lo que de siempre les habían negado por las buenas.

No nos engañemos, hay y habrá situaciones en las que si se considera imprescindible conseguir algo, habrá que hacerlo por la fuerza. Y lo que eso genere será malo, seguro, pero la culpa será de quien no sepa ver que ha de ceder por las buenas antes de que el otro se decida a usar la violencia.

Un saludo.

RGAlmazán dijo...

Sí, conviene no olvidar la diferencia. Muertos son todos. Lamentable muerte la de todos. sin duda. Tus datos, Animal, son elocuentes, sin embargo, de los que citan los historiadores son de los más bajos. Y a eso añadamos una simple coletilla: Todos los represaliados por esa injusta Victoria, durante cuarenta años de posguerra, todos los exiliados forzosos; estos son millones.
Mientras los rebeldes se revolcaban en el catre del gozo y el placer de una dictadura infame y se encargaron de dignificar a sus muertos.
MIentras se beatifican a unos, todavía hay muertos en la cuneta de aquellos que defendieron el orden democrático constitucional.
Y esos que beatifican, además, para más inri, hablan de crear división y rencor en relación con la Ley de la Memoria Histórica.

Salud y República

Manzanares dijo...

El desencadenamiento de la Guerra Civil me da una sensación de inevitabilidad que no se me pasa ni reconociendo la rebeldía anti-institucional de la derecha española, para la que, incluso hoy en día, hay cosas que están por encima de la legalidad institucional (por ejemplo, la unidad de España). Creo que la guerra fue inevitable: en todo el planeta había dos corrientes políticas que ya no estaban dispuestas a ceder ni un milímetro, y eso se dirimió a menudo mediante la fuerza de las armas. Los pobres habían despertado, y los ricos seguían soñando.

El intento de golpe de Estado de Sanjurjo en el 31 me confirma que la idea de la derecha española de abolir la República estaba decidida desde el principio. Era cuestión de tiempo, y el hecho de que otros grupos de izquierdas tratasen de tomar el poder por las armas, o el hecho de que se asesinase a religiosos, sólo ha sido una excusa para conseguir apoyo popular; pero, en realidad, era irrelevante para los planes de la derecha española. Mucho más importante era, por ejemplo, evitar a toda costa una Reforma Agraria.

Es cierto que había organizaciones revolucionarias que amenazaban al Estado y a la República. Quizá la República pareció tibia ante estas amenazas. Pero fue la República la que envió al general Franco a reprimir la Revolución de Asturias. ¿Por qué no siguió apoyando este general, y tantos otros, a la República, en la defensa del Estado legítimo? ¿Acaso no era ese su deber? ¿Acaso no hubiese sido precisamente la manera de luchar contra los desórdenes, en lugar convertirse en otro movimiento revolucionario más? Quizá la República estaba siendo tibia, pero no sabemos si hubiese acabado por reaccionar, no lo sabremos nunca, porque la derecha española se encargó de interrumpir el curso de la Historia, quedando para siempre como el bando rebelde que se levantó contra el orden constituido.

Scout Finch dijo...

Muy fuerte. La pena es que todavía haya gente que no quiera que salgan estas cosas a la luz.

(Siento tenerte tan abandonado. Encima, con esto de la mudanza, ahora sólo tengo internet en el trabajo. A ver si me ponen la ADSL rápido y me pongo al día)

animalpolítico dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Pepe, bienvenido de nuevo.

Antonio, yo diría que suscribo tus palabras en líneas generales. Sólo matizaría que sólo nos salvará del abismo el ansia infinita de paz, qe diría el abuelo de Zapatero horas antes de ser fusilado.

Rafa, me encanta la unanimidad con que desde la izquierda se reconoce que la muerte y el dolor son muerte y dolor de todos. Pero tenemos el derecho de apuntar que el trato después a unos y a otros no ha sido el mismo. Y que ya no nos vamos a callar, porque nos asiste la razón y el derecho.

Aclararé algo que me parece importante. No tengo, como he dicho ya, casos cercanos de muertes de este tipo (el número de muertes es un cierto consenso entre cifras de distintos historiadores, como explico en la otra entrada).

Un abuelo mío estuvo a punto de morir a manos republicanas, porque en el pueblo era un reputado católico practicamente y esto parecía motivo suficiente. Pudo escapar, por los pelos. Si no hubiera escapado, yo no estaría aquí.

