El mazo maragato
Dejo sola unas horas la bitácora (ayer fue un día de fútbol, el de mi hijo por la mañana y el del Madrid por la tarde) y sucede exactamente lo que yo no puedo aceptar. He repetido muchas veces que aquí me gusta exponer sensaciones y reflexiones, convirtiendo así de hecho esto en una comunidad virtual de semejantes que comparten ratos de conversación amistosa sobre variados temas. El mal rollo para mí es inaceptable. Si quisiera partirme la cara, aunque sea dialécticamente, no lo haría aquí.Con frecuencia los temas de debate son políticos, y aunque por afinidad hay una mayoría de posicionamientos progresistas, tengo ilustres amigos, puedo llamarles así, que son conservadores, como Dardo, Adivagar y mi propio hermano, Contrapunto. Porque sí, como he dicho a veces, en mi propia familia, de mi propia sangre, hay una mayoría de miembros de sensibilidad conservadora.
Como todos, he constatado que en la blogosfera, y en los medios en general de internet, proliferan los malos modos y la descalificación absurda, descarnada y cuasi violenta de las personas. Me repugna. Me repugna tanto que no participaré nunca en algo así. Ayer noche, cuando vi lo que había sucedido en los comentarios de la entrada anterior, consideré durante un rato suprimir este blog, volver a mis lecturas en privado, hablar con mis amigos de carne y hueso y considerar la blogosfera un entorno imposible para mi sensibilidad. Sería el efecto de los porros habitual en mí los sábados por la noche (¡yo que ni siquiera he fumado nunca tabaco!)...
Porque esta mañana, en la que me he levantado con una dolorosísima contractura que se extiende desde el cuello hasta el costado derecho, abarcando todo el hombro, veo no obstante el asunto de otro modo. En la calle hace frío, y el cielo amenaza lluvia o nieve. Pero aquí dentro yo no estoy dispuesto a perder una afición de la que disfruto; y mantendré esta convivencia virtual con nuevos amigos, con los que he llegado a contactar en este entorno y de cuya actitud vital he aprendido mucho en los últimos meses. Como esto no es un medio profesional ni lo pretende sino un club de amigos, y como he explicado muchas veces cuáles son las normas de ésta que es mi casa, el mazo maragato ha vuelto a salir del armario. No tolero las faltas de respeto ad hominem.
Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Parece que el animal político es también partícipe de la misma torpeza, en cualquier caso suscitada por un instinto humanista muy marcado. Todos los hombres somos iguales y todos tienen un bien en su interior. Pero después de haber sido incluido en una lista negra como chequista (en referencia a los responsables de las sombrías checas republicanas de la Guerra Civil donde hubo de todo menos justicia) meramente por mi posicionamiento político personal de izquierda moderada y simpatizante de un partido político tan 'antisistema' como el que hoy ostenta la mayoría social de este país, prohibí el acceso a esta mi tertulia, a los responsables de tal ignominia. Tiempo después, en un gesto de generosidad no correspondido, y por la puerta de atrás, uno de ellos volvió a aparecer, en un tono muy moderado, disculpándose, y fingiendo respetar la normativa de este lugar, estipulada por el único poder constituyente reconocido: yo. Su presencia me supuso la pérdida de algunos contertulios habituales a los que aprecio, algo doloroso para mí.
He tolerado su participación, aproximadamente dentro de los cánones. Hace un par de entradas hice un primer amago de volver a señalar la línea del "no pasarás" de esta tertulia digital. Pareció plegar velas. Pero el tono de ayer no lo acepto. El desprecio a las personas no lo acepto. Y si conectarme a mi blog me produce insatisfacciones ¿para qué quiero el blog?
De modo que anuncio solemnemente que esto se acabó. No vuelvas por aquí. No puedo impedir que me leas, que nos leas, que nos leáis, que te rías de nosotros y que nos desprecies amistosamente. Pero no quiero entablar conversación. Sacaré el mazo si es preciso. Incluso deshabilitaré la opción de introducir comentarios, si lo tengo que hacer. Uno no está obligado a ser amigo de nadie. Y yo hablo con amigos.
Pertenezco a un grupo de excelentes personas que se ha formado por pura casualidad, por pura comunidad de pareceres y sensibilidades en un plazo de pocos meses. Somos tan raros que mayoritariamente compartimos una onda política con la mayoría social de nuestro país. España. Vivimos en distintas ciudades y desempeñamos distintas profesiones. No tenéis ni pajolera idea del nivel cultural personal de cada uno de nosotros, igual que nosotros no conocemos el vuestro, aunque nos hagamos una idea. Considero miembros del grupo a personas que tienen una sensibilidad política distinta, pero una comunidad de actitudes vitales absoluta, basada en un concepto sencillo y fundamentalmente democrático: el respeto.
La única defensa que veo aquí es la de mi buen amigo Dardo. Otras cosas son 'perdonar la vida'. Y hay elementos simplemente intolerables. Gracias, Maripuchi por dármelo a conocer.