Aristóteles, Política (1253a):

"Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."

jueves, 29 de mayo de 2008

Sin complejos

Eran las tres menos cinco o algo así. Estaba poniendo la mesa pensando que el verano tocaba a su fin. Ana Blanco, desde su sonrisa de televisión pública y su profesionalidad por encima de los Urdaci del mundo, comenta que una avioneta ha chocado contra una de las Torres Gemelas de Nueva York. Mis ojos se vuelven hacia la foto que tenemos sobre el aparador, con las mismas Torres Gemelas como decorado. En 1991 estuvimos por allí. En 2001, ambas Torres terminaron cayendo al suelo de Manhattan, como una metáfora del principio del fin del imperio occidental. En términos hungtingtonianos lo veía desde algún lugar de las montañas de Pakistán el por siempre huidizo inspirador saudí.

El mundo se volvió loco, si no lo estaba ya. Tras la primera venganza en Afganistán, con más muertes inocentes que añadir a las de los escombros neoyorquinos, el emperador ex-alcohólico que había logrado un título en Yale favorecido por el apellido y los dólares de papá, decidió, en rapto bien edípico, matar al patriarca, aunque fuera figuradamente. No emular, sino superar a papá, terminando lo que papá no terminó. Terminando con Irak y atándose el negocio del petrodólar, sensible para cualquier tejano.

Los delirios de grandeza sumaron al carro tristes parodias de líderes. Como el ex-izquierdista Blair o el padre de la novia de El Escorial. Se vieron en las Azores, para hacerse unas fotos. Invadieron Irak y desencadenaron la madre de todas las matanzas. 2.000 muertos en Manhattan. 650.000 en Irak.

El fundamentalismo de inspiración islamista, exacerbado por el espíritu cowboy, siguió dando zarpazos. Una mañana de marzo la sangre fue nuestra. Desde aquella mañana, las ondas siguen llenas de odio. No por la sangre, sino por los sillones... además de los millones.

Al padre de la novia le quedaban pocas horas en Moncloa. Pero su delfín digital tiene planes para redecorarla. La política exterior de su partido había sido muy protestada. Las bombas la recordaron a tres días de la consulta. Pero las armas de destrucción masiva de las opciones conservadoras fueron fundamentalmente la arrogancia, la mentira y la creencia en el poder sobrenatural del líder. Al final no fue posible tapar las fugas de agua de la tubería del engaño masivo. La mayoría ciudadana, atónita, recordó el "no a la guerra". Y recordó las fotos del álbum de Bush. Asistió a varias comparecencias de un señor de Ávila que hablaba despacito de "miserables" y de "dos líneas deeee investigación". Y acudió a votar tras tres detenciones en Lavapiés. El resultado de la consulta llevó a un leonés a redecorar el palacete de ladrillo monclovita. El pontevedrés no pudo, pagó las deudas del vallisoletano. Es la España plural.

Pero el odio se instaló en las ondas y en el papel escrito. Cuatro años de conspiranoia lavaron muchas mentes, instalaron las suficientes dudas y crearon una realidad virtual de ácidos bóricos, confidentes, explosivos, portadas, tertulias e insultos. Los malos pasaron a ser los policías, los guardiaciviles, los jueces, los fiscales. Los islamistas pasaron a ser inocentes moritos. ETA tenía que estar y los socialistas, en la oposición en el momento de los atentados, tenían más y mejor información que el gobierno del PP porque "alomojó" estaban en el ajo o lo habían preparado todo con la ayuda de policías criminales, corruptos y sociatas, con asesoramiento de señores con txapela. Pruebas ninguna, pero ¿quién las necesita?

Se vendieron muchos periódicos y se calentaron las mañanas con mucha ignominia. Ciertos personajes de corta estatura compensaron sus complejos creciendo en prominencia y en preeminencia ("Por desgracia no hay muchos como yo", dice hoy). Se insultó e injurió grave y cotidianamente a diestro y siniestro. A diestro, por ejemplo, el alcalde de Madrid, que se permitió sugerir que el sistema judicial merecía un poco más de respeto. El predicador que sustentan los obispos le acusó de traicionar a las víctimas, de anteponer su carrera política a las muertes y de no querer esclarecer "la verdad" del 11-M. Gallardón se querelló.

