Aristóteles, Política (1253a):

"Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."
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martes, 25 de noviembre de 2008

Nuevas generaciones

Pág. 7 de El Mundo. 16 de noviembre 2008.

Por todos lados. Por todos lados los ves, los oyes, los hueles, los palpas, los paladeas. Se les entiende todo, todito. Nunca se fueron, pero han vuelto. Y eso que esta afirmación parece metafísicamente imposible. Pero sí, me reafirmo. Nunca se fueron, pero han vuelto.

En 1936 los fascistas españoles y una buena parte del ejército profesional se alzaron contra la legalidad vigente, la 2ª república española. La Iglesia católica y los conservadores tradicionalistas se sumaron al carro. Tres años y casi un millón de muertos después estalló la paz de Franco, con los millares de desubicados invisibles en las cárceles, con millares de muertos en el lado equivocado de las cunetas, con millares de héroes en las placas eclesiales clavadas a la luz de la historia de los buenos.

El primer año de la victoria vio el inicio de una larga campaña de márketing blanqueador que pretendía dejar la conciencia colectiva y la historia de una gran calamidad más blancos y puros que las sábanas de la abuela lavadas con Perlán en tu Balay favorita.

Una campaña que duró décadas. La muerte de un caudillo de Ferrol y la extinción de su régimen desembocó en el sistema democrático del perdón, el olvido y la vista hacia adelante. Se inició, en el ámbito profesional de la historiografía, en el estudio de la historia en las universidades y entre los profesionales de la misma, una reubicación de los hechos, una recuperación de los datos, una tímida divulgación.

Treinta años después de aquellos maravillosos años setenta, los Pío Moa, los César Vidal, los imitadores sin fin de los Arrarás o Ricardo de la Cierva, han seguido, impasible el ademán, la noble tarea de sus predecesores. Hace unos meses, D. Pío, la figura emblemática de los pseudohistoriadores neofranquistas, nos instruía diciendo que "Franco no aniquiló a los rojos, los escarmentó". Con ocasión de la última efemérides de su muerte, insistía en que Franco ha sido “el político de mayor envergadura en la España de los dos últimos siglos”, sin dejar claro si se refería a la envergadura física. Aunque supongo que no...

Sobre estos personajes he escrito muchas veces y ya me aburren. Pero creo que nuestro tiempo no está siendo lo suficientemente perspicaz en lo que se refiere a la carcoma del sistema de libertades que suponen. Tienen acceso a grandes editoriales, que publican sus libros, de tiradas millonarias, dirigidos a un público neofranquista, curioso, imbécil o incauto. Tienen acceso a los grandes medios de comunicación, que los publicitan y los lanzan al estrellato. El Mundo, la COPE, Intereconomía, La Razón o el ABC, en mayor o menor medida, son colaboradores necesarios.

Y alcanzan el debate político porque nuestro sistema, que no tiene un partido de extrema derecha porque no lo necesita (el PP cubre la necesidad), alimenta a los antisistema de la historiografía.

No hay historiador de relieve que comulgue con que la guerra la inició el PSOE en 1934 en Asturias. Esto es, desde un punto de vista científico, una memez neofranquista. Pero Esperanza Aguirre, que preside el gobierno madrileño además de ser opositora perpetua al cargo de lideresa nacional del PP, afirma ahora que "el PSOE sí que tiene un pasado violento", mencionando el asesinato de Calvo Sotelo como desencadenante de la Guerra Civil. Es decir, echando la culpa de la guerra a los rojos. Como hacía Franco, talmente. Como hace Moa y toda la derecha mediática montaraz que ha secuestrado la ideología ausente del centro derecha.

Me comentaba mi cuñado el domingo que había visto por la mañana un debate en un programa religioso retransmitido por Televisión Española (televisión pública de un país aconfesional) en el que un señor con alzacuellos recordaba con lamento la situación grave de los ciudadanos europeos en los años treinta, con los gobiernos criminales de Mussolini, Hitler y... Azaña... ¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!! Franco no. Franco no tuvo más remedio que parar los pies a las hordas rojas de Moscú y Pepiño Blanco.

Jorge Fernández Díaz, diputado del PP, hoy mismo, en el Congreso, ha vuelto a relacionar el año 36 con la actualidad, acusando al PSOE por los problemas de seguridad durante los meses previos a la guerra y, de paso, por la sentencia reciente de un juez de Valladolid acerca de la presencia de crucifijos en un colegio público, señalando que es "algo tan actual como ahora que ya están retirando crucifijos".

Como decía, nunca se fueron, pero han vuelto. Son las nuevas generaciones. Ya lo dicen ellos.

jueves, 16 de octubre de 2008

Nazismo, laicidad e hipocresía


La palabra laico es de origen griego. Es un adjetivo derivado de laos, que significa "pueblo", un cuasi-sinónimo de demos, que también traducimos por "pueblo". Así, democracia es el "poder del pueblo". Laico era en principio "popular", y se usó para denominar a aquella parte del pueblo que no formamos parte del clero. Dicho en latín un laico es un seglar (de saecular-).

Se manejan hoy dos derivados nominales de laico, dos abstractos:

1) laicismo, definido en la Real Academia como: "Doctrina que defiende la independencia del hombre, de la sociedad y del Estado de toda influencia eclesiástica o religiosa".
2) laicidad, que no aparece en el diccionario de la RAE, pero es definido de un modo no muy distinto: "Cualidad de la sociedad, el Estado o las instituciones que actúan y funcionan de manera independiente de la influencia de la religión y de la Iglesia".

Desde mi punto de vista, como he dejado escrito aquí ya, la laicidad o el laicismo del Estado no sólo no atenta con la democracia o la libertad, sino que las garantiza. Por supuesto, como reclama hoy la jerarquía eclesiástica, la Iglesia puede e incluso debe plantear y defender sus posiciones ante cuestiones de orden moral, que han de servir de guía a aquellos ciudadanos que tengan a bien escucharles o atenderles. Pero es que el laicismo o la laicidad en modo alguno impiden esto. Hace poco más de un mes lo reconocía de modo explícito el propio Papa Benedicto XVI: "La laicidad no entra en contradicción con la fe".

No obstante, ayer mismo uno de los obispos españoles más notables, presidente de la Conferencia Episcopal y amigo de manifestarse ocasionalmente con el pueblo llano agitador de banderas rojigualdas, hizo unas sorprendentes declaraciones en las que relacionaba al laicismo con el nazismo y el comunismo: "El Estado moderno, en su versión laicista radical, desembocó en el siglo XX en las formas totalitarias del comunismo soviético y del nacional-socialismo".

Me gusta jugar a juntar palabras, a veces muchas, como sabéis. Pero hoy prefiero contar hasta cien y remitirme al vídeo que os traigo y a la foto de abajo. En el vídeo (que conozco gracias a mi cuñado), hay imágenes de Salamanca en 1936, sede de la España de Franco. Hacia los diez segundos se ve una bandera muy fácil de reconocer. Hacia los veinte segundos se oye al narrador mencionar unas palabras que ese día Franco pronunció acerca de sus aliados, la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler, que para él eran el "baluarte de la cultura, la civilización y el cristianismo en Europa". En la narración la versión dada es bastante discutible, pero el documento gráfico es estremecedor. Esa plaza mayor de Salamanca ha visto tantas cosas, es tan cotidiana para mí y sin embargo, esconde tantas sombras...

Monseñor Rouco Varela, ¿quién puede abrogarse mejor el mérito de haber conducido a Europa hacia el nazismo y el fascismo, acogidos con entusiasmo? ¿el laicismo o la Iglesia católica contemporánea?

martes, 2 de septiembre de 2008

La justicia injustificable de la guerra


En toda guerra hay muertes. Es una de las razones que las hacen injustificables. Quizá la razón principal.

La lógica de la guerra es la muerte. Yo me impongo a ti porque te mato, y, muerto, discutes menos. No voy a entrar ahora en quién es culpable o desencadenante de la guerra, que es otro capítulo del que tengo una opinión. Pero "nuestra guerra", la guerra civil del 36-39, produjo mucha muerte y mucho dolor. No sólo en el campo de batalla, donde una guerra, inevitablemente, produce muerte, sino también en retaguardia, a sangre fría, en los patios de las prisiones, junto a una cuneta, en un monte, junto al río, con o sin pantomima de proceso judicial, con frecuencia con la presencia y asistencia de un confesor, no siempre solicitado.

Hubo muchas muertes "civiles" en nuestra guerra del odio. Muchas en ambos bandos. Uno de los bandos, el vencedor, extendió esa lógica después de la guerra, incluso décadas después. Ser sospechoso o incluso ser simplemente acusado de "auxilio a la rebelión", el eufemismo por el cual se referían las autoridades franquistas a quienes permanecieron fieles al legítimo régimen republicano, fue motivo de prisión o de ejecución. En lo referente al número de muertes de civiles durante la guerra civil y el franquismo está perfilándose un consenso casi general en la historiografía profesional (la no profesional puede decir y dice lo que le viene en gana, pero la verdad no está entre sus objetivos) y las cifras se mueven en un entorno bastante acotado: 40.000-60.000 en la zona republicana y 130.000 en la nacional (los datos proceden del repaso de cifras de Anthony Beevor en su La Guerra Civil Española, de 2005). Hubo violencia descontrolada en ambos bandos, aunque de naturaleza distinta. Libros como La justicia de Queipo, de Francisco Espinosa Mestre o Franco, Caudillo de España, de Paul Preston, nos dan buena idea de la represión franquista en particular.