Otra abuela (del otro lado) tuvo serios problemas con las autoridades 'nacionales', sólo a unos cien kilómetros de mi otro abuelo. Ella era maestra. Fue depurada, recibió un castigo administrativo, porque hubo quien dijo que era 'roja'. Le salvó el cura del pueblo que testificó que ella no podía ser roja, porque rezaba el rosario en familia. Pero toda su vida habló, cuchicheando, maravillas del sistema educativo de la República y de lo dignficados que estaban los maestros.

animalpolítico dijo...

Manzanares, tienes razón. Pero añadiría una reflexión. Las tensiones y violencia de antes de la Guerra no son achacables "a los republicanos". Son problemas de orden público en un contexto político democrático, con sus defectos. Y la República no fue precisamente 'blanda' con la revolución de Asturias. Llegaron a bombardear las ciudades asturianas, salvo los muy derechistas barrios acomodados de Oviedo. Franco, que estaba al frente al servicio de la República, no iba a bombardear el barrio de la familia política de su prometida.

animalpolítico dijo...

Gracias, Scout. Que te vaya todo bien con la mudanza.

Naveganterojo dijo...

Estimado animal,abusando un poco de tu amistad,me gustaria contestar a sigurd.
Apreciado internauta,se tan bien como tu,que durante los años de la guerra,36-39,se cometieron tropelias,asesinatos,barbaridades,por parte de los dos "bandos".
Lo que parece que olvidais hoy,(y habeis olvidado siempre)es que mientras los que cayeron en el bando de Franco han sido homenajeados,resarcidos,encumbrados a los altares de esta iglesia antidemocratica,enterrados en panteones gigantescos con placas de marmol o de granito,otros,"los malditos rojos,chusma",y otros nombres con los que los identificaban los golpistas,siguen ocultos en cunetas de este pais.
Es a ellos a los que hay que sacar de sus asquerosas tumbas y demostrarles que España ha cambiado,que se les recuerda,se les respeta,y que aun tienen familiares que les echan de menos,y despues de 70 años,aun les aman.
Toda comparacion es odiosa,lo se,pero por favor,no me compares el dolor de un familiar de cualquier sacerdote asesinado durante la guerra,que tiene su panteon,su placa con su nombre grabado,que sabe donde y como murio,con el dolor de un familiar que de entrada,no sabe donde esta el cuerpo del asesinado,tampoco sabe como le asesinaron,y para mas verguenza le echan en cara que quiera saber,solo por que muchos españoles interesados no quieren saber nada de esa victima.
El dia que todos podamos dar los datos de como murieron nuestros familiares igual que tu los has dado sobre esos tres religiosos,ese dia,seremos un poco mas libres.

animalpolítico dijo...

Navegante, aunque en líneas generales, como ves y como sabes, estoy de acuerdo con lo que tratas de decir, yo creo que no es cuestión de comparar el dolor. El dolor de las familias sin duda fue de intensidad semejante. La diferencia no es el grado de dolor. La diferencia es el grado de satisfacción, reparación o resarcimiento posterior. Esto es claramente distinto, y creo que nadie puede negarlo.

Sigurd dijo...

NaveganteRojo, ¿me quiere decir usted como sabe qué narices olvido yo?

No recuerdo haber escrito nada sobre la igualdad entre el que reposa en una cuneta y el que reposa en un panteón, ni sobre el dolor de sus familiares.

¿Dónde está eso?

Lo digo porque si lo que quiere es hacer un soliloquio en el que interpela a un franquista contento de que los rojos no tengan un entierro digno, hágalo, pero no me utilice para proyectar ese tipo de ideas abyectas.

AnimalPolítico, creo que se ha excedido en la valoración de lo que prentendía mi aportación a su entrada. En todo caso, le agradezco la explicación y su tono. Ahora no tengo tiempo para señalarselo en su totalidad, pero el grueso de la Ley de Memoria Histórica ya estaba regulado, aunque ahora se han ampliado las causas que dan pie a las indemnizaciones, lo cual está bien. El derecho a recuperar gente de fosas y cunetas y la habilitación de ayudas también. Mire, el grueso de la Ley es razonable, pero yo estoy con Felipe González:

Felipe "consideró "difícil" que la recuperación de la memoria histórica pueda hacerse mediante una ley que lo que hace es "definir derechos y obligaciones de los ciudadanos".

El ex jefe del Ejecutivo ha asegurado que no cree que la memoria histórica "se recupere por ley" si de lo que se trata es de dignificar a "una parte de la población que no pudo dignificar ni la muerte de los suyos".

Aunque considera que "no le preocupa que haya un debate sobre este tema", sí ha exigido que se realice un diálogo en el que "hay que recuperar a los abuelos sin descuidar a los hijos".