Ayer fuimos espectadores de un bodevil al que fueron invitados como testigos Aguirre, Zaplana y Acebes, entre otros. Los políticos del PP no reforzaron exactamente al locutor inspirado por su particular gracia. Tuvieron palabras ambiguas de apoyo distante a su compañero de partido. Han caído todos en desgracia. ¿Pasarán ahora, con Rajoy, a la extensa nómina de enemigos del bien? Esta mañana Pedro J. y sus amiguetes, incitados por el señor que ayer calentaba el banquillo, hacían en su casa episcopal reflexiones muy dignas y ofendidas acerca de la libertad de expresión y su hado, congratulándose por el apoyo de un obispo amigo.

martes, 27 de mayo de 2008

sábado, 24 de mayo de 2008

O con San Gil o con ETA

El maniqueísmo se enseñorea de todo, decía hace poco más de un año en esta misma bitácora. Históricamente, el maniqueísmo fue una secta religiosa inspirada por el sabio persa Manes (c. 215-275), imbuido por la divinidad, según sus seguidores. Tras su surgimiento en el siglo III, se extendió a través del oriente y en muchas partes del Imperio Romano. Los maniqueos —a semejanza de los gnósticos y los mandeos— eran dualistas, creían que había una eterna lucha entre dos principios opuestos e irreductibles, el bien y el mal, que eran asociados a la luz (Ormuz) y a las tinieblas (Ahrimán). Según ellos, Dios es el creador de todo lo bueno y Satanás el creador de todo lo malo.

Este dualismo de buenos y malos lo practican a diario, decía, nuestros creadores de opinión, nuestros representantes en la vida de la polis. No todos del mismo modo, no todos hasta el mismo grado, no todos con la misma intención o capacidad informativa o intoxicadora. Pero se practica. Desde medios como la COPE se habla ya de "buenos y malos". El maniqueísmo es ya el nuevo deporte rey. TODO lo que defienden, sostienen, pretenden, discuten, supuestamente maquinan, los del bando contrario es inspiración del mal, de lo malo, de Satanás.

En el bando contrario estaban, hasta el 9 de marzo de 2008, no sólo los terroristas o los nacionalistas, sino, principalmente, los socialistas y sus hipnotizados votantes, las "bases lelas".

Desde que se conocieron los resultados del 9 de marzo, han pasado al bando contrario a un sector del PP, el encabezado por Rajoy, al que se suma el demonio Gallardón o el hoy denostado, por centrista y progre, Manuel Fraga. Que los dinosaurios cefalópodos adelanten a las liebres de pies ligeros tiene su miga.

Como votante de otros lares, en realidad me da igual unos que otros. Elegir entre café con leche y leche con café no me parece elegir. En el fondo, como hemos venido diciendo, sus ideas son las mismas. Pero no puedo evitar señalar que lo que más me irrita o me ha irritado de la derecha social de los últimos años son las formas, no el fondo. Respeto las ideas de cualquiera. Pero no puedo dar por bueno cualquier método. No puedo dar por bueno el tiro en la nuca, obviamente. Pero un ideario independentista me parece una idea que, como idea, es respetable. Lo cual no quiere decir que la vaya a apoyar. Respeto también un ideario que, por ejemplo, sitúe en el centro de la vida política y social a la jerarquía de la iglesia católica. O que encuentre valores dignos de conservación en el franquismo tardío. Como ideas, las respeto, aunque no las comparta. Pero no tolero que, en el debate político, se funcione con calumnias y con hipótesis indemostradas, indemostrables y malintencionadas, en suma, alomojoístas (conspiranoia en torno al 11-M, etc.).

Cuando Carlos Iturgaiz suelta la memez esa de que "O se está con San Gil o se está con ETA", el sector radical e insoportable del PP está haciendo con los 'moderados' exactamente lo mismo que el PP de Aznar hizo con el PNV cuando dejó de necesitarlo para gobernar (tras la mayoría absoluta del 2000), o, luego, con el PSOE de Zapatero y su base social, mayoritaria en el país. Aznar nos ha llamado etarras a todos los que no votemos al PP. Y sus imitadores baratos entre la ciudadanía lo hacen a la vuelta de cualquier esquina.

