Aristóteles, Política (1253a):

"Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."
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martes, 19 de mayo de 2009

¿Hay alguien ahí?

Siento una atracción fatal hacia las películas "de miedo". Desde que era niño. No hablo de las estupideces llenas de ketchup. Me refiero a las buenas películas llenas de hechos inexplicables o sorprendentes, fantasmas, buenas dosis de música estresante y giros insospechados en la historia. Las buenas, claro. Si no dan miedo, dan risa.

Ahora, la dosis ha de ser la adecuada. Si me asustan demasiado, no las soporto y me tapo los ojos o cambio de canal.

Me he hecho seguidor adicto a la serie que Cuatro ("¿Hay alguien ahí?") emite los lunes por la noche, y ello pese a la cantidad difícilmente soportable de publicidad y demás zarandajas, como traer a Iker Jiménez a comentárnosla a quienes no lo soportamos a él...

Ayer me metí en la cama comprobando que en el espejo no estaba Elisa, la fantasma cabreada de la serie... Y me desperté oyendo a Jiménez Losantos hablar de los convidados de piedra, asociando a Tirso de Molina y Atocha. No las estaciones de metro homónimas, aclaro, sino el dramaturgo del siglo de oro y la estación de cercanías donde estallaron más de cien kilos de muerte hace ya más de cinco años.

Oyendo a Jiménez Losantos y a su alter ego Pedro J. explicar que en todas las culturas y tiempos existe la creencia de que los muertos prematuros se quedan en un lugar oscuro desde el que reclaman justicia, me parecía que la serie de Cuatro aún no había terminado y que me había dormido durante la publicidad.

Pero no era un mal sueño. Los responsables principales del episodio más enojoso de la convivencia política española de los últimos años, la conspiranoia en torno al 11-M, siguen clamando justicia, dicen, en nombre de las víctimas más repugnantemente manoseadas de la historia de la ignominia (“Zapatero dice que Elvis no ha muerto, pero cree que los del 11 M- tampoco… Pero sí, hubo que matarlos para que el PP saliera del poder y llegara Zapatero”).

Si hay justicia, algún día tendrían que verse frente a frente con ellas y tratar de sostenerles la mirada.

lunes, 11 de mayo de 2009

El cultivo oculto del inculto a la cultura inculta de culto al "culto"


"El PP aventaja al PSOE en casi un tres por ciento a menos de un mes del 7-J", titula jubiloso el diario neocon Libertad Digital en estos momentos. Cuando el paciente lector acude a leer la noticia de tan prestigioso modelo de periodismo descubre que se hace referencia a una encuesta publicada en La Razón según la cual el PP ganaría las europeas con el 42,81% de los votos frente al 39,9% de los socialistas.

No opinaré sobre la encuesta, pues no tengo nada que contraponer, pero sí reflexionaré sobre la aritmética.

Los cultos periodistas del sabio turolense no distinguen entre una ventaja de un tres por ciento y una ventaja de tres puntos porcentuales. Y el problema no es de la fuente, porque los de La Razón no cometen ese error (que yo haya visto).

Aquí encaja una de sus profundas reflexiones preferidas: ¡Ah, la generación LOGSE...!

lunes, 16 de marzo de 2009

Conveniencia de disidencia


Son unas lúcidas palabras del siempre lúcido Luis Solana que me hacen pensar. Realmente es un tema del que he hablado con amigos y familiares frecuentemente.

Estoy de acuerdo con la tesis central. La desmesura enloquecida de la Brunete mediática es a medio plazo una bendición para el éxito electoral de las opciones políticas progresistas.

Pero no estoy de acuerdo con la conclusión. Quizá sea un iluso, pero es tal el daño que hacen a la convivencia democrática Federico Jiménez Losantos el desmedido y todos los que a su sombra practican el pseudoperiodismo y el debate basado en falsedades intolerables con apariencia de mayor sensatez, que, la verdad, preferiría que los esfuerzos volcados en esta su gran aportación a la historia de los medios y la política españolas se hubieran destinado al cultivo de hortensias en un jardín turolense.

Se respiraría mucho mejor.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Disciplina de voto

El sistema electoral típicamente anglosajón, visible, aun con diferencias de detalle, tanto en el Reino Unido como en Canadá o en los Estados Unidos, es un sistema electoral de sufragio directo o escrutinio uninominal mayoritario (también conocido por su nombre inglés, first-past-the-post). Se trata de un sistema de votaciones en que el votante sólo puede votar por un solo candidato, y el ganador de la elección es el candidato que representa la pluralidad de los votantes, es decir, el candidato que haya recibido el número más grande de votos. Este sistema, en comparación con el proporcional que tenemos nosotros y la mayoría de la Europa continental, representa de modo menos fiel la voluntad popular y favorece enormemente a los grandes partidos y, en definitiva, al bipartidismo. Con este sistema es perfectamente posible perder el voto popular general y ganar la presidencia de los Estados Unidos. Eso le sucedió a Al Gore en 2000, y no hablo de los posibles fraudes de Florida. Incluso aceptando el resultado oficial, George Bush obtuvo menos votos a nivel nacional, pero fue elegido presidente.

En nuestro sistema proporcional las demarcaciones electorales, las provincias, reparten su representación entre las fuerzas que se presentan, según el complicado mecanismo de la Ley D'Hont. Incluso con los defectos de ésta, el sistema refleja mejor la voluntad popular.

Una deriva normal del sistema americano, donde el candidato de cada demarcación ha tenido primero que superar en unas primarias a contrincantes de su propio partido, es que el senador o el congresista siente más dependencia, más fidelidad, en relación con su electorado local que con las estructuras de su partido.

