Aristóteles, Política (1253a):

"Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."

miércoles, 13 de mayo de 2009

El tratamiento fiscal de la vivienda

Sólo hay dos cosas que me aburran más que las discusiones sobre economía: 1) los políticos queriendo sacar tajada de los aciertos y errores de sus oponentes y 2) los periodistas de todo pelaje queriendo sacar tajada de los aciertos o errores de los políticos.

En cualquier caso, se impone hoy tocar tangencialmente un asunto aburrido sobre el papel. El tratamiento fiscal de la vivienda y el cambio de modelo económico.

Soy un españolito más que a finales de los noventa (1999) compró su vivienda habitual y que se encuentra hoy casado con una hipoteca. Mi vivienda me pareció carísima cuando la compré, pero antes de la crisis que empezó a morder a partir del verano pasado, valía el triple de lo que me costó a mí. Durante los años en que he estado, estoy y estaré comprando mi vivienda me ha parecido estupendo poder desgravar fiscalmente por ello. Gracias fundamentalmente a esta cuestión recupero al hacer la declaración anual poco más de la mitad de lo que me retiene el fisco... cada mes. Es decir, Hacienda me devolverá dentro de unos días más o menos la vigésima parte de lo que me retuvo durante el año pasado. La mayor parte de la devolución se debe a la adquisición de la vivienda. Sin ello, no tendría ninguna devolución y además tendría que pagar algo más...

Pero soy un ciudadano que, como los demás, se adapta a lo que hay. Tomé la decisión de comprar mi casa en aquel momento, en aquellas circunstancias, y hoy sigo creyendo que acerté.

Más allá de mi caso personal, no obstante, me parece claro que detrás de esas desgravaciones que se suponía me ayudaban a acceder a una vivienda, hay todo un ideario político-económico. La incitación insistente a la ciudadanía a adquirir la vivienda en propiedad hizo que los españoles llegáramos mucho más allá que los ciudadanos de otros países del primer mundo.

De aquel modelo derivan los sufrimientos de hoy. La vivienda dejó de ser un bien necesario para convertirse en una nueva moneda, un nuevo fondo de inversión, un nuevo motor para el enriquecimiento rápido de algunos, una fuente de financiación para entes locales, amigos y otros bichos. Un motor para la creación de empleo a corto y medio plazo. Una bomba de relojería que ahora ha estallado.

La eliminación paulatina de los incentivos fiscales para la adquisición de la vivienda para las rentas medias y altas ayudará a los futuros adquirentes de viviendas. Paradójicamente. Porque contribuirá a mantener los precios en un lugar razonable. Y contribuirá decisivamente a que incrementos del precio por encima del 20% anual (2002-2003) no se repitan.

5 comentarios:

canuit dijo...

Cuando mi hija me pregunta, papa compro o alquilo. Siempre le contesto que entre 400 de alquiler y 800 de hipoteca yo no tengo dudas,le quedan 400 para vivir la vida todos los meses. Nunca se hicieron en este país buenas politicas de alquiler y si a eso sumamos la firme convicción que yo tengo, que de los ladrillos se financian los partidos, tenemos ya una razón para estar donde estamos.
Tampoco entiendo lo del sentido de la propiedad que tenemos en este país, que lleva a la gente a hipotecar su vida por una casa de mierda.
Por eso me parece bien que se quiten los bebeficios fiscales a la compra, siempre y cuando eso vaya acompañado de una política decente de alquileres. No de subvenciones para que los propietarios expriman más el teto.
El Canuit

Evaristo dijo...

Y además, al mantenerse una desgravación por compra de vivienda para los contribuyentes con salarios menores de 24.000 euros (que será máxima para los que ganen menos de 17.000), se hace otra cosa fundamental: redistribuir la riqueza.

Maripuchi dijo...

La inyección de dinero público (en este caso vía desgravaciones) en los bienes de primera necesidad (en este caso, la vivienda) suponen una inyección de dinero público directamente en los bolsillos de los especuladores (en este caso constructores, promotores, etc).
Olé por Zapatero... a ver si le dejan.

Blanca dijo...

A corto, medio y largo plazo, es la mejor medida económica de este gobierno. Y también la mejor medida social. Y también la mejor medida de cambio estructural económico del país. Y también la mejor manera de cortar la corrupción. Y también...

Loc@ dijo...

Al margen de las opiniones vertidas, lo que está claro es que del año 1978 para acá -la famosa ley de Francisco Fdez. Ordoñes- la mayor parte de los cambios fiscales ha ido por la vía de los recortes en las deduccciones SALVO... determinadas leyes específicas que se hicieron a la medida de determinadas personas físicas o jurídicas, o séase ¿qué ley hay que sacar para que esta operación que produce este enorme beneficio quede libre de impuestos? Fácil, se construye de abajo arriba -como tantas declaraciones de renta e iva hasta hace poco y seguramente que ahora.
Abrazos. PAQUITA