Durante la guerra cayeron entre 90.000 y 140.000 españoles ante la represión de los "nacionales", según las cuentas que ofrecen los historiadores, pero la tarea quedó inacabada y, después de la guerra, cayeron otros entre 40.000 y 60.000 (vid. Beevor). El derramamiento frío de esta sangre es aún más indignante, una vez derrotada la república.

En la España rural en particular los muertos a manos de la represión republicana o los muertos "nacionales" en el campo de batalla gozaron de placas conmemorativas y ceremonias de desagravio y recuerdo honroso ya en la década de los cuarenta. Esas placas siguen ahí, en las iglesias de nuestros pueblos.
En la España rural en particular los muertos a manos de la represión franquista o los muertos "rojos" en el campo de batalla fueron motivo de vergüenza y escarnio público de sus familiares y amigos. Los hijos, las madres, las hijas, los padres, los nietos y nietas, amigos, primos, sobrinos, hubieron de ocultar su parentesco, obviar su relación, minimizar su amistad, disimular o truncar la expresión pública del dolor. Sus muertos siguen en la cuneta, junto al río, bajo una carretera, en una fosa común. Y no tienen placas.

La Ley de Memoria Histórica e iniciativas semejantes ya fueron motivo de absurdos debates a lo largo de la legislatura pasada. Yo no lo puedo entender. El juez Garzón parece que está planteándose hacer un listado de muertos y/o represaliados por el franquismo, un listado que gozaría de respaldo judicial, del respaldo de una de las tres patas del estado de derecho, y que supondría un reconocimiento tardío pero justo a víctimas inocentes de un régimen tiránico y sin garantías. El nieto, el padre, podría descansar para siempre. Su memoria, su familia encontrarían otro descanso.

Decir, como Rajoy, que "abrir heridas del pasado no conduce a nada" muestra que, el PP, digan lo que digan, sigue sintiéndose en la necesidad de dar voz al franquismo latente. El PP es el abogado defensor de los desmanes de la represión franquista. Y lo es porque cree que así gana votos. Es uno de los puntos más negros de la España negra. Defender al franquismo te da votos. Mejor dicho, minimizar crímenes contra la humanidad te da votos.

"Pelillos a la mar". Olvidemos esas decenas de miles de vidas truncadas. Es mejor olvidar y que el abuelo siga en la cuneta. Y si el nieto se puede reunir con él, casi mejor. Mientras, podemos seguir canonizando mártires en Roma, ondeando la bandera. Hay que defender a España.

jueves, 29 de mayo de 2008

Sin complejos

Eran las tres menos cinco o algo así. Estaba poniendo la mesa pensando que el verano tocaba a su fin. Ana Blanco, desde su sonrisa de televisión pública y su profesionalidad por encima de los Urdaci del mundo, comenta que una avioneta ha chocado contra una de las Torres Gemelas de Nueva York. Mis ojos se vuelven hacia la foto que tenemos sobre el aparador, con las mismas Torres Gemelas como decorado. En 1991 estuvimos por allí. En 2001, ambas Torres terminaron cayendo al suelo de Manhattan, como una metáfora del principio del fin del imperio occidental. En términos hungtingtonianos lo veía desde algún lugar de las montañas de Pakistán el por siempre huidizo inspirador saudí.

El mundo se volvió loco, si no lo estaba ya. Tras la primera venganza en Afganistán, con más muertes inocentes que añadir a las de los escombros neoyorquinos, el emperador ex-alcohólico que había logrado un título en Yale favorecido por el apellido y los dólares de papá, decidió, en rapto bien edípico, matar al patriarca, aunque fuera figuradamente. No emular, sino superar a papá, terminando lo que papá no terminó. Terminando con Irak y atándose el negocio del petrodólar, sensible para cualquier tejano.

Los delirios de grandeza sumaron al carro tristes parodias de líderes. Como el ex-izquierdista Blair o el padre de la novia de El Escorial. Se vieron en las Azores, para hacerse unas fotos. Invadieron Irak y desencadenaron la madre de todas las matanzas. 2.000 muertos en Manhattan. 650.000 en Irak.

El fundamentalismo de inspiración islamista, exacerbado por el espíritu cowboy, siguió dando zarpazos. Una mañana de marzo la sangre fue nuestra. Desde aquella mañana, las ondas siguen llenas de odio. No por la sangre, sino por los sillones... además de los millones.

Al padre de la novia le quedaban pocas horas en Moncloa. Pero su delfín digital tiene planes para redecorarla. La política exterior de su partido había sido muy protestada. Las bombas la recordaron a tres días de la consulta. Pero las armas de destrucción masiva de las opciones conservadoras fueron fundamentalmente la arrogancia, la mentira y la creencia en el poder sobrenatural del líder. Al final no fue posible tapar las fugas de agua de la tubería del engaño masivo. La mayoría ciudadana, atónita, recordó el "no a la guerra". Y recordó las fotos del álbum de Bush. Asistió a varias comparecencias de un señor de Ávila que hablaba despacito de "miserables" y de "dos líneas deeee investigación". Y acudió a votar tras tres detenciones en Lavapiés. El resultado de la consulta llevó a un leonés a redecorar el palacete de ladrillo monclovita. El pontevedrés no pudo, pagó las deudas del vallisoletano. Es la España plural.

Pero el odio se instaló en las ondas y en el papel escrito. Cuatro años de conspiranoia lavaron muchas mentes, instalaron las suficientes dudas y crearon una realidad virtual de ácidos bóricos, confidentes, explosivos, portadas, tertulias e insultos. Los malos pasaron a ser los policías, los guardiaciviles, los jueces, los fiscales. Los islamistas pasaron a ser inocentes moritos. ETA tenía que estar y los socialistas, en la oposición en el momento de los atentados, tenían más y mejor información que el gobierno del PP porque "alomojó" estaban en el ajo o lo habían preparado todo con la ayuda de policías criminales, corruptos y sociatas, con asesoramiento de señores con txapela. Pruebas ninguna, pero ¿quién las necesita?

Se vendieron muchos periódicos y se calentaron las mañanas con mucha ignominia. Ciertos personajes de corta estatura compensaron sus complejos creciendo en prominencia y en preeminencia ("Por desgracia no hay muchos como yo", dice hoy). Se insultó e injurió grave y cotidianamente a diestro y siniestro. A diestro, por ejemplo, el alcalde de Madrid, que se permitió sugerir que el sistema judicial merecía un poco más de respeto. El predicador que sustentan los obispos le acusó de traicionar a las víctimas, de anteponer su carrera política a las muertes y de no querer esclarecer "la verdad" del 11-M. Gallardón se querelló.

Ayer fuimos espectadores de un bodevil al que fueron invitados como testigos Aguirre, Zaplana y Acebes, entre otros. Los políticos del PP no reforzaron exactamente al locutor inspirado por su particular gracia. Tuvieron palabras ambiguas de apoyo distante a su compañero de partido. Han caído todos en desgracia. ¿Pasarán ahora, con Rajoy, a la extensa nómina de enemigos del bien? Esta mañana Pedro J. y sus amiguetes, incitados por el señor que ayer calentaba el banquillo, hacían en su casa episcopal reflexiones muy dignas y ofendidas acerca de la libertad de expresión y su hado, congratulándose por el apoyo de un obispo amigo.