No señor. Yo estuve de acuerdo con Zapatero en el proceso de diálogo con ETA. Como cuando fue Aznar el que lo intentó. Y sigo pensando que ambos hicieron básicamente lo correcto. Y no soy amigo de la ETA. Y no estaba con Rajoy cuando acusó, de modo soez, a Zapatero de traicionar a los muertos, en la sede de la soberanía popular. Y no estoy con María San Gil en sus planteamientos políticos, ni, evidentemente, con ETA. Aunque sí estoy humanamente a su lado en su sufrimiento, en su dolor, como testigo de la barbarie etarra. Y no estoy con Iturgaiz, o con los chamanes de la prensa, en la estúpida acusación a Rajoy de connivencia con la ETA o con los nacionalistas, montada, de nuevo, sobre la nada. Me suena, nos suena a todos.

San Gil sigue los movimientos, detrás de bambalinas, del sector duro del PP. Mayor Oreja, su mentor, ha sido de los más agrios con el proceso de diálogo de Zapatero. Él, que era ministro cuando Aznar hizo lo propio. Él, que recibió el apoyo del PSOE y de los medios progresistas para ganar las elecciones vascas de 2001, y que perdió, por el miedo o el rechazo que suscitó en ambientes nacionalistas.

San Gil se alinea con un bando en una lucha fratricida que no dejará prisioneros. Caerá Rajoy, más pronto que tarde. Y dudo mucho que un PP unido se sitúe detrás de un líder como Gallardón. Antes que eso, la escisión. Pero, tal y como están las cosas, dudo mucho que un líder de los duros pueda concitar el apoyo de todos, después de lo que está pasando. Sé como se siente uno cuando le llaman amigo de etarras. Nos lo han llamado a los votantes del PSOE. Sé que un simpatizante del ala moderada, alguien que admire a Gallardón o al propio Rajoy, no tolerará fácilmente todo esto. Y si lo tolera, chicos, es que tendrán lo que merecen.

En mi opinión, algún tipo de escisión empieza a sobrevolar sobre la calle Génova como una posibilidad cada vez más cercana.

martes, 20 de mayo de 2008

Los otros

La rebelión "cívica" de los buenos no respeta galones, pedigríes, calzones ni historia. Es curioso como funciona esto de la psicología grupal. Los otros son el peligro y el adversario. Siempre los otros. Numantinamente los otros. Persistentemente los otros. Los otros son malos, traidores, vendidos, chorizos, tontos, desleales. La alteridad es un defecto, una tara de nacimiento, una mácula sospechosa, un pecado original, un virus persistente, una infección dolorosa. El otro te contagia si te embauca, te lleva al huerto si le escuchas, te elimina si te abraza, te condena si te apoya. Si está contigo, estás perdido. Si no estás con nosotros estás con los otros, pues no hay punto intermedio. La línea es lo que cambia. La separación, el límite, el confín, la frontera, la linde entre el bien y el mal, que se desplaza, como la comba de las niñas con coletas y calcetines de lana.

El mal es ETA y los que rompen España. Los asesinos. El mal es los que quieren romper España. Los nacionalistas periféricos. La línea los ha engullido, los ha puesto en el otro lado. El mal es los que dialogan con los nacionalistas, los que alcanzan acuerdos o pactos parciales con ellos. Los socialistas son los otros, la comba se los ha llevado. Cuando pactamos nosotros, la comba se para, como cuando hablamos catalán en la intimidad.

Los esquemas de buenos y malos en el discurso político se usan desde la noche de los tiempos. El argumento no es muy sofisticado, pero siempre proporciona buenos réditos. Consiste básicamente en presentarse como defensor de la dignidad, la verdad, la justicia, los valores, y presentar por contraste al otro como indigno, falso, injusto y desprovisto de valores. Si flaqueas, pasas al otro lado. Rendición o resistencia, dice Mayor Oreja. Rendición, claro, la de los otros. Resistencia, claro, la propia.