La prensa de la derecha española, dura como un puño de hierro, envidia esto ocasionalmente. Por ejemplo, a Jiménez Losantos le parece admirable que una parte sustancial de los congresistas republicanos y una parte no desdeñable de los demócratas votara en contra del plan de rescate financiero de Bush, contraviniendo la opinión de los líderes de ambos partidos.


Eso sí, cinco minutos después pueden ensalzar a dos diputados murcianos que ayer rompieron la disciplina de voto del PP, pues ya está bien eso de que los representantes del pueblo sólo atiendan a las directrices de los partidos y no a la opinión de los ciudadanos que los han elegido.

¡Creo que ya capto cómo entienden estos medios el sintagma "disciplina de voto"! ¿Y tú?

martes, 7 de octubre de 2008

Asco, caspa, babas y un poco de latín

En los Estados Unidos los periodistas ultraconservadores más casposos han babeado ante Sarah Palin en una actitud poco seria en el ámbito de la política. Una actitud profundamente sexista y denigrante para la mujer. Pues el motivo del delirio que les provoca esta emergente figura de la política norteamericana es que "les pone". Algo que un mamón podría decir en la barra del bar, con cuatro babeantes amigos, o en su casa, con cuatro babeantes familiares. Se ha hablado de sus tacones, de sus sonrisas, de su voz, de sus guiños a la cámara, de su lenguaje de la calle, de su frescura. No han escrito acerca de la profundidad de su ideario, de su preparación (o falta de ella) para el cargo, de la coincidencia filosófica con sus bases o seguidores. No. Han hablado de sus tacones y de su cuerpo joven, fibroso y deportista. Esto no lo podemos borrar de la mente del votante inculto de un pueblo de Montana o del viejo verde de un barrio residencial de Memphis, Tennessee. Lamentable, pero inevitable.

Ahora, yo no puedo tolerar que se juegue a esto desde medios políticos o periodísticos. Me repugna no sabéis cuánto. Me parece moralmente insultante. Mi sentido de la justicia no me permite reirlo ni perdonarlo ni mirar para otro lado. Si encima resulta que incurren en ello supuestos periodistas que tienen a la moral y a la religión en la boca día sí y día también, además me parece digno de una medalla de oro a la hipocresía más estomagante.

El sólo hecho de hablar de políticos varones con su apellido (Rubalcaba, Rajoy, Zapatero, Gallardón) y de políticas que son mujeres con el nombre de pila (Bibiana, Esperanza, Mª Teresa) denota sexismo. Y no digamos nada si llamamos a una ministra "Maleni".

Pero lo de Sánchez Dragó (nacido en 1936, el mismo año, por cierto, que John McCain) y su babeante actitud con Palin, sin duda postiza impostación de medios carcas norteamericanos, me produce náuseas: “la miro y se me cae la baba”. Sí, hijo, sí, lo creo. Pero no entres en detalle, que me asqueas.

Sánchez Dragó es uno más de esos periodistas pseudocultos que proceden de una ideología comunista en su juventud y se han convertido, con la fe típica del converso, al neoconservadurismo más rancio y más próximo a un postfascismo de insidia, calumnia y zafiedad plena. Uno de sus "libros" de referencia y reverencia es Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España, publicado en 1979. Consiguió entonces el premio nacional de literatura. El título me suena a pedantería. Y (entre nosotros, que no nos ve nadie) contiene un error mayúsculo. Los dos nombres se refieren a dos personajes míticos de los antiguos tartesios, pueblo prerromano del sudoeste peninsular. Gárgoris fue un antiguo rey que inventó la miel y tuvo un hijo con su propia hija. El hijo se llamaba Habis. Habidis es el genitivo, querido Sánchez Dragó... un poco de latín no hubiera estado mal para un licenciado en Filología Románica. ¿O no iba usted por clase?

Gárgoris y Habis hubiera sido el título correcto. Valorar las contribuciones de Palin hubiera sido el periodismo correcto. Pero usted ha preferido las bajas e innobles pasiones: “sus ideas son conservadoras pero seguiría enamorada de ella aunque dijera lo mismo que dicen Maleni Álvarez, Bibiana Aído, Rosa Regás e incluso, si resucitase, la Pasionaria. Cierto es que se opone al aborto, pero la amaría aunque fuese Herodes. Cierto es que mantendrá a las tropas americanas en Iraq, pero no dejaría de amarla ni aunque fuese tan cobarde como los soldaditos de las fuerzas de ocupación españolas destacadas en Afganistán (…). Cierto es que se declara creacionista, pero nadie es perfecto. Amo a Sarah Palin. No lo puedo evitar”. Pero ya lo conocemos, amigo mío. Ya sabemos que a usted le gustaría mucho que la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, le hiciese “lo que su apellido sugiere”. ¡Qué profundidad de pensamiento! ¡vivan los intelectuales!

Asco, caspa, babas y un poco de latín.

miércoles, 1 de octubre de 2008

La patria es lo primero

Son tan patriotas que lo que quieren es la patria para ellos. Para ellos, igualicos que sus primos de allende los mares. Porque la patria es tan importante que no puede estar en manos de otros. ¿Democracia? Pamplinas... La patria en sus manos incluso arruinada. Así podrán salvarla mejor.

Un sistema bancario es un sistema de confianza, como también la economía en su conjunto, pero más. Un banco no tiene, evidentemente, el dinero de todos sus clientes al mismo tiempo. El juego consiste en usar el dinero de uno para cubrir las demandas de otro, etc. NUNCA, insisto, NUNCA le es posible a un banco, A NINGÚN BANCO, entregar a todos los clientes todo su dinero al mismo tiempo.