domingo, 16 de marzo de 2008

Nin

Andreu Nin i Pérez (El Vendrell, Tarragona, 4 de febrero de 1892 - ¿Alcalá de Henares, Madrid, 22 de junio de 1937?), fue uno de los personajes más importantes del marxismo revolucionario en España de la primera mitad del siglo XX.
A pesar de sus orígenes modestos —era hijo de un zapatero y una campesina—, consiguió, gracias al esfuerzo de sus padres y a su inteligencia, llegar a ser maestro y trasladarse a Barcelona, poco antes de la Primera Guerra Mundial. Aunque fue maestro durante un tiempo, en una escuela laica y libertaria, pronto se dedicó al periodismo y a la política.
El año 1917 fue clave para su vida. Sucesos como la huelga general de agosto, la Revolución Rusa o las luchas entre la patronal barcelonesa y los sindicatos, sobre todo la CNT, le marcaron profundamente. Si bien se integró primero en las filas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) pronto abrazó la causa del sindicalismo revolucionario, ingresando en la CNT. Tras asistir al segundo congreso de la CNT en 1919, donde defendió el ingreso de la CNT en la Internacional Comunista, sustituyó a Evelio Boal, secretario del Comité Nacional de la CNT que había sido asesinado.
En el pleno nacional de la CNT celebrado el 28 de abril de 1921, fue elegido delegado para asistir al tercer congreso de la Internacional Comunista y al congreso fundacional de la Internacional Sindical Roja (Profintern), convirtiéndose en un personaje clave de ambas internacionales (mientras tanto, en 1922, la CNT había abandonado la Internacional Comunista).
Vivió durante un tiempo en Moscú. A partir de 1926, perteneció a la Oposición de Izquierda dirigida por Trotski para oponerse al ascenso de Stalin dentro del Partido Comunista de la Unión Soviética, teniendo que abandonar la URSS en 1930.
A su vuelta a España, Nin fue clave en la formación de un grupo de orientación trotskista (bolchevique-leninista), la Izquierda Comunista de España (mayo de 1931), grupo afiliado a la Oposición de Izquierda Internacional, publicando también el periódico El Soviet. La Izquierda Comunista era un grupo pequeño aunque con algunos militantes muy destacados.
Formó parte de la Alianza Obrera e intervino en las sucesos de octubre de 1934 en Cataluña. Rompió con Trotsky por no aceptar su pretensión de adoptar una táctica entrista en el PSOE. Al fusionarse su grupo con el Bloque Obrero y Campesino para fundar el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) en 1935, fue nombrado miembro del comité ejecutivo del nuevo partido y director de su publicación, La Nueva Era. Fue también elegido secretario general de la Federación Obrera de Unidad Sindical (FOUS) en mayo de 1936.
Al estallar la Guerra Civil Española se convirtió en el máximo dirigente del POUM y tras formar parte del Consell d'Economia de Catalunya (entre agosto y septiembre de 1936) fue consejero de justicia de la recién constituida Generalidad (hasta diciembre de ese año) hasta que fue cesado debido a las presiones comunistas.
Finalmente, a medida que las tensiones antitrotskistas se hicieron más evidentes, supuestamente azuzadas por los agentes soviéticos a través del Partido Comunista de España y del Partido Socialista Unificado de Cataluña (rama catalana del partido comunista), la posición del POUM se fue haciendo más difícil en la España republicana. Tras los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, Nin fue detenido por la policía, junto con otros dirigentes del POUM (16 de junio de 1937), al haberse descubierto entre los documentos incautados a una red de la quinta columna en Madrid, algunos de los cuales se alegaba que "demostraban" la relación entre el POUM y el gobierno de Burgos. Inmediatamente su custodia fue transferida a la NKVD, que actuaba clandestinamente en la zona republicana. Los dirigentes del POUM fueron trasladados a Valencia y luego a Madrid. Nin fue separado del resto de dirigentes del POUM desde el momento de la detención, siendo trasladado a Alcalá de Henares, donde fue se sostiene que fue interrogado y torturado los días 18, 19 y 21 de junio de 1937. A pesar de las torturas, Nin negó cualquier complicidad con el espionaje fascista. Posiblemente, Nin fue asesinado el 22 de junio, por orden del general Orlov, que actuaba a las órdenes de Stalin. La versión de las autoridades de la república fue que Nin fue liberado de la checa por "sus amigos de la Gestapo". Así lo sostuvo Juan Negrín, jefe del Gobierno de la República.


En febrero de 2008, hace unas semanas, fue hallada casualmente una fosa común con restos de cinco cuerpos humanos de la época de la guerra civil. Se ha especulado con que uno de los cuerpos fuera el de Andrés Nin, lo que -de confirmarse- iría en contra de lo sostenido por Negrín.

Paradójicamente son aquellos que más han expresado su desacuerdo con la memoria histórica y con la ley del mismo nombre, quienes más interés han mostrado en este hallazgo, sin ser, por supuesto, los únicos que han tratado de ella.

Veo todo esto como un paradigma claro de un tipo de política que me desagrada profundamente. Parece que el objetivo de la COPE, El Mundo o ABC es, con este asunto, desacreditar al PSOE de Zapatero. Porque, patéticamente, si Nin fue finalmente asesinado por comunistas rusos demostraría... la verdad es que no sé muy bien cómo, pero demostraría, en la complicada mente de Jiménez Losantos que... Zapatero estuvo detrás de esa muerte, supongo. Y si se mantiene tan joven es porque alomojó ha hecho un pacto con el diablo, algo sin duda poco sorprendente en alguien frecuentemente tildado de anti-Cristo.

Uno puede rechazar, si le parece oportuno, la Ley de la Memoria Histórica. O puede sentirse incómodo porque el presidente democráticamente elegido por los españoles haga panegíricos, por aislados y tímidos que sean, de distintos episodios o personas de la 2ª república (salvo si Aznar hace lo propio con Azaña, en este caso es muestra del corazón gigante que anida en su pecho). Por las razones que sea. Pero este constante manoseo de la historia y por medio de ella del presente me parece repugnante.

La 2ª república fue, entre 1931 y 1936, un régimen de libertades, democrático. Con graves problemas de orden público, de convivencia y de inestabilidad. En un país muy pobre, con una población en alto grado analfabeta, algo que los gobiernos trataron, con los recursos escasos que tenían, de paliar. Y con unos sectores reaccionarios muy centrados en poner fin por el medio que fuera a lo que veían como desmanes intolerables. Así, tras el intento golpista del general Sanjurjo en 1932 y la revolución de los mineros asturianos de 1934, el principal problema de orden público vino a ser la rebelión militar del 18 de julio de 1936 contra el estado legalmente constituido, democráticamente dirigido y sostenido por la voluntad mayoritaria de los ciudadanos españoles. Este problema de orden público desembocó en la muerte de casi un millón de españoles en ambos bandos durante la guerra (muchos más en un lado, el perdedor, que en el otro), en el frente y en retaguardia (hasta 3 muertes en el lado nacional por cada muerte del republicano, según investigaciones recientes). Y después dispusimos de cuarenta años de libertad secuestrada para terminar de entender el punto de vista del ejército español y sus apoyos sociales, entre ellos la jerarquía de la Iglesia Católica.


¿Hasta cuándo seguiremos oyendo y leyendo estos zafios y patéticos esfuerzos por mostrarnos que Zapatero era un agente de Moscú en 1937?

sábado, 9 de febrero de 2008

Paredones de odio


Tapias. Paredes. Muros. Muretes. Muertes. Muretes. Paredes. Tapias. Paredones. Balas. Agujeros. Curas. Confesiones. Sangre. Dolor. Gritos. Temblores. Pólvora. Tapias. Paredones. Fusiles. Descargas. Frío. Odio. Miedo. Terror. Dolor. Muertes. Muretes. Paredones. Cementerios. Cunetas.

Centenares de miles de muertes lejos del frente, muchas después de la guerra. Odio. Odio. Odio. Dolor. Dolor. Dolor.

Muere en la cama. Rey. Urnas. Parlamento. Elecciones. 1975-1982 Derecha. 1982-1996 Izquierda. 1996-2004 Derecha. 2004-... Izquierda. Presidente Zapatero. 11 millones de votos.

Mal perder. Malos demócratas. Odio. Rabia. "Zapatero, vete con tu abuelo". Ayer, "Zapatero al paredón", en el mítin del PP en Alcalá de Henares. Rajoy, estupefacto. Quien siembra vientos...

martes, 18 de diciembre de 2007

Nieva

Nieva tras los cristales. Un blanquísimo pañuelo de seda lavado con Perlán cubre las calles, los coches, los árboles. Asocio desde que era niño las nevadas con una extraña sensación de alivio, de alegría. En mi tierra leonesa solían ser días de excepción. Cuando la nevada era seria la mitad de los compañeros no acudían a clase, por los problemas con el transporte desde sus pueblos.

La nieve nueva es limpia. Borra lo cotidiano, oculta lo feo, iguala todo. Cuando comienza a cuajar en el suelo es resbaladiza, cruje bajo tus pies.

Mi memoria estaba llena de rosas esta noche. Las vi de nuevo antes de abrir los ojos, cuando sonó el despertador. Ayer fui a ver al fin la película de Las Trece Rosas. Había leído el libro y sentía una cierta atracción fatal por la presentación audiovisual. Cines Van Dick, 20:10 horas. Cuatro señoras de abrigos de pieles (en la calle -1º), una estudiante sola, una pareja joven, y un animal, nadie más. Es una sala pequeña y la película lleva varias semanas en cartelera. Silencio imposible durante algo más de dos horas. Nadie habla nada al salir. -3º en el rostro ardiente y los ojos rojos.

La historia de España es una historia de dominio, como toda historia humana. Una historia del dominio de los poderosos, de la opresión de los humildes. Tras siglos de monarquía absolutista, y un XIX agitado de luchas políticas, el XX había pasado ya por reyes, asonadas militares y una constante: el poder siempre en manos de unos pocos. La experiencia utópica de los treinta, la 2ª república, nace con entusiasmo popular. Con el poder en manos de la gente, la esencia de la democracia desde que el término se inventó, las actitudes y objetivos políticos de los nuevos gobernantes encallaron donde tenían que encallar. En quienes siempre habían tenido el poder y no estaban dispuestos a que esto cambiara. Desde Viriato. Tensiones. Vuelcos electorales. Tensiones. Y al final, la calle del medio. ¿No tengo en mis manos las armas? Pues invento el plebiscito armado y resuelvo a tiros el debate, los vuelcos electorales y las tensiones. Cubro el país de un manto rojo de sangre y luego de un manto eterno de olvido. Centenares de miles de muertos en el frente, en ambos lados de las trincheras, son el primer resultado. Decenas de miles de muertos en retaguardia, en ambos bandos, son el segundo resultado. Tras la guerra, la venganza, la aniquilación de la voluntad, el fin del entusiasmo y del pueblo libre. Las rosas rojas y su sangre por el suelo. TRAS LA GUERRA es sólo un bando.