Hemos visto cómo Arzallus, Ibarretxe o Carod han sido el demonio con rabo, socios oscuros del terrorismo, beneficiarios de la sacudida del árbol por parte de los pistoleros. Los nacionalistas son malos y tienen capacidad de contaminar todo lo que tocan y a todo el que habla con ellos. Salvo si quien habla, pacta, acuerda, negocia, arregla o resuelve es alguien fuera de toda duda, como su bigotidad cuando acercaba presos al País Vasco o aludía a ETA con el benévolo sobrenombre de Movimiento Vasco de Liberación Nacional. Hemos visto cómo Zapatero se rendía a ETA y traicionaba a los muertos. Porque Zapatero es muy de los otros, en realidad. Es un monstruo destructor de España, vendedor de Navarra, indigente intelectual y presidente por accidente.

Y ahora vemos la consecuencia lógica de todo. La comba de las niñas con coletas y calcetines de lana se ha movido y ha cogido en el lado equivocado a los que, en lugar de resistir, se rinden. Ayer Rajoy era lo que España necesitaba para librarnos del mal. Hoy Rajoy es el mal, nos hacen saber. Lo gracioso ya es que a Aguirre le moleste que haya quien no respeta la legitimidad en exclusiva de los buenos por la gracia divina para dar el carnet de buenos y malos a los demás.

Manuel Fraga Iribarne fue ministro con Franco y lideró un partido de derecha sin complejos en la transición. Un partido menor. AP. El hundimiento de UCD, en el centro-derecha, permitió a Fraga y a sus sucesores refundarse en el PP, que se abroga la sucesión de UCD sin renunciar al espacio de AP.

El alcalde de Madrid, Gallardón, es miembro pata negra del partido, pero hace tiempo que los guardianes de las esencias, las niñas de los calcetines de lana, que no son otros que Pedro J. y Jiménez Losantos, lo han enviado al infierno.

El resultado, en realidad, no podemos decir que sea inesperado: Abucheos a Gallardón y a Fraga y vítores a San Gil y a Aguirre en la inauguración del Monumento a las Víctimas del Terrorismo en Madrid en la Plaza de la República Dominicana. Un monumento con el que se pretende, ahora, honrar la memoria de 12 guardias civiles asesinados por ETA hace 22 años.

El terrorismo que Rajoy agitó contra los socialistas le ha rebotado. Ahora se lo agitan a él. Los que manejan la comba lo han dejado en pelotas, con cara de susto.

sábado, 17 de mayo de 2008

Ideología, táctica y estrategia

Ideología es un conjunto de ideas que definen un modo de pensar. Idea es una palabra de origen griego de resonancias platónicas, relacionada etimológicamente con el verbo oida ("he visto"> "sé"), primo hermano del verbo latino video "veo". Una idea en griego es el aspecto exterior de algo, su apariencia, su forma, aquello que lo distingue, un principio general que sirve para clasificar algo, una clase, una especie. Una forma ideal, concebible por el pensamiento, de la que el objeto real es una realización imperfecta. Una concepción abstracta por oposición a la realidad de lo concreto.

Ideología se usa hoy para referirse al conjunto doctrinal que caracteriza un línea de pensamiento o de actuación política. Una visión del mundo guiada por el pensamiento teórico (palabra griega que también hace referencia a la "contemplación" o "visión"). Un pensamiento que guiará a los artistas de la polis, a los políticos, en la búsqueda de sus objetivos de perfección de la vida social.

Frente a ideología, una palabra de noble estirpe, tenemos otros dos conceptos más pedestres, más pragmáticos, más prosaicos, más terrenales, más aburridos, menos amigos de la sabiduría, más amigos de los coscorrones. Dos términos que se confunden demasiado frecuentemente con la ideología, la aristocrática ideología. Me refiero a la estrategia y a la táctica. Ambos vocablos son militares en su origen.

La estrategia es el arte del strategós, el general de los ejércitos helenos. El strategós es el encargado de ordenar a los ejércitos en el campo de batalla y conducirlos al combate. La estrategia es el resultado de su hacer. Una estrategia adecuada es un modo inteligente, valeroso y aguerrido de acudir a la lucha y vencer, como los atenienses en Maratón o en Salamina frente a los persas. O los espartanos en las Termópilas.