Por otro lado me horroriza el nombre de la Ley. Y no es casualidad, siguiendo a Felipe, que hasta ahora ninguna de las 20 disposiciones que regulaban todo tipo de reparaciones no tuvieran rango de Ley (me guardo el juicio de valor sobre alguna de las causas que creo motivan que nuestro Presidente se embarque en proyectos como éste, que no estaban en el programa electoral).

Para finalizar, también me alegro "la unanimidad con que desde la izquierda se reconoce que la muerte y el dolor son muerte y dolor de todos". Y coincido con Pepeinverecundia en lo que señala (la respuesta a su pregunta es "no"), y en la necesidad de que no haya "peros" tras la condena a las muertes (como la de que los religosos eran criminales porque la Iglesia del 36 era como la ETA de ahora).

Por cerrar, creo que yerra quien intenta interpretar la Guerra Civil desde los patrones del materialismo histórico y de la lucha de clases. No me fío de los sistemas holísticos y omnicomprensivos, y mucho menos de los historicistas. Aunque es necesario entenderlo para situarnos en las motivaciones de parte de los protagonistas de la citada etapa de nuestra historia.

Saludos.

Dardo dijo...

Mi apreciado Animal. ¡Que conste que le he estado leyendo asiduamente!. Con más o menos gusto o disgusto como supondrá; pero siempre con indulgencia y afecto.

No me lo tome a mal, pero empiezo a encontrar un tic paleontológico en tanta entrada relativa a nuestras miserias históricas.

Vd. ya sabe mi posición sobre la ley; no voy a insistir. El caso es que se pueden exhumar cadáveres con y sin ella; se incide en un maniqueísmo simplista y se deja en manos de comisiones políticas los dictámenes sobre la historia. Sin tener en cuenta que el sistema de 1978 es hijo del tardofranquismo reformista y no del jacobinismo de 1931. Extraiga las conclusiones debidas de esto último.

Voy a decir algo que tal vez siente mal. Me creo que todo esto es un banderín de enganche identitario de la izquierda en el contexto del crepúsculo de las ideologías. Estamos, como no, en lo emocional frente a lo racional. Lo emocional tiene que ver con la ilusión, con lo efectista, lo elemental, lo genérico, lo mítico, lo intuitivo, lo artístico y hasta lo catequético parasitario (por aquello de que hoy las ideologías son los parásitos de la religión).

Tal vez me reconvenga acerca de esta expresión "crepúsculo de las ideologías" (que no es mía, como supondrá, sino de Gonzalo Fdez. de la Mora). Pero el mismo Herbert Marcuse en la década de los 60 denunciaba algo parecido: los efectos alienantes del neocapitalismo (revestido de estado del bienestar) al destruir la capacidad de lucha de las clases obreras. Lo digo en el sentido de esa idea de converger hacia una síntesis.

¿Donde se manifiesta este anochecer ideológico?. Si bien lo piensa en la convergencia básica o aproximación entre los grandes partidos. Vd. sabe que el PSOE abandonó hace años la dogmática marxista aceptando totalmente la economía de mercado. Por otra parte el PP que se las de liberal es intervencionista y no quiere oir hablar de recortes presupuestarios; en Francia la derecha es todo menos liberal con un peso del sector público en la economía de los mayores de Europa.

En las sociedades avanzadas la política consiste más en hacer que en decir. Pero la política retórica (el decir) se resiste frente a la racionalidad. Y son estas cosas (sin desdeñar un fondo de justicia) las que hacen medrar la acción política; máxime si se apela a las masas que encantada se epata por lo emocional sin entrar a razonar a fondo.

Al observar casos particulares de auténtico dolor humano por amargos agravios pasados, he llegado a pensar si no sería más reconfortante sufrir de desmemoria. Afrontar con la pureza de un niño una mirada limpia al futuro que no sabe de rencores ni de recuerdos condicionantes y escleróticos.

Muy a gusto, como siempre, en su blog; aunque me abruma tanta política sólo digerible por su estilo.

Naveganterojo dijo...