Los ciudadanos no lo pensamos. Los economistas lo saben. Y los periodistas, que taaaaanto saben de todo, también lo saben.

La COPE, el PP, la derecha social y mediática en su conjunto, llevan meses poniendo en duda cada declaración del gobierno en torno a la economía, contribuyendo de modo imposible de precisar a la pérdida de confianza en nuestras finanzas, sin duda. Nada nuevo en este frente.

Lo que percibo como una vuelta de tuerca muy particular y peligrosa es la insistencia, en estos días en que vemos quebrar bancos americanos y europeos, con que tratan de cuestionar cada palabra que el ministro Solbes o los propios bancos pronuncian para tranquilizar a los ciudadanos con respecto a sus depósitos. Parecería que su objetivo es provocar una desbandada para que quiebren los bancos y poder luego decir "ya lo decíamos nosotros, Solbes mentía". ¿Brindarían con champán al día siguiente? ¿Tienen una genuina preocupación por los ahorros de los españoles o quieren explotar también esto para pescar en río revuelto?

En la COPE esta mañana leyeron mails de distintos oyentes. Uno de ellos afirmaba que, si Solbes indicaba que nuestro sistema bancario era sólido, iba a ir al Banco inmediatamente a sacar su dinero, que estaría más seguro en un calcetín. Esto es periodismo patriota.

lunes, 28 de julio de 2008

Osama Obama


"La influencia de los medios en nuestra política llega de muchas formas. Lo que más llama la atención en nuestros días es el crecimiento de una prensa descaradamente partidista: tertulias radiofónicas, Fox News, editoriales de periódicos, el circuito de tertulias de la televisión por cable, y más recientemente los blogueros; medios todos ellos en los que se cruzan insultos, acusaciones, cotilleos e insidias veinticuatro horas al día, siete días a la semana. Como otros han señalado, este estilo de periodismo de opinión no es realmente nuevo; en cierto modo, marca el regreso a la tradición dominante del periodismo americano, una aproximación a las noticias que fue alimentada por publicistas como William Randolph Hearst y el coronel McCormick antes de que una noción más aséptica de periodismo objetivo emergiera después de la 2ª guerra mundial. No obstante, es difícil negar que todo el sonido y la furia, magnificados a través de la televisión y de Internet, son una maldición para la cultura política. Esto lo único que consigue es inflamar los temperamentos, además de contribuir a aumentar la desconfianza mutua. E independientemente de que los políticos lo admitamos o no, la bilis constante puede dañar el ánimo. Curiosamente no debemos preocuparnos demasiado de los casos más crudos; si los oyentes de Rush Limbaugh disfrutan oyéndole llamarme "Osama Obama", mi actitud es, "pues que se diviertan". Son los que practican este arte de un modo más sofisticado los que pueden dañarte, en parte porque tienen más credibilidad con el público en general, en parte por la habilidad con que manosean tus palabras para hacerte parecer un idiota".

Barack Obama, The Audacity of Hope, N. York, 2006, pp. 121-2 (traducción mía). No está hablando de la COPE ni del ABC o de Ondacero. En serio.

martes, 17 de junio de 2008

La condena de todos los santos

Me he resistido a entrar en tan jugoso asunto, os lo aseguro. Pero ha sido hace unos minutos, cuando caminaba desde el párking hasta mi mesa matutina de trabajo cuando he oído la frase de Pedro J. Ramírez. En ese momento supe que nacería este post.

Repetidas veces he expresado, aquí y en otros lugares, que me parecía grave el abuso de la verdad y de la justicia, el menosprecio de la información y la proclividad al panfletismo que se habían apoderado de una buena parte del otrora periodismo y, en un segundo paso, del discurso, antaño político, de los dirigentes del PP que no supieron reaccionar con sensatez ante el 11-M y que después decidieron mantenella, no enmendalla, y acusar luego al prójimo de sus cagadas. Porque esto ha sido su comportamiento en todo lo relacionado con el 11-M. Una cagada mayúscula.

Ahora Rajoy puede decir, y dice, a propósito de la condena a Losantos, lo siguiente: "Estoy a favor de la libertad de expresión, pero también está el derecho al honor". Fijándose, así pues, en los límites al discurso, pendenciero y faltón, del que ha sido emblema el turolense. Ya podía haberse dado cuenta antes, como, por ejemplo, cuando acusó a Zapatero de traicionar a los muertos, en sede parlamentaria. Losantos, por cierto, también se lo recuerda. La hipocresía siempre suscita una extraña sonrisa en la cara y una punzante amargura en la razón.

Gallardón “acata” y “respeta” la sentencia contra Losantos. Es el único personaje de este cómic que se ha portado en esto con la coherencia y decencia mínimas. No es extraño que sea ya el líder del PP preferido en las encuestas, tanto entre votantes de ese partido como entre todos los ciudadanos. Parecería que de sensatez no estamos tan desabastecidos como de gasolina. Todavía. Simplemente es el prototipo de político de derechas listo.

A Losantos el juicio y la condena le escuecen de veras. No lo hubiera previsto. Pero debe de llevar quinientas horas en antena despotricando. Lo mejor ha sido la frase de Pedro J., a la que aludí antes, pronunciada hoy mismo. "Usted, Don Federico, no es un delincuente porque lo diga una magistrada". Es buenísima. Todo un compendio del modo de pensar de una secta...