Un régimen cimentado en los cementerios, en el miedo y en la fuerza animal. En el odio y la intransigencia. Una barrera invisible entre unos y otros, una herida profunda en las almas, que supura décadas después. Muere en su cama el líder por la gracia divina. Una transición cimentada en el borrón y cuenta nueva. Una nueva cesión. Una soberanía popular amenazada que, tras las experiencias previas, va con cautela, con mucha cautela. Tensiones. Golpe de estado, terrorismo. Pero voluntad popular incontenible. Gobierno del pueblo. Se producen tímidos intentos de levantar el manto del olvido, de extender la bendición de la justicia, de recuperar la dignidad de los indignamente pisoteados, nuestros padres, abuelos, o bisabuelos. Nuestra dignidad. Y tensiones. La placidez del olvido o la justicia de la memoria.

El manto purísimo de la nieve nueva no borra todo. No podemos fallarles.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Lo juro por Dios, mi general


"Los hombres formaron en la Plaza Mayor de Bolea, en el frente de Huesca. El general Urrutia, jefe de las fuerzas nacionalistas, había ordenado que todo hombre que no estuviera de servicio en primera línea formase en la plaza. La noche anterior habían detenido a un vecino del pueblo del que se sospechaba que ayudaba a cruzar las líneas a los nacionalistas vascos que guarnecían el angosto corredor que penetraba en Huesca. El estado mayor estaba seriamente preocupado ante el gran número de vascos que se pasaban al enemigo, desertando del ejército en el que se habían ingresado voluntariamente o a la fuerza tras la derrota de Euskadi. Sin duda en Bolea había civiles que colaboraban en las deserciones que tenían lugar cada noche. Los republicanos les incitaban a hacerlo utilizando altavoces desde sus posiciones, que estaban sólo a un par de kilómetros.

Al mediodía, mientras la tensión crecía entre los hombres formados en la plaza, el teniente Juan Málzaga, un industrial bilbaíno que se había alistado voluntariamente en el ejército nacionalista tras la caída de Bilbao, vio cómo el general llegaba galopando a la plaza. Montaba un espléndido caballo cuya crin estaba adornada con la bandera española y le acompañaba su estado mayor. Los recién llegados detuvieron sus monturas con gran ruido de cascos. El oficial que mandaba a los hombres formados en la plaza ordenó cuadrarse. Sin desmontar del caballo, el general mandó que sacasen al preso del cuartel de la guardia civil. El preso era un hombre viejo que vestía pantalones de pana. "¡Que dé un paso al frente el soldado que denunció a este hombre!", gritó el general. El soldado, un navarro cuyo padre había sido asesinado por los "rojos", se había presentado la noche anterior en la unidad del teniente Málzaga para denunciar al lugareño ante el oficial que mandaba su batería. El soldado dio un paso al frente. "A sus órdenes, mi general." El general bajó la vista hacia el soldado y el preso.

" "Soldado, ¿crees en Dios?" "Sí, mi general." "¿Juras por Dios?" (había un silencio sepulcral en la plaza, donde aparte de los soldados estaban todos los habitantes del pueblo)... "¿Juras por Dios que has dicho la verdad?" "Lo juro, mi general." "Que el preso sea ejecutado..." "

Inmediatamente se formó un piquete de ejecución. El oficial que mandaba la batería de Málzaga, un capitán falangista, se hizo cargo del piquete. La procesión se puso en marcha hacia el cementerio. Detrás iban todos los del pueblo, incluyendo a los parientes del preso, a cuyo lado caminaba el cura.

"Colocaron al viejo contra la pared blanca del cementerio. El piquete ocupó su posición. De repente, el viejo reaccionó por primera vez. "¡Me cago en Dios! ¡Viva la república!", gritó. Sonó la descarga y el hombre se desplomó. Pero tan grande era su vitalidad que cuatro tiros de pistola que el oficial le disparó no consiguieron acabar con él. El viejo seguía haciendo esfuerzos para levantarse. Finalmente, el capitán consiguió rematarlo... No podía reponerme de la impresión que me había causado lo sucedido. Porque un individuo lo ordenase, a otro hombre se le podía colocar contra un muro y fusilarle. Entonces me acordé del cadáver de uno de nuestros soldados al que un par de días había matado una mina antipersonal. Cuando un soldado levantó el cadáver por los brazos y otro por las piernas, cada cual sostenía la mitad del cuerpo. Éstas son las dos imágenes que se me quedaron grabadas de esta guerra... esta increíble imposibilidad de hallar el medio de que la gente de este país se entienda y conviva. La civilización se mide por la capacidad para el compromiso y no por la idea española de que uno debe defender sus ideales hasta la muerte..." ".

Ronald Fraser Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la guerra civil española, Barcelona, 2001, 653-655.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Las botas negras

Si se guarda silencio creo que se pueden oir los ecos de las botas negras. Entre estas mismas paredes. Justamente aquí, exactamente donde hoy se encuentra este ordenador lleno de ideas subversivas que a muchos le hubieran costado entonces la vida. De hecho, muchos miembros de esta institución perdieron su vida, sus cargos, su dignidad o pasaron por la cárcel por mucho menos.


Luego dicen que este episodio está lejos. ¿Lejos? Desde esta misma sala se podía perfectamente oir cómo una mañana trajinaban, justo en el piso de arriba, los soldados de la Legión Cóndor, que se estableció en Salamanca, a la sombra de Franco, cuyo gobierno se encontraba entre la catedral y el lado sur del edificio del rectorado, en el palacio episcopal, allí, a cien metros.

Hacían ruido con sus botas, entrando y saliendo, explicando el funcionamiento del equipo que habían traído de Alemania con tanto trabajo. El moderno aparato emisor Telefunken-Lorenz, que había sido utilizado en los juegos olímpicos de Berlín, había llegado por mar al puerto de Vigo poco tiempo antes. La moderna tecnología fue cargada en camiones e inició un lento viaje hasta Salamanca; la emisora se estableció en el desaparecido frontón de San Bernardo junto al Paseo de Carmelitas. La redacción se encontraba aquí, en el último piso del Palacio de Anaya, encima de mí ahora mismo; compartía el espacio con la Junta de Prensa y Propaganda del general Millán Astray, el "amigo" del ya ex-rector Unamuno. La misión de Radio Nacional era "restablecer el imperio de la verdad, divulgando... la gran obra de reconstrucción nacional... para oponerse a la calumniosa campaña que se hace por elementos rojos en el campo internacional".

A su dirección se encontraba Antonio Tovar, que había nacido en Valladolid en 1911 y moriría en Madrid en 1984, cuando yo mismo ya asistía a clase en las aulas de este edificio. Poco después de la guerra, en 1942, ganó aquí una cátedra de Latín. Terminaría siendo maestro de mis maestros. Tovar fue un filólogo muy prolífico, respetado e influyente a lo largo de su vida, compleja. Fue falangista en los años cuarenta. Entre 1951 y 1956 fue rector. En los cincuenta tuvo diferencias con el régimen y salió a América, del sur y del norte. En 1964 ganó una cátedra en Madrid. Volvió a tener diferencias con el régimen y se fue a Estados Unidos (hasta 1967) y a Alemania, donde se jubiló en 1979.

Franco había situado su sede aquí. Y con él, la Legión Cóndor, con Hugo Sperrle (luego distinguido aviador en la II Guerra Mundial), comandante, y Wolfram Freiherr von Richthofen, jefe de equipo. Los integrantes de la Legión Cóndor trajeron la maquinaria, de 20 kw de potencia. A lo largo del otoño del 36 ayudaron a disponerlo todo. La redacción aquí encima, en el piso de arriba. Las primeras emisiones se produjeron el 19 de enero de 1937. Para su puesta en marcha fue necesaria la ayuda de técnicos alemanes llegados expresamente para esta tarea.

Se ha dicho que Franco eligió Salamanca como un lugar idóneo para dirigir la guerra por el conservadurismo de los salmantinos. Es cierto que en la ciudad había un fuerte sector derechista organizado en torno a la CEDA de Gil Robles, pero ese sector era una parte de la ciudad y no la representaba a toda. Había un importantísimo sector de izquierda progresista articulado en torno a Izquierda Republicana, al PSOE, al PCE, a la UGT y a la CNT. De hecho el alcalde de la ciudad, Casto Prieto, pertenecía a Izquierda Republicana, uno de los partidos integrantes del Frente Popular. Catedrático de Anatomía y Decano de la Facultad de Medicina, amigo personal del rector Unamuno, fue fusilado en julio de 1936. Pero parece más importante el hecho de que Salamanca estaba lejos de los grandes teatros de operaciones y lindaba con una frontera amiga: la del Portugal salazarista, con lo cual tenía asegurada la retirada en caso de derrota. Con la presencia de Franco militares de toda especie llegaron a la ciudad: El ejército de Franco, la Legión Cóndor de Hitler, la Truppe Volontaire de Mussolini, las Milicias Falangistas, la Guardia Civil y los Regulares de África.