Animal,tienes razon,y pido disculpas a sigurd,pues el dolor no tiene medidores de intensidad,y a cada cual le duele lo suyo.
Dicho esto,lo que me ha "picado" del comentario de sigurd es que haya metido la "coletilla" de :"Es uno de los mártires más jóvenes de la persecución religiosa."
Esa es una de las frases que mas nos estan haciendo escuchar estos dias,con todo tipo de detalle,desde lo que les dijeron sud verdugos hasta lo que contestaron ellos,una cantidad de informacion con detalles escabrosos que parece que cada "martir" tenia a su lado luz y taquigrafo.
No dudo que sus muertes fueran terribles,(pues toda muerte lo es),pero....en mi ignorancia permiteme dudar de muchas de esas historias,me parecen demasiado....esplicitas.
Por cierto para muy jovenes te puedo poner el ejemplo de las trece rosas.
En fin este tema me enciende de mala manera,voy a apagar este cacharro y a cabrearme con las noticias,je,je.
Salud y republica

animalpolítico dijo...

Sigurd, venga, tengamos respeto y dejemos las narices en paz. Navegante ya ha matizado sus palabras.

Mi comentario nace de la experiencia repetida de que cuando se menciona un tema como el por mí tratado aquí, la respuesta automática, rápida, suele ser un esfuerzo más o menos sutil de mostrar que "en todas partes cuecen habas". Yo nunca lo he negado como sabe.

El debate de la Memoria Histórica a mí lo que me muestra es que este país precisamente necesita el debate y mucha educación... mucha educación para la ciudadanía.

Me hace gracia el banderín de enganche de la derecha ahora con González, al que tanto denigraron cuando tocaba denigrarlo a él. Quizá hagan lo mismo en el futuro con Zapatero cuando lleve diez años retirado.

Le diré algo: admiro a González y creo que sus gobiernos han hecho más por este país que ningún otro de la historia. Y lo que hace él con este tema es apoyar la política de su partido, aunque pueda discrepar, quizá, en algún detalle. Él apoya la idea de la conveniencia del resarcimiento de la memoria de los represaliados, siempre implícita en el ideario socialista. No veo la relevancia de la persistencia en si estaba en su programa o dejaba de estar.

¿Estaba en el program del PP ir a la guerra de Irak? ¿o atizar la conspiranoia?

La explicación ortodoxamente marxista de la historia como una lucha de clases creo que está metodológicamente superada, subsumida en la ciencia histórica contemporánea, en la que creo a pies juntillas como científico humanístico que soy y me siento.

Para entender la historia nada mejor que el conocimiento de la historia, no hay duda.

animalpolítico dijo...

¡Hombre, Dardo! Me alegro de volver a leerte. La blogosfera no es la misma sin tus escuetos comentarios... ;-)

Puede que tengas razón en lo relativo a mi recalcitrante obsesión con la historia terrible de España. Sabes que es una afición personal. Adoro la historia como disciplina científica, y tengo distintos períodos como los más atractivos para mí. Uno es la Grecia antigua. Otro la España de los años treinta y siguientes. Traslado mis aficiones a mi blog, de modo natural, aunque a veces quizá abuse de la paciencia de mis lectores. Como sucede con la político. Pero es que soy un animal en esto de la política, como indica mi pseudónimo.

No me creo nada de todo eso del crepúsculo de las ideologías. Más bien tengo la sensación de que las sociedades occidentales contemporáneas se están ideologizando más y más. La discusión esta menos referida al modelo económico. Pero está ahí el alto grado de politización de muchos países, como el nuestro, Grecia, Italia, Francia, Alemania, EEUU, Latinoamérica...

Sigurd dijo...

Navegante, no se me confunda, no me causa problema ninguno que usted valores los dolores como quiera. Me disgusta la acusación que vierte sobre mí al incluirme en el grupo de los que olvidais. Más que nada porque no me siento identificado con su acusación y porque no creo haber dado pie para que me suponga todo lo que señala. Punto. Le agradezco las disculpas.

Animal, lo del programa le puede parecer irrelevante, pero le aseguro que en mi humilde opinión es bastante deseable que el grueso de los proyectos de un partido estén en el programa, porque cuando una persona vota lo hace en base a las propuestas que realiza el partido (salvo el voto ideológicamente cautivo). La comparación con Irak o la conspiranoia no es válida porque ninguna de las dos son proyectos de Gobierno. Felipe tampoco llevó en el programa el envío de los soldados de reemplazo a la Primera Guerra de Irak, no tiene nada que ver. Zapatero tampoco llevó en el programa su voluntad de ser el Gobierno con más tropas en zonas de conflicto (o misiones de paz). La queja no viene respecto a esas decisiones.

No sé si me hace partícipe de utilizar a Felipe como enganche y de la denigración a Felipe. Yo asumo los argumentos que me parecen razonables. La idea de que no se puede asumir parte del discurso de una persona y criticar su actuación cuando no se comparte, no la comparto. Aunque supongo que lo que usted pone en duda es la motivación, no el fondo.

animalpolítico dijo...