"Usted, Don Federico, no es un delincuente porque lo diga una magistrada". Y recordé, claro, al Gabilondo mejor articulado: “Su narcisismo y complejo de superioridad le impedirán extraer una reflexión de provecho” acerca de esta sentencia condenatoria.

jueves, 29 de mayo de 2008

Sin complejos

Eran las tres menos cinco o algo así. Estaba poniendo la mesa pensando que el verano tocaba a su fin. Ana Blanco, desde su sonrisa de televisión pública y su profesionalidad por encima de los Urdaci del mundo, comenta que una avioneta ha chocado contra una de las Torres Gemelas de Nueva York. Mis ojos se vuelven hacia la foto que tenemos sobre el aparador, con las mismas Torres Gemelas como decorado. En 1991 estuvimos por allí. En 2001, ambas Torres terminaron cayendo al suelo de Manhattan, como una metáfora del principio del fin del imperio occidental. En términos hungtingtonianos lo veía desde algún lugar de las montañas de Pakistán el por siempre huidizo inspirador saudí.

El mundo se volvió loco, si no lo estaba ya. Tras la primera venganza en Afganistán, con más muertes inocentes que añadir a las de los escombros neoyorquinos, el emperador ex-alcohólico que había logrado un título en Yale favorecido por el apellido y los dólares de papá, decidió, en rapto bien edípico, matar al patriarca, aunque fuera figuradamente. No emular, sino superar a papá, terminando lo que papá no terminó. Terminando con Irak y atándose el negocio del petrodólar, sensible para cualquier tejano.

Los delirios de grandeza sumaron al carro tristes parodias de líderes. Como el ex-izquierdista Blair o el padre de la novia de El Escorial. Se vieron en las Azores, para hacerse unas fotos. Invadieron Irak y desencadenaron la madre de todas las matanzas. 2.000 muertos en Manhattan. 650.000 en Irak.

El fundamentalismo de inspiración islamista, exacerbado por el espíritu cowboy, siguió dando zarpazos. Una mañana de marzo la sangre fue nuestra. Desde aquella mañana, las ondas siguen llenas de odio. No por la sangre, sino por los sillones... además de los millones.

Al padre de la novia le quedaban pocas horas en Moncloa. Pero su delfín digital tiene planes para redecorarla. La política exterior de su partido había sido muy protestada. Las bombas la recordaron a tres días de la consulta. Pero las armas de destrucción masiva de las opciones conservadoras fueron fundamentalmente la arrogancia, la mentira y la creencia en el poder sobrenatural del líder. Al final no fue posible tapar las fugas de agua de la tubería del engaño masivo. La mayoría ciudadana, atónita, recordó el "no a la guerra". Y recordó las fotos del álbum de Bush. Asistió a varias comparecencias de un señor de Ávila que hablaba despacito de "miserables" y de "dos líneas deeee investigación". Y acudió a votar tras tres detenciones en Lavapiés. El resultado de la consulta llevó a un leonés a redecorar el palacete de ladrillo monclovita. El pontevedrés no pudo, pagó las deudas del vallisoletano. Es la España plural.

Pero el odio se instaló en las ondas y en el papel escrito. Cuatro años de conspiranoia lavaron muchas mentes, instalaron las suficientes dudas y crearon una realidad virtual de ácidos bóricos, confidentes, explosivos, portadas, tertulias e insultos. Los malos pasaron a ser los policías, los guardiaciviles, los jueces, los fiscales. Los islamistas pasaron a ser inocentes moritos. ETA tenía que estar y los socialistas, en la oposición en el momento de los atentados, tenían más y mejor información que el gobierno del PP porque "alomojó" estaban en el ajo o lo habían preparado todo con la ayuda de policías criminales, corruptos y sociatas, con asesoramiento de señores con txapela. Pruebas ninguna, pero ¿quién las necesita?

Se vendieron muchos periódicos y se calentaron las mañanas con mucha ignominia. Ciertos personajes de corta estatura compensaron sus complejos creciendo en prominencia y en preeminencia ("Por desgracia no hay muchos como yo", dice hoy). Se insultó e injurió grave y cotidianamente a diestro y siniestro. A diestro, por ejemplo, el alcalde de Madrid, que se permitió sugerir que el sistema judicial merecía un poco más de respeto. El predicador que sustentan los obispos le acusó de traicionar a las víctimas, de anteponer su carrera política a las muertes y de no querer esclarecer "la verdad" del 11-M. Gallardón se querelló.

Ayer fuimos espectadores de un bodevil al que fueron invitados como testigos Aguirre, Zaplana y Acebes, entre otros. Los políticos del PP no reforzaron exactamente al locutor inspirado por su particular gracia. Tuvieron palabras ambiguas de apoyo distante a su compañero de partido. Han caído todos en desgracia. ¿Pasarán ahora, con Rajoy, a la extensa nómina de enemigos del bien? Esta mañana Pedro J. y sus amiguetes, incitados por el señor que ayer calentaba el banquillo, hacían en su casa episcopal reflexiones muy dignas y ofendidas acerca de la libertad de expresión y su hado, congratulándose por el apoyo de un obispo amigo.

jueves, 8 de mayo de 2008

Bases lelas

Un hombre, un voto. Un viejo adagio que sintetiza adecuadamente la expresión fiel de la esencia de un sistema político que sitúa al timón de la polis al pueblo. Al demos. El poder del demos, la democracia.

Pasados y archivados en la memoria colectiva los Clístenes, Solón o Pericles, los intentos de Senados de los antiguos germanos, de los celtas, los indios, persas, griegos, romanos y otros, superadas las fases de aristocracias, oligarquías, teocracias o anarquías, no discutimos hoy ya que el modo más justo y humano de gestionar la convivencia de los descendientes del austrolopithecus es un sistema fundamentado en la suma de las voluntades de una colectividad de seres iguales ante la ley.