El 26 de abril de 1937, se lanzó, desde Salamanca, el bombardeo de Guernica, uno de los más controvertidos de la Guerra civil Española
. A partir de las 4 y media de la tarde fue bombardeada la villa por los aviones alemanes de la Legión Cóndor. Era un lunes, día de mercado y feria. De Guernica he hablado en esta bitácora antes: aquí.

En su emisión del día 27 de abril de 1937 a las 10 de la noche emitió Radio Salamanca esta información, redactada aquí, en el piso de arriba: "No es la primera vez que miente Aguirre, mandarín de la República de Euzkadi. Aguirre ha declarado que la aviación extranjera al servicio de la España nacional ha bombardeado la ciudad de Guernica y la ha incendiado para herir a los vascos en lo más profundo de sus sentimientos. Miente Aguirre. Miente. Bien lo sabe él. En primer término, no hay aviación alemana ni extranjera en la España nacional. Hay aviación española que tiene que luchar constantemente con los aparatos rojos, que son rusos y franceses y que conducen aviadores extranjeros. En segundo lugar, Guernica no ha sido incendiada por nosotros. La España de Franco no incendia. La tea incendiaria es un monopolio de los que incendiaron Irún, de los que han incendiado Eibar. Si no supiéramos que Aguirre sabe que miente, como lo que es, como un delincuente común. No sólo por ser Guernica, nosotros hemos respetado Guernica. La hemos respetado, vascos de buena fe, como respetamos todo lo que es España. El ejército de Franco no incendia. El País Vasco sabe que nosotros respetamos y respetaremos sus tradiciones. La España de Franco no incendia".

Y luego dicen que está lejos.

martes, 9 de octubre de 2007

La división


Es muestra clara de la necesidad de recordar y enseñar adecuadamente la Historia de España el que algunos, demasiados, para esconder (y no se preocupan de esconderlo mucho) su apoyo al franquismo, equiparen, en el mejor de los casos, la España totalitaria del Generalísimo Franco con la España democrática de los años treinta.

El tema vuelve a la palestra con la noticia de la inminente aprobación de la nueva Ley de la Memoria Histórica. Hace unos meses escribí en este blog unas reflexiones que vuelven a estar de actualidad. Contaba entonces algo que valdría casi igual hoy. Un día de abril recuerdo que hice una breve cata en la COPE y en Ondacero. La COPE, en el medio de la desmesura, a veces llega a resultar cómica, y así oí a alguien afirmar con desparpajo que sólo se repara a las víctimas de un lado, porque la memoria de los represaliados por los republicanos nadie la ha desagraviado nunca (¡¡!!); la contertulia razonaba (¿?) que los juicios si los declaras ilegítimos, los declaras ilegales (¡!), y será todo ilegal al menos hasta la aprobación de la constitución en el 78, con lo que los juicios a los etarras entre el 75 y el 78, con los gobiernos de Suárez, la época en la que más juicios hubo (decía), serán ilegales y habrá que liberar a todos esos presos... Y remacha el líder: "todo se andará...". En Ondacero el panorama es casi igual de desolador. Llaman menos la atención por las formas, pero Carlos Herrera (a quien se ofreció un puesto en las listas municapales del PP sevillano) es igual de partidista. Hay un contertulio que defiende la posición de los socialistas... más o menos. En este programa oigo, sin que nadie lo debata, que la reparación es sólo para algunos, los de un lado, porque no se habla de las víctimas del bando republicano (¡¡!!). Directamente falso.

Sólo en la SER escucho entonces una explicación relativamente ajustada a la realidad de la ley y a la historia. En cambio hoy, en octubre, y en medio de la guerra del fútbol, algunos 'profesionales' de PRISA prefieren ponerle pegas a la ley...

Lo que sigue es mi versión, resumida y ceñida a los hechos, huyendo de las valoraciones o de las opiniones, buscando lo incuestionable.

El franquismo es un régimen totalitario que acabó con un estado democrático. Logró el poder por la fuerza de las armas. Supongo que no tendré divergencias en esto.

Los republicanos sólo pudieron intentar la defensa de la legalidad; las democracias occidentales se lavaron las manos, sólo los rusos ayudaron algo. El ejército de África dirigido por Franco, con la ayuda inestimable e imprescindible de los nazis de Hitler y los fascistas de Mussolini, se hizo con el poder político de España y lo retuvo hasta la muerte del dictador. A su muerte, sus herederos pactaron con la resistencia democrática un nuevo régimen, la Monarquía democrática y constitucional en la que vivimos.

Id este fin de semana a la iglesia de cualquier pueblo. Seguro que si la buscáis encontraréis en ella una placa o un monolito, generalmente cubierta con un poco de verdín o de musgo. Grabados en piedra, y con el apoyo moral de la iglesia, veréis allí los nombres de "los caídos por Dios y por España". Estos "caídos" son los buenos, la gente normal, como los 498 mártires que, casualmente, van a ser canonizados ahora en el Vaticano. Ellos fueron en la mayor parte de los casos, por supuesto, víctimas inocentes. Pero SU MEMORIA YA HA SIDO REPARADA (véase la imagen, aquí al lado, de Lorca, Murcia, en 1939). Los franquistas tuvieron cuarenta años para contarnos que ellos eran los buenos. Y lo hicieron. Saliendo de Madrid hacia acá, hacia el noroeste, cerca de El Escorial, uno ve desde la carretera de La Coruña una enorme cruz, a mano izquierda, entre las montañas. Es el monasterio del Valle de Los Caídos, un noble y faraónico mausoleo dedicado a nuestro Caudillo por la gracia de Dios, y al simpar José Antonio Primo de Rivera. Sigue siendo punto de peregrinación anual de los falangistas, que siguen siendo un partido legal.

Las placas en las iglesias, el monasterio madrileño, etc., parece ser, "no dividen" a los españoles, (el surrealista argumento absurdo de Ángel Acebes, el de las dos líneas de investigaaaación). Su propia existencia se obvia, como si fueran elementos del paisaje o la historia de los suevos. Pero si alguien plantea una reparación moral de las víctimas de los juicios políticos de la represión franquista, divide a los españoles, genera odio, e insulta a las víctimas "del otro lado" (¡!). Una pequeña precisión que le hubiera dicho en persona a la contertulia de Ondacero: los franquistas represaliaron en juicios políticos ¡hasta 1975! Por su lado, los republicanos, único régimen legítimo en 1936, como mucho pudieron incurrir en represalia pseudo-jurídica e ilegítima entre 1936 y 1939. Sería difícil deslegitimar su estado, agredido por un ejército levantado en armas, pero, aunque se pudiera, HAY QUE RECORDAR QUE ESTO SE COMENZÓ A REPARAR DE MODO INMEDIATO en las distintas ciudades españolas según iban cayendo en manos 'nacionales'. En Trece Rosas Rojas se narra la dramática historia de treces chicas, increíblemente jóvenes (18-29 años), fusiladas, entre otros cientos de personas, de modo 'legal' por la España de Franco en 1939, escasas semanas después de la caída de la capital. ¿Su crimen? Se les acusaba de haber sido simpatizantes de la causa republicana, y/o de ser militantes socialistas o comunistas (de JSU).

Afirmar que esta Ley "divide a los españoles" sólo tiene una posible interpretación; acusan a la ley de división, pero la única que se trasluce con su actitud es la que ellos quieren mantener viva, la que divide a los españoles en dos grupos:
  1. aquellos que consideran que el franquismo fue un régimen totalitario que usurpó el poder por la fuerza, represalió a inocentes sin garantías jurídicas e impuso una dictadura durante cuatro décadas y
  2. aquellos que consideran que el franquismo no fue un régimen totalitario, no usurpó el poder por la fuerza, no represalió a inocentes sin garantías jurídicas y no impuso una dictadura durante cuatro décadas.
La única conclusión que puedo sacar es que quienes se presentan en contra de esta ley son los portavoces del franquismo, los abogados de la España nacional. En Europa se ha acordado recientemente que el negacionismo, negar el holocausto y los crímenes nazis, es un delito. Aquí, negar o cuando menos edulcorar el franquismo y denigrar a la II República está de moda, supone éxito de ventas editoriales, te convierte en autor prestigioso, asegura audiencias radiofónicas, cuenta con el apoyo implícito y explícito de la cúpula de la religión mayoritaria y un partido político lo considera rentable electoralmente.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Celtiberia