Sí, Sigurd, lo del programa me parece irrelevante. Y además no he tenido ocasión de comprobarlo, aunque tengo en el ordenador el programa del PSOE completo. Lo descargué algo antes de las elecciones. Soy poco cautivo.

Es irrelevante especialmente porque a quien en cualquier caso podría molestar es a quien votó al PSOE, que podría quizá invocar el asunto. Quien no le votó no veo cómo puede quejarse. Francamente. Y la noticia de que no está en el programa, si es que es así, obviamente procederá de sectores contrarios.

Pero es que el gobierno de España está conformado, por decisión de lar urnas, por una mayoría simple del PSOE, que suponemos supondrá el 80% o el 90% del peso de las decisiones, y por dos, tres, cuatro o cinco grupos más pequeños que tratarán, como es obvio, de defender sus propios programas.

Cuando un partido tiene mayoría simple su gobierno responderá sólo parcialmente a su programa de gobierno. Porque siempre habrá una parte de los programas de otros (IU, ERC, CIU, PNV, BNG, NBai, CC...). De la habilidad o firmeza de unos y otros dependerá el "reparto".

No me refiero personalmente a usted con lo de González. Me refiero a una manifiesta utilización de su figura hoy, con la clara intención de constrastarlo con Zapatero, adornando la imagen de un líder pasado al que, en su momento, también denigraron. Usted se limita a seguir esa línea.

Sigurd dijo...

Creo que los prejuicios sobre el otro enturbian nuestro prolífico intercambio de pareceres.

Si yo le digo que estoy de acuerdo con una opinión de González (y estoy de acuerdo con unas cuantas de las que vierte en su libro con Cebrián) usted puede decirme que disiente, pero creo que no ganamos nada si me dice que utilizo a Felipe para menoscabar a Zapatero, más que nada porque eso no tiene nada que ver con el fondo, sino con la valoración que hace de mis intenciones (porque parece que yo sigo la línea de los que hacen eso). Sólo suelo responsabilizarme de lo que digo yo, no de lo que digan los demás.

Dicho esto, creo que la crítica al incumplimiento de los programas está a la orden del día, porque demuestra la coherencia del que redactó el programa. Al PP se le reprocha (le reprocho) que llevó en el programa la vuelta a la elección del CGPJ que diseñaba la Constitución y que no lo cumplió, o la no reforma del Senado, o otras tantas cosas. Y se lo reprocho por incoherencia y porque considero que eran reformas necesarias, y lo hago sin haberles dado mi voto. No creo que el no haberles votado me inhabilite para la crítica, aunque si les hubiera votado tendría derecho a criticarles y a estar disgustado por el engaño. Creo que son planos distintos.

Y entiendo perfectamente la cuestión de los pactos, pero sé que aquí no nos pondremos de acuerdo, porque:

1) Creo que es mejor pactar un programa conjunto y claro con los socios de Gobierno para que los ciudadanos lo conozcan a los pactos puntuales (porque luego lo que pasa es que cuando hay necesidades el gobierno se ve sometido a todo tipo de chantajes para sacar proyectos adelante, como la propiedad de la sede del Instituto Cervantes en Paris, que se la va a quedar el Gobierno Vasco).

2) Creo que hay ciertas reformas que se deben realizar con el apoyo del otro partido que puede gobernar (como hizo el PP con teniendo mayoría absoluta respecto al Pacto por la Justicia o a la Ley de Partidos). Y ya le doy la razón de antemano, sí, para pactar hace falta que los dos quieran pactar.

animalpolítico dijo...

Personalmente trato de no dejarme influir por prejuicios. A usted le supongo lo mismo.

Yo no enjuicio a la persona cuando leo los escritos de nadie. Trato de no hacerlo. Enjuicio los argumentos.

Y francamente la omnipresencia contrastiva de las posiciones de González y de Zapatero en diferentes temas en distintos debates es últimamente un lugar común en opinadores profesionales y amateur.

Una estrategia que me divierte, en cierto modo, porque aprecio y admiro profundamente a Felipe González, siempre lo he hecho. Lo considero superior a Zapatero en algunos aspectos. Y a la vez que Zapatero, en el momento que le ha tocado, ha sido más ambicioso y más valiente en la defensa de la ideología que comparto básicamente con él.

Estoy a favor de la Ley de Memoria Histórica, y que esté o no en el programa del PSOE y goce o no del apoyo entusiasta de González me parece absolutamente irrelevante. A mí.