Podremos discutir las leyes electorales y su capacidad o no de reflejar adecuadamente las voluntades. Podremos asistir a debates acerca del modo en que, en el detalle, se organiza la jefatura del estado, o se procede a los procesos de elección, nombramientos o publicación y aplicación de normas, resolución de conflictos, etc. Podremos sin duda mejorar.

Pero no podemos poner en duda lo fundamental. Un hombre, un voto significa que todos tenemos derecho, derecho que hemos de exigir, a que nuestra voz sea escuchada y a que nuestra opinión contribuya a moldear la del conjunto; todo ello dentro de un sistema en que el respeto a la ley sea a la vez exigible a todos.

Me invadieron estos pensamientos esta mañana. Estaba a punto de entrar en el párking cuando, brotando de la radio, una voz destemplada, grosera y desagradable estaba calificando la Educación para la Ciudadanía planificada por el gobierno de la nación como "basura", y refiriéndose con desprecio muy poco sutil no a la Vicepresidenta del gobierno en esta ocasión (eso lo hace a diario, pero no en ese momento), sino a su sustento social. A sus "bases lelas". Sus bases lelas es la mayoría de ciudadanos libres e iguales que viven en este país y expresan su opinión democrática en las urnas. Sus bases lelas son los más de once millones de españoles que han aupado a Mª Teresa Fernández de la Vega a la alta magistratura que ocupa. Sus bases lelas.

Yo soy base lela. Y otros son unos groseramente absurdos delincuentes hertzianos vergonzosamente apoyados por una jerarquía de una religión que predica el amor al prójimo que no tienen empacho en usar la ignominia, la calumnia, el insulto a la inteligencia, el desprecio a la ley, a las instituciones, a las personas, al sistema, al poder del pueblo, a la verdad. Y que lo hacen cada día sin dejar títere con cabeza. Y que lo harán machaconamente hasta conseguir sus objetivos, momento en el que buscarán otros.

Pedro J. Ramírez comentó que ya se ocupará él de enseñar moralidad a sus hijos. ¿Será con el ejemplo?

domingo, 17 de febrero de 2008

Pregunto

El surgimiento de un cierto tipo de periodismo-basura, radicalmente sectario, mentiroso, pendenciero, creador de realidades virtuales, espejo y motor de una clase de política no digna de tal nombre, es una desgracia más hecha gigante en esta legislatura; una dolencia seria de nuestra democracia, de la que nos costará recuperarnos. Nacido del odio, y del rencor, del egoísmo y la desvergüenza, este adoctrinamiento de mentes, que otra cosa no es, ha creado escuela. Nocivo es que se manifieste en medios privados; nocivo es que los responsables editoriales sean en algún caso quienes hacen razón de vida una moralidad supuestamente paradigmática; nocivo es que detrás de los insultos directos aparezcan en segunda línea los 'cultos' y 'moderados' seguidores del espíritu del aguijón de las mañanas, y que aparezcan como tolerables por el mero contraste.

Pero tras la vanguardia de la inmundicia vienen los imitadores. En las ondas, en las columnas, en otros púlpitos y tribunas, desde las siglas o los micrófonos, la barra del bar o la plaza pública. La polis está enferma y la peste se contagia, como en la Atenas de Pericles durante la guerra del Peloponeso, en el último tercio del gran siglo dorado, algo más de cuatrocientos años antes de Cristo.

La peste lo invade todo y llega a límites inimaginables. Si nociva es en medios libres y privados, sostenidos con sus propios recursos, es dolorosamente perniciosa si además la sufragamos tú y yo.

¿Es lícito que una televisión pública haga editoriales que son dignos de los portavoces más radicales del partido político en el gobierno que la administra, pero que no la posee? ¿Es digerible el fenómeno Sánchez Dragó con dinero público en Telemadrid? ¿Podemos aceptar que el PP vete con una mano a TVE y patrocine con la otra este bochorno diario en Canal 9, de la Comunidad Valenciana? ¿No nos enteramos de nada? ¿Hay editoriales partidistas, siquiera remotamente, en la TVE de hoy? ¿No ficharía la COPE a esta señora...?



¿Podemos empezar a buscar razones para el relativamente repentino y fulgurante éxito del PP en la Comunidad Valenciana o en Madrid? ¿Alguien es realmente capaz de encontrar algo semejante en otras televisiones autonómicas? A ver si al final vamos a echar de menos a Urdaci...

martes, 12 de febrero de 2008

No los hay como él

martes, 22 de enero de 2008

Liturgias

Papiro con un fragmento del Alcibíades de Platón
El deslizamiento semántico, la verdad, ha sido grande. La liturgia es hoy para nosotros, principalmente, algo que relacionamos con celebraciones religiosas, o, como mucho, con ceremonias de otro tipo que asemejamos, de algún modo, a una celebración religiosa.

Lo curioso es que la palabra liturgia procede de un término griego, λειτουργια (leitourgía), que significaba literalmente "trabajo para el pueblo". En griego no tenía connotaciones religiosas, sino que hacía referencia a todo tipo de obras o acciones realizadas generosamente en favor del pueblo; incluyendo aquí la función pública, la carrera militar o la carrera política. Luego se especializa en el ámbito de la celebración religiosa, en el que también, desde luego, es posible sufragar generosamente gastos del culto a la divinidad. Y de ahí a hacer referencia a la ceremonia o el boato, un pasito.