En el corazón de Hispania, al llegar los romanos, se encuentran, rodeado por otros muchos pueblos de clasificación étnica y lingüística variada, un grupo de personalidad muy definida hablante de una lengua del grupo lingüístico céltico. Estos individuos vivían en el curso alto y medio del Ebro y en el curso alto y medio del Duero y del Tajo (provincias actuales de Zaragoza, Cuenca, Soria, La Rioja, Burgos, Segovia, Ávila, Valladolid, Palencia, parte de Zamora, León y Salamanca, Madrid...). Etnias menores conocidas por las fuentes griegas y romanas, como los lusones, los titos, los pelendones, los berones, los olcades, los arévacos e incluso los vacceos parecen ser en la práctica celtíberos en lo lingüístico y en muchas otras esferas. Otros pueblos del norte pueden en realidad tener mucho que ver con ellos (cántabros y otros). Muchos de los celtas conocidos en otras regiones de Hispania (Asturias, Galicia, Huelva...) son en realidad 'pseudo-celtíberos' o 'protoceltíberos' desplazados secundariamente. El nombre del grupo étnico que mayor relevancia tiene para nosotros (por la epigrafía indígena) en el conocimiento de los celtas de Hispania tiene un nombre que hace precisamente referencia a esto: "los celtas que viven en Iberia" o "los iberos que son celtas". La explicación tradicional en España, y que sigue lamentablemente en muchos libros de texto, era que los celtíberos es la mezcla genética de celtas e iberos, nuestra base étnica más profunda. Pero esto no es así. Se sabe desde hace ya mucho tiempo. Los iberos vivían en la costa levantina desde el Rosellón francés hasta Almería. Estaban más expuestos a las culturas avanzadas del Mediterráneo (griegos, cartagineses, romanos) y aprendieron antes a escribir y luego influyeron a sus vecinos occidentales que, en la provincia de Zaragoza especialmente se aficionaron a escribir... su propia lengua, radicalmente distinta de la ibérica.

Las lenguas célticas están hoy atestiguadas por dos grupos dialectales:

1. El goidélico (gaélico irlandés y gaélico escocés). El dialecto de la isla de Man pertenece a este grupo.

2. El britónico (galés y bretón). El córnico, la lengua de Cornualles, extinguido en el s. XVIII, pertenecía a este grupo.

En la época antigua existían otras lenguas célticas, hoy extintas. Entre ellas las más importantes eran el galo (próximo al britónico), el lepóntico del norte de Italia y el celtíbero.

El celtíbero ha dado las inscripciones, los documentos más extensos de céltico antiguo. Entre ellos el más conocido fue encontrado en 1970 en Botorrita, un pueblo a unos veinte kilómetros de Zaragoza. Es el llamado Bronce de Botorrita I, actualmente en el Museo Provincial de Zaragoza. En la foto el bronce de arriba es el auténtico, el inferior es una copia que trata de hacer más fácil la lectura. Se trata de una placa de bronce de unos 40x10 cm. datada hacia el año 70 adC. Consiste en un texto de 11 líneas en la parte delantera que se continúa con una lista de nombres en la parte trasera.

Transcripción (la z representa seguramente una /z/, una s sonora, como en castellano 'desde', como el zumbido de una mosca).


A.1. tirikantam bercunetakam tokoitoskue sarnikio kue sua kombalkez nelitom
A.2. nekue [u]ertaunei litom nekue taunei litom nekue masnai tizaunei litom soz auku
A.3. arestaio tamai uta oskues stena uerzoniti silabur sleitom konskilitom kabizeti
A.4. kantom sankilistara otanaum tokoitei eni: uta oskuez boustomue koruinomue
A.5. makasiamue ailamue ambitiseti kamanom usabituz ozas sues sailo kusta bizetuz iom
A.6. asekati ambitinkounei stena es uertai entara tiris matus tinbituz neito tirikantam
A.7. eni onsatuz iomui listas titas zizonti somui iom arznas bionti iom kustaikos
A.8. arznas kuati ias ozias uertatosue temeiue robiseti saum tekametinas tatuz somei
A.9. enitouzei iste ankios iste esankios uze areitena sarnikiei akainakubos
A.10. nebintor tokoitei ios ur antiomue auzeti aratimue tekametam tatuz iom tokoitoskue
A.11. sarnikiokue aiuizas kombalkores aleites iste ikues ruzimuz abulu ubokum

B.1. lubos kounesikum melnunos bintis letontu litokum
B.2. abulos bintis melmu barauzanko lesunos bintis
B.3. letontu ubokum turo bintis lubinaz aiu bercantikum
B.4. abulos bintis tirtu aiankum abulos bintis abulu louzokum
B.5. uzeisunos bintis akainaz letontu uikanokum suostuno/s
B.6. bintis tirtanos statulikum lesunos bintis nouantutaz
B.7. letontu aiankum melmunos bintis useizu aiankum tauro [bin]/tis
B.8. abulu aiankum tauro bintis letontu letikum abulos bintis
B.9. [ ]ukontaz letontu esokum abulos bintis

El texto aún no ha sido traducido, pero se tiene una idea general de lo que trata. Parece ser un documento legislativo emitido por un senado local. La cara B es un listado de los miembros de la asamblea que participan en la decisión, con su estructura antroponímica celtibérica completa (así 'lubos kounesicum melmunos' "Lubos, hijo de Melmon, de los Kounesikos" o 'letontu ubokum turo' "Letondo, hijo de Turo, de los Ubocos") con un término que los califica ('bintis') probablemente indicativo de su cargo (como si fuese "senador").

Hay otros textos de los que se puede leer una descripción somera aquí.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Meirás y no volverás


Emilia, condesa de Pardo Bazán (La Coruña, 16 de septiembre de 1851 - Madrid, 12 de mayo de 1921) fue una novelista, periodista, ensayista y crítica española, introductora del naturalismo en nuestro país. Compuso cuarenta y una novelas, siete dramas, dos libros de cocina, más de quinientos ochenta cuentos y cientos de ensayos; fue una mujer de amplísimas actividades (se puede decir que no hubo acto público durante su vida en el que no participase de una forma u otra). Era hija de una familia gallega noble y muy pudiente: su padre era el conde José Pardo Bazán, título que la escritora heredó en 1890, y su madre Amalia de la Rúa. Además de la casa de la calle de Tabernas, poseían otras dos residencias, una cerca de Sangenjo y la otra en las afueras de La Coruña, en el municipio de Sada: el Pazo de Meirás.

Para la joven Emilia, Meirás era una pequeña granja, resto de un pazo que fue reconstruido sobre las ruinas de otro arrasado por los franceses en el año 1809. Con las ganancias obtenidas por la venta de sus obras literarias, añadidas a otro capital heredado, doña Emilia Pardo Bazán y su madre, ya viuda, iniciaron y acabaron la construcción de un castillo de líneas románicas y macizos volúmenes, cuya estructura elemental, con tres torres cuadradas de distinta altura, unidas por un cuerpo de edificio más bajo y con capilla inserta en el retablo barroco, ha llegado hasta nuestros días. Allí tenía la escritora su biblioteca.

En 1939, se había extinguido la sucesión de los Pardo Bazán, y el Pazo de Meirás fue adquirido por suscripción popular "voluntaria" de los habitantes del pueblo de La Coruña y regalado al General Franco.

Según palabras de El País (22-07-2007), "en la aldea de Meirás, mentar cómo se fraguó y llevó a cabo "la donación de la ciudad y la provincia de A Coruña al Caudillo de España" es aún hoy un tema tabú. Nadie quiere recordar. Muchas familias fueron obligadas a la venta forzosa de sus fincas, pagadas a precios irrisorios o incluso sin compensación económica alguna, para duplicar la propiedad con el fin de regalarla a Franco. Lo promovió, en 1939, la denominada Junta Provincial Pro Pazo del Caudillo, ideada y dirigida por el entonces gobernador civil de A Coruña, Julio Muñoz, y el banquero Pedro Barrié de la Maza, la cual se encargó de adquirir a las herederas de Emilia Pardo Bazán las Torres de Meirás, duplicar la superficie de jardines y fincas anexas y dirigir los trabajos de reformas y acondicionamiento para obsequiar a Franco con una suntuosa residencia para pasar los 36 veranos en que fue jefe de Estado.
Todo fue financiado con dinero de los ciudadanos, vía instituciones públicas, una supuesta "suscripción popular" en la que las autoridades fijaban la cantidad del donativo económico que se debía entregar "de forma voluntaria", o mediante el descuento obligatorio de un día de sueldo en nóminas de funcionarios y empleados de empresarios adeptos al régimen.
En el expediente que prepara la Xunta con el fin de que el Pazo de Meirás vuelva a ser de disfrute público, se acumulan todo tipo de pruebas, recibos de donativos de la época, planos catastrales y otros documentos que demuestran cómo nació "la rumbosa oferta de la provincia al Generalísimo", según la definición usada en crónicas de la época. Franco depositó allí innumerables regalos de ayuntamientos e instituciones, y su esposa, Carmen Polo, antigüedades procedentes de toda Galicia, a las que tan aficionada era."

La Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia tramita desde hace más de un año la apertura del expediente para declarar el pazo bien de interés cultural (BIC). Esto implicaría no la expropiación, como interesadamente ciertos medios han dicho, sino que obligaría a abrir al público el pazo y sus jardines un mínimo de cuatro días al mes, así como la adopción de determinadas medidas de conservación y protección. Y otorga a la Administración una posición preferente, con derecho de tanteo y retracto, en caso de que la propiedad sea puesta a la venta. Un detalle relevante ante los continuos rumores sobre la supuesta intención de la familia, en su mayor parte dedicada al negocio inmobiliario, de deshacerse de un pazo del que ya sólo disfruta en ocasiones. El plazo legal para resolver el asunto se cumple en noviembre. Carmen Franco prometió dejar entrar a los técnicos este verano, pero no lo ha hecho.