Táctica es también una palabra de origen heleno. Tiene que ver con el mundo también de los soldados profesionales. Con la falange de hoplitas arcaicos y clásicos, como los peloponesios. El verbo del que deriva, tásso, significa "ordenar, colocar, poner a cada uno en su sitio", y se refiere al arte de ubicar adecuadamente en el campo de batalla a los soldados con el objetivo último, también, de alcanzar la victoria.

No es extraño, así pues, que el sector aguerrido y aguirrista del PP y sus voceros en los medios efímeros de comunicación hablen constantemente de "los adversarios" para referirse a los representantes políticos del PSOE. Una vez lanzados a la estrategia de la victoria y a la táctica mátrix de la realidad paralela, es coherente seguir con las metáforas militares. Metáfora significa literalmente "situar una cosa en otro lugar". Y así, Esperanza Aguirre y sus afines colocan cada día su lucha, su táctica, su estrategia pedestre de combate en otro lugar, en el glorioso mundo de las ideas. Pero las ideas son intangibles y la pelea liberal no alcanza la ideología.

Es una lucha 'catedrática'... Cátedra, por cierto, es como se llama en la lengua de Platón al sitio en que uno se sienta, al sillón.

Y luego dicen que las lenguas clásicas están muertas.

viernes, 16 de mayo de 2008

No tiene pilila

Amigos, dado que me encanta escribir y un blog consiste precisamente en eso, no suelo hacer lo que voy a hacer hoy. No obstante señalaré que una de mis debilidades es este articulista. Coincido habitualmente con sus escritos, pero lo de hoy coincide incluso con el post que tenía en mente y que estaba masticando para esta misma mañana. Como ando algo liado, y en homenaje a esta excelente pluma, reproduzco sin más dilación su magnífico texto...

EL PAÍS 16/05/2008

Me cuentan que la famosa niña de Rajoy no quiere ir al colegio porque los niños se meten con su papá. Los pequeños Acebes, los minúsculos Zaplanas, los traviesos Losantos, los fúnebres Rouco, los Mayores Oreja, las pérfidas Aguirres y el súrsum corda están aplicando a su padre la picana que él aplicó minuciosamente a Rodríguez Zapatero durante la pasada legislatura. Si Dios no lo remedia (y parece que no, porque Dios depende de la cuenta de resultados de la Cope) de un momento a otro dirán de su progenitor que es un inconsistente, un tonto, un inútil, un bobo, un incapaz, un acomplejado, un cobarde, un prepotente, un mentiroso, un inestable, un desleal, un perezoso, un pardillo, un irresponsable, un revanchista, un débil, un arcángel, un sectario, un radical, un chisgarabís, un maniobrero, un indecente, un loco, un hooligan, un propagandista, un visionario, un chapucero, un excéntrico, un disimulador, un estafador, un agitador, un fracasado, un triturador constitucional, un malabarista, un mendigo de treguas, un traidor a los muertos...

miércoles, 14 de mayo de 2008

Locos de atar

“Es un hombre muy honesto. Muy recto. Que no divaga. O sea, la gente cree que hace cosas así… como divagando, pero no hay nada de eso. Él sabe muy bien hacia qué dirección va y por qué y para qué hace las cosas. Tiene profundas convicciones. Es un ser humano íntegro”. Juan Carlos I de Borbón y Borbón, rey de España.

En una charla informal con una periodista de El Mundo, hace unos días, el rey fue quizá algo imprudente. No por lo que dijo, sino por la interpretación interesada que ciertos medios de comunicación y el PP iban a hacer. Hay que ser inocente para dejar que esto suceda.

Ahora, esto no puede dar pie a que demos por buena la reacción. Uno puede intuir o imaginar una empatía, un respeto mutuo. Pero es que yo creía que eso era bueno. ¿O sería mejor que no lo pudiera tragar? ¿Cómo sería un buen rey? ¿Alguien que pensara y dijera que Zapatero es corrupto, torcido, divagador, desorientado, sin convicciones y nada íntegro? Sí, claro, para algunos eso precisamente sería un buen rey.