En la Grecia antigua, salvo en el caso de clases populares que no podían hacer frente a ello, los individuos iban a la guerra con armamento adquirido por ellos mismos. Y se dedicaban a liderar al pueblo en el ámbito político ciudadanos lo suficientemente ricos como para no necesitar su tiempo para ganarse la vida. Ciudadanos que, por supuesto, no cobraban sueldo alguno, sino que, con gran frecuencia, hacían frente a obras en beneficio del pueblo con dinero de su propio bolsillo. Toda esta prestación era leitourgía.

Me he acordado de esto estos días. Ha sido a raíz de la dosis cotidiana de COPEdona. Ahora resulta que la derecha más radical, episcopal ella, ha descubierto un nuevo héroe. Tras los palos del día al muñeco gallardón, llegó la hora de las loas y la hagiografía, tradición eclesiástica donde las haya. Pizarro, nombre de conquistador, es el salvador. Un valor habitual de la derecha es que estamos en crisis y necesitamos que nos salven. Generalmente es un valor que surge cuando no gobiernan ellos.

Aparte del currículum mítico del gran empresario (en el que se omiten convenientemente los efectos beneficiosos para ambos de la amistad con el secarón de Valladolid), algo de lo que he hablado recientemente, la argumentación que muy claramente desarrollaron varios contertulios (lo de varios es un decir, a veces me planteo si Losantos no será ventrílocuo y todo lo que oímos son los discursos de sus personajes), es básicamente la que sigue:

  1. Pizarro es muy bueno buenísimo porque es un empresario de éxito que está forrado;
  2. Como YA está forrado, y no como esos sociatas que le critican que no sabemos cómo se atreven, no hay peligro de que entre en política A FORRARSE (no, no se referían a Zaplana, ya lo pensé yo, pero no, porque Zaplana es amigo de ellos y de Zaplana no hablaban);
  3. El peligro en la política es esos hombrecillos que no han ganado nada en su vida ni han hecho nada más que política.

El argumento es francamente sorprendente. Por la misma regla de tres, el problema en la medicina es que está llena de gente que no ha ganado en su vida nada más que su sueldo de médicos. Yo me acordé de la Grecia antigua. ¡Qué diantres, es que yo tampoco he ganado nada en la vida más que mi sueldo! Soy un peligro para la Universidad. Si el Rector encontrara a otro Pizarro, seguro que podía pensar que haría él mi trabajo mejor que yo. Espero que a ningún Pizarro le interese. Es más. No creo que le interese...

Me acordé de la Grecia antigua. Pero también de Alejandro Sanz. Porque no es lo mismo. Un Alcibíades no cobraba un dracma del erario público ateniense, sino que, si era necesario, ponía de su bolsillo. Casi que no veo yo a Pizarro poniendo de su bolsillo para aliviar a la Seguridad Social. O perdonando el sueldo. Máxime teniendo en cuenta cómo se fue subiendo el sueldo cada año que estuvo, por decisión digital del gestor de la caja pública, un señor con bigotes, al frente de Endesa. Los casi 13 millones DE EUROS de indemnización tras dejar la empresa ex-pública (para pasar a los pocos meses a otra, Telefónica) es, desde luego, un notable éxito empresarial. De la empresa que Pizarro tiene entre él, su bolsillo derecho y su bolsillo izquierdo. Aunque alomojó no tiene bolsillo izquierdo, sino sólo dos derechos.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Exigir y arremeter

Supongo que tengo una sensibilidad particular en lo relativo al uso de la lengua. Supongo que es un defecto profesional. Supongo que no soy el único. Supongo que no os molestará si comparto dos de mis fobias con vosotros.

El lenguaje de los medios de comunicación es tremendamente influyente. Los hablantes están más tiempo expuestos a lo que se difunde en los medios que a ningún otro input lingüístico a lo largo del día, seguramente. Los niños ven más horas de televisión de las que pasan en el colegio, según los estudios estadísticos habituales. El tiempo en que estamos expuestos a la radio, las noticias de la tele, las películas o la prensa es habitualmente mayor que el que empleamos en hablar con otros semejantes. De ahí la importancia, la influencia, la responsabilidad que tienen en nuestras manías léxicas, en nuestras tendencias de uso o abuso de la lengua que hablamos.

Hay dos verbos que tengo la sensación que se usan cada vez más, dos verbos con matices de hostilidad, dos verbos que son en muchos casos, en realidad inapropiados para el contexto en que aparecen. Me refiero a los verbos "exigir" (según el RAE "pedir imperiosamente algo a lo que se tiene derecho") y "arremeter" (acometer con ímpetu y furia. fig. Chocar, ofender). Dos verbos que permiten introducir en los titulares de prensa una dosis inaceptable de subjetividad, convirtiéndose en una trampilla para un uso pervertido de un subgénero periodístico (el titular) que, por definición, debería ser aséptico.

Ejemplos que obtengo en google ahora mismo:

Antena 3 TV
Berlín exige a Rusia la liberación inmediata de Kasparov - 26 Nov 2007
"El gobierno exige la liberación inmediata de Gary Kasparov para que pueda participar en igualdad de condiciones en las elecciones".

¿Cómo que "exige"? ¿cómo puede "exigir" nada el gobierno de Berlín al de Moscú en un tema interno?

El juez exige a España que mantenga en secreto la información que ...
Un juez estadounidense ha pedido hoy al Gobierno español ya la empresa de 'cazatesoros' Odyssey que pacten para establecer un acuerdo de confidencialidad ... (El País, 27 de noviembre).

Fijaos en la diferencia entre el titular y el texto del artículo. Claro, eso es. El juez puede "pedir" pero "exigir" a un gobierno extranjero, soberano, no puede.

Libertad Digital: Bhutto, en arresto domiciliario, exige la ...
Bhutto, en arresto domiciliario, exige la dimisión de Musharraf.