Voy a ser exquisito en este asunto y no voy a hablar de la Guerra. No voy a hablar de la represión, de los miles de españoles muertos o encarcelados, de la depuración del magisterio o del ambiente que se respiraba en la España rural de 1939. No voy a hablar de la apropiación del poder durante casi cuatro décadas. No voy a hablar de que la familia Franco ha multiplicado sus propiedades tras la muerte del general, algo sobre lo que se puede leer aquí. No voy a hablar del exquisito guante blanco con que la democracia española les ha tratado hasta ahora.

Un mandatario recibe, durante su mandato, multitud de regalos de todo tipo y condición. Disfruta de hermosos, grandiosos palacios, coches, lujos y prebendas. Como toda familia real, por ejemplo. O como los presidentes democráticos (Moncloa...). Pero las residencias, los regalos y las 'prebendas' son al 'cargo', no a la 'persona', como parece por otro lado evidente.

El Palacio de la Moncloa no es propiedad de Zapatero, sino del Reino de España. Y los regalos que Felipe o Aznar o Zapatero reciben en el ejercicio de sus funciones pasan a Patrimonio Nacional.

Pero los Franco entendieron la suscripción popular voluntaria al pie de la letra y los regalos al dictador pasaron a su patrimonio privado. Sin mayor problema durante su mandato y sin ser inquietados después.

El tema suscitado ahora por la sospechosamente izquierdosa y nacionalista Xunta, en medio del fin de España traído por zETAp, ha concitado polémicas que se han tratado de 'resolver' en los programas del corazón, definitiva aportación hispánica a la civilización occidental.

En Telecinco el sábado pasado tuvo lugar una interesante ceremonia. En un programa 'rosa', en ávida búsqueda de audiencia, se atendió a un tiempo a la aclaración definitiva de la guerra, la posguerra, la corrupción política, el debate monarquía-república-franquismo, el destino del hombre y la vida después de la muerte, con interrupciones para publicidad, todo ello en poco más de media hora. Tan noble y loable fin se pudo lograr con la presencia del ubicuo Peñafiel en el papel de la princesa ofendida que quiere abandonar la sala cuando se alude a los trapos sucios de la familia real (como si él no viviera de lavarlos en público), de Jimmy Jiménez-Arnau en su trasnochado papel de enfant terrible y a la vez ex-miembro de la ex-familia, y sobre todo Sáenz de Ynestrillas, en el papel de experto jurista e historiador, encantado de que esta democracia que él detesta y desprecia, como dejó claro en sus intervenciones, le permita, por un plato de lentejas, decir todo tipo de barbaridades y adoctrinar a incautos.

Ynestrillas es hijo de un militar implicado en el intento de golpe de Estado (previo al 23-F) conocido como Operación Galaxia, asesinado posteriormente por ETA en 1986. Fue testigo del asesinato de su padre, algo que, sin duda, comprensiblemente hay que decir, lo ha debido traumatizar. A mí me hubiera vuelto majareta directamente. Fue procesado y absuelto por el asesinato del diputado de Herri Batasuna Josu Muguruza y diez acciones armadas más contra ETA y su entorno. Tras salir en libertad, funda el Movimiento Social Español, que concurre a varios procesos electorales. Después fundaría y dirigiría la Alianza por la Unidad Nacional, en un segundo intento de unificación de diversas fuerzas políticas de carácter patriota. En el transcurso de unas jornadas de enfrentamiento contra los miembros de la Mesa Nacional de Herri Batasuna que eran juzgados por el Tribunal Supremo de Madrid, y que alcanzaron gran repercusión mediática, fue acusado de homicidio en grado de tentativa, que le ha costado otros cinco años de cárcel. Hoy día se encuentra en libertad, tras pasar en total unos nueve años en la cárcel.

Ynestrillas dedicó los preciosos minutos televisivos a denostar la democracia, la monarquía y lo que él llamaba "Ley de Memoria Histérica", al tiempo que ensalzaba a Franco, a los Franco y a su memoria y el derecho, "porque ha pasado mucho tiempo" a que no se meta nadie con su patrimonio. Pudo desarrollar su discurso sin grandes problemas. Es un tipo articulado e hizo, indudablemente, proselitismo de sus posiciones, arrancando las ovaciones del público del estudio en más de una ocasión y la aquiescencia de los televidentes de un programa supuestamente 'rosa'.

Amigos, me importa un pito el Pazo de Meirás, que por cierto vi hace unos años (por fuera). Me importa un pito lo que tengan o dejen de tener los Franco (quitárselo no va a arreglar el pasado). Pero me parece digno de reflexión que Franco siga hoy siendo intocable, mientras en la conciencia colectiva no se perdonan corrupciones de mucho menor alcance de gobiernos democráticos, incluso las imaginarias (Zapatero y los aviones oficiales, despacho de la ministra Trujillo). Casualmente de la izquierda, las de la derecha sí se perdonan (Zaplana, Andratx, Gil...).

Algo nos pasa.

miércoles, 8 de agosto de 2007

El "verdadero" pueblo español

Cardenal Gomá
Sobradamente conocida es la predilección de la jerarquía de la Iglesia Católica Española por las opciones políticas más conservadoras. La cuestión viene de lejos y es perfectamente comparable a lo sucedido en otros países de mayoría católica, europeos y americanos.

Recientemente Prodi en Italia y Zapatero en España han vuelto a sentirlo en sus carnes. Todos hemos sido testigos en los últimos meses de cómo respetables obispos iban de manifa contra el gobierno democrático de España, o de cómo un día sí y otro también encuentran ¿razones? para oponerse a todo lo que decide la mayoría social o a todo lo que alomojó está planteándose abordar. Sin que haya ningún caso precedente de algo parecido cuando el gobierno ha estado en manos de opciones conservadoras (ya sean éstas democráticas o totalitarias, es decir, toda la historia de España salvo los momentos contados en la 2ª república, y del 82 al 96, y del 2004 hasta hoy). Junto a ello, la Iglesia patrocina ese ejercicio de centrismo extremo que atiende al nombre C. O. P. E., y que desvela a los pañoles de bien los arcanos de las reuniones masónicas de Moncloa.

De todos es sabido también el papel que tuvo en la Guerra el anticlericalismo larvado en muchos sectores del pueblo español. Con el estallido de la sinrazón y la violencia de la Guerra entre hermanos de hace setenta años, entre seis y diez mil religiosos murieron a manos de la represión en el bando republicano, en la inmensa mayoría de los casos descontrolada. Todos sabemos de la mucha sangre inocente derramada bien lejos de los frentes de batalla, en un lado y en el otro, motivada por odios viscerales y una sed animal de infligir dolor al semejante.
En ese contexto, altos jerarcas de la Iglesia tomaron partido. Tomaron partido al lado del "verdadero" pueblo español, claro. En contra del gobierno legítimo y democrático, pero "por la libertad" de los españoles de bien... ¿? Sería bueno que alguno nos definiera "libertad". Como en "Libertad Digital", quizá. Quizá quiera ello decir "libertad" de unos pocos de imponerse por la fuerza de las armas a la mayoría. Ésta es la relevancia de hablar de "verdadero" pueblo español, como hace el Cardenal Primado Gomá en su carta pastoral titulada "El caso de España", de 1936, "creyendo interpretar el sentir del Episcopado y del verdadero pueblo español"...

La guerra que sigue asolando gran parte de España y destruyendo magníficas ciudades no es, en lo que tiene de popular y nacional, una contienda de carácter político en el sentido estricto de la palabra... Esta cruentísima guerra es, en el fondo, una guerra de principios, de doctrinas, de un concepto de la vida y del hecho social contra otro, de una civilización contra otra. Es la guerra que sostiene el espíritu cristiano y español contra este otro espíritu, si espíritu puede llamarse, que quisiera fundir todo lo humano, desde las cumbres del pensamiento a la pequeñez del vivir cotidiano, en el molde del materialismo marxista. De una parte, combatientes de toda ideología que represente, parcial o integralmente, la vieja tradición e historia de España; de otra, un informe conglomerado de combatientes cuyo empeño principal es, más que vencer al enemigo, o, si se quiere, por el triunfo sobre el enemigo, destruir todos los valores de nuestra vieja civilización... Estaba España ya casi en el fondo del abismo, y se la quiso salvar por la fuerza de la espada. Quizás no había ya otro remedio...

Quede, pues, por esta parte como cosa inconcusa que si la contienda actual aparece como guerra puramente civil, porque es en el suelo español y por los mismos españoles donde se sostiene la lucha, en el fondo debe reconocerse en ella un espíritu de verdadera cruzada en pro de la religión católica, cuya savia ha vivificado durante siglos la historia de España y ha constituido como la médula de su organización y de su vida."