Creo que es todo un símbolo de la España en que vivimos que porque el jefe del Estado manifieste de un modo ligero que el presidente del gobierno es una persona honesta y recta, los medios de comunicación más afines a la causa de la derecha política hayan puesto el grito en el cielo y llenado las ondas de su mala baba. La expresión de molestia ha llegado incluso a algunos representantes del partido político que precisamente se ha erigido en defensor de las esencias de la nación española.

A veces creo que estamos todos locos. Al volante de mi coche el lunes por la mañana, de regreso de un viaje relámpago a la capital de la patria, oía truenos en ese supuesto debate patrocinado desde la iglesia de la concordia, esa programación que trata de dictar la agenda al principal partido de la oposición, y veía pasar a mi lado la sierra de Guadarrama, impertérrita, Navacerrada, eterna, la entrada en la meseta norte por las provincias de Segovia y Ávila, celestiales, y las encinas del campo charro y los campos de cereales salmantinos verdes y lustrosos, iluminados por el sol de mayo. Mientras, el chorreo le caía al monarca, que tuvo el atrevimiento de definir con adjetivos agradables a la persona elegida por los españoles para dirigir la nave del estado. Sí, locos. Todos.

domingo, 11 de mayo de 2008

Fieles

Mi entorno personal y familiar es profundamente religioso. En mi vida como niño, hijo, nieto, hermano, sobrino, primo, etc., mi contexto es un contexto de catolicismo practicante. De catolicismo racional y convencido. Pero catolicismo claro y sin ambages. En ese contexto, evidentemente, fui bautizado, hice en su día la primera comunión, asistí a misa los domingos hasta más allá de la mayoría de edad, me casé por la iglesia y bauticé a mi hijo. Ése es mi contexto.

Fui educado en el seguimiento al espíritu del mensaje de Jesús. Amar al prójimo como a ti mismo. Creo que soy una persona con muy profundas convicciones morales, que trato de poner en práctica siempre en mi vida, con todos los defectos que todos tenemos. En realidad no debería decir que "trato" de ponerlas en práctica. Más bien las pongo en práctica porque eso es lo que me sale de dentro. Un sentido muy profundo de lo que es justo que me impide hacer otra cosa si estoy en pleno uso de mis facultades. Un enfado pasajero, por ejemplo, puede ofuscarme lo suficiente para luego tener que arrepentirme. Sí, eso es lo que puede decir un asesino, por ejemplo, pero mis 'faltas' son mucho más leves, afortunadamente.

A lo largo de mi desarrollo como persona fui entendiendo la realidad a mi alrededor precisamente desde esos valores. Y fueron en muchos casos esos mismos valores los que me hicieron iniciar un progresivo distanciamiento no tanto del mensaje de Jesús como de sus representantes terrenales. Mi lectura de la historia humana me ha llevado a ver a la jerarquía eclesiástica histórica como una fuerza esencialmente desviada de ese mensaje en muchos momentos, en muchos aspectos. Podría enumerar la Santa Inquisición, o las Cruzadas (diferentes tipos de cruzadas), las repetidas guerras de religión, la connivencia sacrílega con el poder terrenal...

No voy a ocultar que una profunda proclividad al análisis racional de lo que me rodea me hace dudar de muchos preceptos y cuestiones de fe asociadas a la doctrina cristiana, algunas fundamentales. Pero realmente lo que me hace rebelarme es una incapacidad para tolerar la hipocresía. Soy incapaz de dar por buena una actitud vital que predica una cosa y encarna la contraria. Soy incapaz de tolerar un mensaje de odio hertziano acompasado y/o apadrinado por quienes supuestamente encarnan un mensaje de amor y de moral. Soy incapaz precisamente por la profundidad en que los valores están grabados en mi alma.

Mi convivencia con el catolicismo ha sido siempre de un respetuoso laissez-faire. De un cierto distanciamiento progresivo, pero como un poso fundamental de algo "familiar".

Pero de un tiempo, escaso, a esta parte, siento con demasiada frecuencia una irritación nueva hacia algunas manifestaciones, que considero hipócritas, procedentes de ese ámbito. Por ello estoy parcialmente de acuerdo con una nueva carta de la Conferencia Episcopal, en la que culpan de la pérdida de fieles de la Iglesia a "algunos medios de comunicación". Eso sí, no creo que ellos tengan en mente a los mismos medios que yo...

jueves, 8 de mayo de 2008

Bases lelas

Un hombre, un voto. Un viejo adagio que sintetiza adecuadamente la expresión fiel de la esencia de un sistema político que sitúa al timón de la polis al pueblo. Al demos. El poder del demos, la democracia.