¿Está Bhutto en condiciones de "exigir" nada?


Simplemente, me callo.

Y ahora "arremeter". Arremeter tiene un clarísimo matiz de cierta violencia en una censura ante algo. Pero se abusa del término. Se abusa ostensiblemente:

El Vaticano arremete contra el Dakar · ELPAÍS (10 de enero de 2007)
El Vaticano arremetió contra el rally Dakar, tras la muerte de un motociclista sudafricano, y afirmó que la carrera "que muchos incluyen entre los eventos...".

"Arremeter" no es un sinónimo de "censurar".

George Clooney arremete contra los fotógrafos 'cazafamosos ...
El actor y director George Clooney ha denunciado que la persecución constante que sufren los artistas por parte de los paparazzi está "llegando a un punto...

"Arremeter" no es un sinónimo de "denunciar".

CUBA-VENEZUELA: Disidencia arremete contra alianza con Chávez
La estrecha relación entre el gobierno venezolano y Cuba es cuestionada y calificada de...

"Arremeter" no es un sinónimo de "cuestionar" o de "disentir".

Libertad Digital: Bono arremete contra el juez Marlaska por ...
Pero José Bono no se ha limitado a dar su opinión sobre la sentencia, sino que ha arremetido contra el juez que la ha emitido tratando de desprestigiarle.

Por mucho que quieran estos doctos amigos, lo que hace Bono es... "opinar sobre la sentencia". "Arremeter" es otra cosa.

Libertad Digital: Zarzalejos arremete veladamente contra Losantos ...
Sin nombrar explícitamente a Federico Jiménez Losantos, Zarzalejos aprovechó la presentación del libro para arremeter contra el director de La Mañana.

¿Pero cómo se puede "arremeter veladamente"? Es que me desternillo...

ABC.es: gente-ocio - gente - Miguel Bosé arremete contra Chávez ...
Es tal la repercusión en latinoamérica de las palabras del Rey Don Juan Carlos al presidente de Venezuela, Hugo Chávez que hasta los cantantes españoles son ...

Bosé ha sido bastante claro en su censura. Pero, ¿ha "arremetido"? Pues no.

Todo esto es abusar de las palabras, porque hay quien cree que están indefensas. Pero lo que a mí me produce es rechazo en quien las pervierte de ese modo, y rechazo a sus mensajes. Intuyo que no soy el único. ¿Os animáis a que hagamos entre todos un glosario de términos odiosos? Dejad aquí vuestras sugerencias y prepararé un listado.

martes, 6 de noviembre de 2007

El cazo y la sartén

"No confunda lexicográficamente al personal", Juan Luis Cebrián, académico, aconsejaba ayer mismo, en tono profesoral al presidente del gobierno, como si éste fuera un niño pillado en falta, con motivo de la ocurrente campaña socialista que juega con la Z.

Yo siempre me pongo con el débil. Y aquí me ha podido mi perfil lingüístico. Nuestro ilustre académico, en su afán de usar esdrújulos que le revistan de autoridad, olvidando que es autoridad por otros motivos, como su papel en la erección de un imperio mediático (que parece hoy necesitado de viagra), ha cometido un desliz, que puede provocar más desorientación, mucha más, que la broma de los asesores del presidente. Esta campaña juega, evidentemente, con la pronunciación típica de una -d final, no sólo de Zapatero sino de los hablantes de media España, entre los que me cuento. Cuando yo era niño, en mi León natal, para saber si una palabra iba con -z o con -d nos decían que nos fijáramos en el plural: 'redes', luego 'red'; 'paredes', luego 'pared'; 'verdades', luego 'verdad'; 'haces', luego 'haz'; 'arroces', luego 'arroz'. Necesitábamos la orientación porque para nosotros ambas letras nos 'sonaban' exactamente igual.

Pero Cebrián se pasó de frenada. Lexicografía no es un sinónimo de los domingos de ortografía. No es lo mismo, que diría Alejandro Sanz. La lexicografía se podría definir como la puesta en práctica de la lexicología, disciplina de la lingüística que se ocupa de la elaboración de diccionarios, algo de lo que se supone que, en la Real Academia, debería haber aprendido un tanto nuestro amigo. Por otro lado, la disciplina lexicográfica no se circunscribe exclusivamente a "compilar diccionarios" sino que también abarca todo un conjunto de análisis de índole teórica en lo que se conoce normalmente como lexicografía teórica o metalexicografía. Esta disciplina teórica repasa tanto los orígenes de la elaboración de diccionarios, como aspectos relacionados con su estructura formal, la tipología, los métodos de compilación, o los vínculos existentes entre ésta y otras disciplinas ya sean lingüísticas o no.

"Le dijo el cazo a la sartén" (diría mi padre), "¡apártate, que me manchas!".

sábado, 29 de septiembre de 2007

Orestes perseguido por las Furias


Cuando era niño, en mis tierras leonesas, se practicaban muchos deportes. Los niños, más que las niñas, éramos muy competitivos. Una prueba que recuerdo, y que no creo que llegue nunca a ser olímpica porque los del COI tienen muy poca imaginación, era mear contra una tapia y competir para ver quién era capaz de llegar más arriba.

En ello parece que están muchos políticos y periodistas, siendo la tapia las espaldas de Zapatero o todo lo que huela a socialista y la munición los insultos, las calumnias y las inmundicias más descarnadas.

Como he dicho otras veces, hay dos o tres momentos en el día que sintonizo algunos minutos la COPE. Entre las 8:55 y las 9:00, mientras aparco mi coche, y al final de la mañana, de vuelta a casa con mi hijo. En estos días los niños de primaria salen algo antes de lo normal, a la una de la tarde.