Gomá, y esto le vendría bien repasarlo a Pío Moa y a sus iletrados seguidores, reconoce, como es obvio, que el Alzamiento fue... un alzamiento contra el gobierno de España. Y trata de desautorizar a la mayoría social con la peregrina pamplina de las ideologías extranjeras, ajenas al genio hispánico. Sí, la justicia social, la libertad y la democracia. Como hoy Educación para la Ciudadanía...

Parece que los nazis alemanes y los fascistas italianos no eran tan extranjeros como los comunistas rusos. En cualquier caso, también se hace eco de las justificaciones franquistas preferidas...

1. En realidad el golpe evitó la revolución bolchevique que estaba en ciernes (y no en plena vigencia como dice Moa): "Nadie ignora hoy que para los mismos días en que estalló el movimiento nacional había el comunismo preparado un movimiento subversivo. Un golpe de audacia en que debía sucumbir todo cuanto significase un apoyo, un resorte, un vínculo social de nuestra vieja civilización cristiana. La religión, la propiedad, la familia, la autoridad, las instituciones básicas del antiguo orden de cosas debían sufrir el tremendo arietazo de la revolución, organizada para destruirlo todo y para levantar sobre sus ruinas el régimen soviético. Cinco años de propaganda, de tolerancia inconcebible, de organización, de acopio de material de guerra permitían presagiar el estallido casi a plazo fijo."

2. Los republicanos son criminales sanguinarios, asesinos de gente de la Iglesia y de derechistas significados. A ello dedica varios párrafos. Para luego refutar las acusaciones de crímenes en el bando franquista: "Quien acusa debe probar. No se demostrará un solo hecho que importe para el ejército nacional un crimen por motivo religioso. Si lo hubiese, debería imputarse a un error particular o a un celo reprobable." De hecho, por cada muerte violenta en retaguardia en el bando republicano hubo tres en el otro. Sin que nadie pretenda que unas muertes justifican las otras. Bueno, él quizá sí lo justificaba.

Lo de la "cruzada", término supuestamente glorioso con el que referirse a la Guerra, lo usó con fruición la jerarquía eclesiástica, como el obispo catalán de Salamanca, Plá y Deniel, autor de la jugosa carta pastoral de 1936 titulada "Las dos ciudades", y de la infame expresión "plebiscito armado" con la que pretendía dar carta de autoridad moral y justa a la victoria con las armas ante la mayoría social. Porque, por si alguien lo ha olvidado, el 16 de febrero de 1936 el Frente Popular, amplia coalición progresista, había ganado unas elecciones democráticas en las urnas.

La deslegitimación de las mayorías sociales de progreso por parte de la jerarquía eclesiástica continúa en nuestros días. Hay cambios sustanciales. Afortunadamente. Pero muchas retóricas y reflejos perviven. Lamentablemente.

miércoles, 18 de julio de 2007

Ayer y hoy


Hace precisamente hoy ya, o sólo, 71 años, Francisco Franco Bahamonde se encontraba en Las Palmas de Gran Canaria. En las últimas horas de la víspera se había iniciado la rebelión en Marruecos. Como cuenta Paul Preston (Franco. Caudillo de España, Barcelona, 2004, 169) en primer lugar "se sublevaron las guarniciones de Melilla, Tetuán y Ceuta. A las 4 de la madrugada del 18 de julio despertaron a Franco en la habitación de su hotel para darle noticias. El coronel Luis Solans, el teniente coronel Seguí y el coronel Darío Gazapo habían tomado "en nombre de Franco" y arrestado al comandante militar supremo de Marruecos, el general republicano Gómez Morato. Yagüe había tomado el mando en Ceuta y los coroneles Eduardo Sáenz de Buruaga, Juan Beigbeder y Carlos Asensio Cabanillas se habían hecho con el control de Tetuán".

En fin, envalentonado por la situación, Franco emitió un comunicado por Inter-Radio de Las Palmas desde las 5.15 de la madrugada del 18. Creo que no tiene desperdicio para conocer el planteamiento de la derecha golpista ante las supuestas motivaciones del 'alzamiento'. Qué pena reconocer ecos contemporáneos.

"¡En pie, Españoles!

¡Españoles! A cuantos sentís el santo amor a España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la Patria, a cuantos jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la Nación os llama a su defensa. La Situación de España es cada día más crítica; la anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas; a tiro de pistola y ametralladora se dirimen las diferencias entre los ciudadanos que alevosa y traidoramente se asesinan, sin que los poderes públicos impongan la paz y la justicia. Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la población, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza y creando una situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores. Los monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias, obedeciendo a la consigna que reciben de las directivas extranjeras y con la complicidad y negligencia de los gobernadores de monterilla. Los más graves delitos se cometen en las ciudades y en los campos, mientras las fuerzas de Orden Pública permanecen acuarteladas, corroídas por la desesperación que provoca una obediencia ciega a gobernantes que intentan deshonrarlas. El Ejército, la Marina y demás instituciones armadas, son blanco de los más soeces y calumniosos ataques, precisamente por parte de aquellos que debían velar por su prestigio, y, entre tanto, los estados de excepción, de alarma, sólo sirven para amordazar al pueblo y que España ignore lo que sucede fuera de las puertas de sus villas y ciudades, así como para encarcelar a los pretendidos adversarios políticos.
La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total: ni la igualdad ante la Ley, ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad, cuando el odio y el crimen han sustituído al mutuo respeto; ni unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial más que por regionalismo, que los propios poderes fomentan; ni integridad y defensa de nuestras fronteras, cuando en el corazón de España se escuchan las emisoras extranjeras que predican la destrucción y reparto de nuestro suelo.
La Magistratura, cuya independencia garantiza la Constitución, sufre igualmente persecuciones que la enervan o mediatizan y recibe los más duros ataques a su independencia. Pactos electorales hechos a costa de la integridad de la propia Patria, unidos a asaltos a Gobiernos civiles y cajas fuertes para falsear las actas, formaron la cáscara de legalidad que nos preside. Nada contuvo la apetencia de poder, destitución ilegal del moderador, glorificación de las revoluciones de Asturias y Cataluña, una y otra quebrantadoras de la Constitución, que en nombre del pueblo era el Código fundamental de nuestras Instituciones.
Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas engañadas y explotadas por los agentes soviéticos se ocultan las sangrientas realidades de aquel régimen que sacrificó para su existencia veinticinco millones de personas, se unen la molicie y negligencia de autoridades de todas clases, que, amparadas en un Poder claudicante, carecen de autoridad y prestigio para imponer el orden en el Imperio de la libertad y de la justicia.
¿Es que se puede consentir un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al mundo? ¿ES que podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con proceder cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia?
¡Eso no! Que lo hagan los traidores; pero no lo haremos quienes juramos defenderla.
Justicia, igualdad ante las leyes, ofrecemos.
Paz y amor entre los españoles; libertad y fraternidad exentas de libertinajes y tiranía.
Trabajo para todos, justicia social llevada a cabo sin encono ni violencia, y una equitativa y progresiva distribución de la riqueza, sin destruir ni poner en peligro la economía española.
Pero, frente a esto, una guerra sin cuartel a los explotadores de la política, a los engañadores del obrero honrado, a los extranjeros y a los extranjerizantes, que directa y solapadamente intentan destruir a España.
En estos momentos es España entera la que se levanta pidiendo paz, fraternidad y justicia; en todas las regiones, el Ejército, la Marina y fuerzas de Orden Público se lanzan a defender la Patria.
La energía en el sostenimiento del orden estará en proporción a la magnitud de la resistencia que se ofrezca.
Nuestro impulso no se determina por la defensa de unos intereses bastardos ni por el deseo de retroceder en el camino de la Historia, porque las instituciones, sean cuales fuesen, deben garantizar un mínimo de convivencia entre los ciudadanos, que, no obstante las ilusiones puestas por tantos españoles, se han visto defraudadas, pese a la transigencia y comprensión de todos los organismos nacionales, con una respuesta anárquica, cuya realidad es imponderable.
Como la pureza de nuestras intenciones nos impide el yugular aquellas conquistas que representen un avance en el mejoramiento político-social, el espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestro pecho; del forzoso naufragio que sufrirán algunos ensayos legislativos, sabremos salvar cuanto sea compatible con la paz interior de España y su anhelada grandeza, haciendo reales por primera vez y en este orden, la trilogía: fraternidad, libertad e igualdad.
Españoles: ¡¡Viva España!! ¡¡Viva el honrado pueblo español!!"

Cerca de un millón de muertos después, más cuatro décadas de ausencia de libertades, una difícil transición y varios cambios de gobierno en democracia, incluyendo un frustrado golpe de estado, los progretarras siguen aborreciendo a España, a la que quieren romper, la Constitución es vulnerada, no hay libertad, ni igualdad ante la ley, se desgarra la patria, se ataca la religión y las buenas costumbres, las masas siguen engañadas por unos gobernantes que son la vergüenza nacional ante el mundo, hay "pactos electorales hechos a costa de la integridad de la propia Patria", y un gobierno que no quiere fraternidad, no quiere libertad y no quiere igualdad. No tenemos remedio.