Pasados y archivados en la memoria colectiva los Clístenes, Solón o Pericles, los intentos de Senados de los antiguos germanos, de los celtas, los indios, persas, griegos, romanos y otros, superadas las fases de aristocracias, oligarquías, teocracias o anarquías, no discutimos hoy ya que el modo más justo y humano de gestionar la convivencia de los descendientes del austrolopithecus es un sistema fundamentado en la suma de las voluntades de una colectividad de seres iguales ante la ley.

Podremos discutir las leyes electorales y su capacidad o no de reflejar adecuadamente las voluntades. Podremos asistir a debates acerca del modo en que, en el detalle, se organiza la jefatura del estado, o se procede a los procesos de elección, nombramientos o publicación y aplicación de normas, resolución de conflictos, etc. Podremos sin duda mejorar.

Pero no podemos poner en duda lo fundamental. Un hombre, un voto significa que todos tenemos derecho, derecho que hemos de exigir, a que nuestra voz sea escuchada y a que nuestra opinión contribuya a moldear la del conjunto; todo ello dentro de un sistema en que el respeto a la ley sea a la vez exigible a todos.

Me invadieron estos pensamientos esta mañana. Estaba a punto de entrar en el párking cuando, brotando de la radio, una voz destemplada, grosera y desagradable estaba calificando la Educación para la Ciudadanía planificada por el gobierno de la nación como "basura", y refiriéndose con desprecio muy poco sutil no a la Vicepresidenta del gobierno en esta ocasión (eso lo hace a diario, pero no en ese momento), sino a su sustento social. A sus "bases lelas". Sus bases lelas es la mayoría de ciudadanos libres e iguales que viven en este país y expresan su opinión democrática en las urnas. Sus bases lelas son los más de once millones de españoles que han aupado a Mª Teresa Fernández de la Vega a la alta magistratura que ocupa. Sus bases lelas.

Yo soy base lela. Y otros son unos groseramente absurdos delincuentes hertzianos vergonzosamente apoyados por una jerarquía de una religión que predica el amor al prójimo que no tienen empacho en usar la ignominia, la calumnia, el insulto a la inteligencia, el desprecio a la ley, a las instituciones, a las personas, al sistema, al poder del pueblo, a la verdad. Y que lo hacen cada día sin dejar títere con cabeza. Y que lo harán machaconamente hasta conseguir sus objetivos, momento en el que buscarán otros.

Pedro J. Ramírez comentó que ya se ocupará él de enseñar moralidad a sus hijos. ¿Será con el ejemplo?

domingo, 4 de mayo de 2008

Un pañuelo

Sábado por la tarde. Con un ojo en la tele, por si hay alguna noticia que me atraiga, y el café en la diestra, manejo con la siniestra El País, haciendo la lectura rápida con la que empiezo siempre. Paso páginas, leo titulares y me zambullo selectivamente en artículos que me atraen, sin concluirlos siempre.

Me fijo en uno relativo al nuevo Ministerio de Igualdad. Y voy leyendo interesado una atractiva crónica, hasta que me topo con: "todavía no hay una línea telefónica registrada para eso y si se escribe en Google Ministerio de Igualdad lo primero que sale es Maripuchi y su mundo." Y, claro, me hizo sonreir. A la cronista de El País le pasa lo que a toda la blogosfera. Siempre aparece Maripuchi. Y siempre la primera, lo cual tiene un mérito increíble. En este caso, además, aparece de hecho en Google entre las primeras entradas (creo que la sexta).

Es muy gracioso esto del "intenné". Siempre se ha dicho que el mundo es un pañuelo. Pero que esté uno tranquilamente leyendo el periódico, con el café en la mano y un ojo en la tele, y te hagan este espléndido homenaje a la blogocosa amistosa y salerosa, me ha parecido algo más especial que un pañuelo.

PRISA también te lo agradece, querida amiga...