Hoy estábamos en el coche y sintonicé la COPE hacia las 13:20 o así. Tardo menos de diez minutos en llegar a casa, pero me llamó la atención oir la voz de un locutor al que mis padres oían con regularidad cuando yo desayunaba allá en mi adolescencia. En aquel entonces Orestes Bazo no expresaba jamás opiniones políticas. A la sazón, el alcalde de Salamanca era del PSOE, la Junta de Castilla y León la gobernaba el PSOE y en Madrid estaba Felipe González al frente de las riendas. Pues bien, hoy tenía a un invitado que no pude identificar y que estaba poniendo a bajar de un burro a los socialistas por no haber construido YA la autovía con Madrid.

Es un tema omnipresente en nuestra (100% derechista) prensa local ahora que ya se han cansado del archivo: Zapatero tiene a Salamanca abandonada porque no tenemos AVE ni autovía con Madrid. En ningún momento sucedió algo así cuando en la ciudad, la autonomía y el gobierno central lo controlaban los extremocentristas.

Esta misma mañana, otro Orestes, Orestes Bazo, en incontenible alarde de potencia viril comenzó a mear contra la tapia, gracias a las ondas de la COPE. In crescendo. "Pues señores míos, en lugar de prometer la autovía para el año que viene, ¿por qué no la han empezado hace tres años?". Yo discuto con la radio, para sorpresa de mi hijo: "¿y los ocho años del PP los olvidamos?".

Pero a veces, cuando uno tiene incontinencia, la situación se puede desbordar: "¿se han parado a pensar en los muertos que ha costado este retraso?, ¿les importa que decenas, centenares de personas mueran en la carretera como resultado de su inactividad, de su pasotismo?, ¿no les importan los muertos salmantinos?" (no sostengo que sean palabras textuales, es lo que recuerdo)...

El moderador del programa. Bienvenidos a la prensa local de una culta ciudad universitaria.

domingo, 22 de abril de 2007

¡Que se ponga de pie...!

Este hombre, además de todo lo dicho ya, no tiene dignidad. Después de la movida previa, el cruce de insultos con Luis del Olmo, el episodio con Andreu Buenafuente, etc., aún tiene el cuajo de presentarse efectivamente en Ponferrada, donde fue recibido con pitos y abucheos, y hacer el discurso de la democracia y la libertad de expresión, y la crítica a las listas negras. Él. A tocar los co...ntroles de la gente.

El público asistente al acto de entrega de los 'micrófonos de oro' estaba dividido. Hubo aplausos y hubo pitos. Lamentablemente, mucho equidistaní (Almazán, me ha gustado el término), que considera que 'es lo mismo' Gabilondo o la SER que Jiménez Losantos o la COPE, uno a cada lado del espectro. Pero no es lo mismo, como ya dijo Alejandro Sanz. En un blog amigo, un muy inspirado colega, rey de la baraja, se ha tomado la molestia de llevar a gráficas y cálculos muy precisos los distanciamientos respectivos de la objetividad y los posicionamientos a favor o en contra de uno de los dos grandes partidos en dos importantes medios de comunicación. No son la SER y la COPE, son El País y El Mundo. Pero, sin duda, los resultados serían parecidos. Loable intento, muy interesante, que recomiendo vivamente, el plumerómetro. Hace mensurable lo que muchos barruntábamos o algo de lo que estábamos ya plenamente persuadidos. Égoge pépismai, que diría Aristóteles.

Lo último, mi maldad. Sí, yo, Animal Político, también puedo ser 'malo' y 'políticamente incorrecto'. ¿Qué animal que se precie no lo es? Amigos, yo huyo de descalificar a nadie por cuestiones físicas. Uno nace como nace y su código genético no está en tus manos modificarlo. Cada uno tiene lo que tiene. Cierto es que Jiménez Losantos sí es amigo de meterse con problemas de dicción o físicos de los demás (dice que la frase favorita de Montilla es "ehhhh..." o ridiculiza los problemas de visión del juez Del Olmo, o comenta que Garzón está fondón, ridiculiza la calvicie de Durán Lleida, etc.), de los personajes a los que denigra, pero esto no nos da derecho a hacerle a él lo mismo. Puede ser muestra todo esto de su modo de pensar o quizá incluso de que tenga complejos.

Pero, amigos, la tentación es muy grande. Lo que más gracia me ha hecho en relación a su discurso (plúmbeo, por cierto, si lo queréis ver podéis quitarle el volumen y fijaros en el lenguaje corporal de Luis del Olmo, y en sus caras) es algo que se oye muy al principio, casi nada más aparecer sobre el escenario. Un paisano mío y del viejo Luis grita desde el auditorio: "¡Que se ponga de pie...". Es el pueblo, el floclore del Bierzo...

Cierto es que el 1,90 de Luis del Olmo a tu lado es una prueba difícil para mucha gente. Pero es que le saca medio cuerpo (¿cuánto mide el talibán, 1,50?). Y la otra presentadora casi igual. Lo tomo como una metáfora de la categoría y estatura profesional en la que también le aventaja mi paisano, pese a que éste, D. Luis, también es hablante de equidistaní demasiadas veces. Y no pretendo con ello, que conste, que esto sea transvasable a la clasificación de otros bajitos y otros altotes. Por ejemplo, dadme Cristina Almeida y quedaros con Rajoy (que tampoco es que sea Gazol), que quede claro. O dadme Montilla y quedaros con Zaplana.

Permitidme la maldad y criticádmela si créeis que lo merezco...